martes, 9 de febrero de 2010

Cajamarca nuestro patrimonio biodiverso

MARTES 09 DE FEBRERO DE 2010
Diario Tolimense El Nuevo Día

Conservación Natural

Frente a la inminente amenaza de la minería de oro en Cajamarca - Tolima, un grupo de docentes, profesionales y estudiantes de las facultades de ciencias básicas y medicina veterinaria de la Universidad del Tolima, nos dimos la tarea de realizar un estudio ambiental y socioeconómico de la zona de influencia de la mina, en el cual se registran los valiosos recursos de la región. Ya son dos semanas de muestreos biológicos, y faltan más días de campo, lo cual arrojará la publicación de un informe técnico y posteriormente un libro con la flora y fauna de la región... tenemos el compromiso de investigar y defender nuestro territorio.

Cuando conocimos los métodos de explotación de oro a cielo abierto, investigamos y una vez entendimos los impactos que se pueden generar en los ecosistemas y las propias comunidades, comenzamos a pensar que es necesario, pero sobre todo ético, hacer todo lo posible para impedir que el proyecto de La Colosa pueda materializarse...

Al comienzo la moral era baja, dado que conocíamos como el Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial había aprobado la licencia de exploración a la multinacional, violentando la normativa legal del país, el esquema de ordenamiento territorial de Cajamarca y el Plan de Ordenamiento de la Cuenca Mayor del río Coello. Hemos visto como, lamentablemente, la Ley colombiana se acomoda a los intereses económicos del momento y como el actual Presidente de la República se encuentra empeñado en sacar adelante este emprendimiento minero. Teníamos la percepción que nada puede o sirve para detener semejante monstruosidad y barbaridad ecológica y social.

No vendemos la conciencia

Sin embargo, y conociendo de antemano las desventajas y limitaciones que tenemos en la tarea de defender nuestros ecosistemas y propugnar por la preservación de la vida en todas sus manifestaciones, constituimos un escenario organizativo integrado por profesionales y estudiantes de la Universidad del Tolima, el cual se denomina: Conservación Natural. El objetivo que nos trazamos es acompañar las comunidades campesinas del municipio de Cajamarca que se resisten de manera enfática al proyecto de la Colosa, igualmente, buscamos dar argumentos a quienes por desconocimiento o mal información apoyan el proyecto minero.
Podemos decir, de manera concreta, que nos constituimos como un equipo transdisciplinario, cuyo propósito es apoyar de manera incondicional las comunidades, los seres vivos (plantas y animales), al territorio en todo su esplendor, pero que sin duda dan señales de afectación.

El compromiso y la esperanza comenzó a tomar cuerpo en las salidas de campo que hasta el momento hemos podido realizar. Se han desarrollado inventarios de flora y fauna. Las jornadas de trabajo han sido arduas, los días de intenso sol y las noches de inclemente frío, marcaron las actividades. Madrugadas y puestas de sol para observar aves, recorridos nocturnos para reconocer la diversidad de ranas y mamíferos, caminatas extensas para inventariar la flora y diálogos permanentes con los campesinos. Todo ello para construir argumentos que nos permitan conservar y preservar el bosque altoandino, uno de los ecosistemas más frágiles y amenazados del planeta.

Nacimos en esta riqueza biológica

Las aves que se lograron observar en los puntos de muestreo son emblemáticas. Suman más de un centenar, adornan el paisaje con cantos y plumajes multicolor, entre ellas se destacan el perico paramuno cejidorado (Leptosittaca branickii), el saltátor collarejo (Saltator cinctus) y el tucán andino (Andígena hypoglauca), especies en alto riesgo de extinción.

La diversidad de mamíferos en la zona es significativa, se logra observar con mucha facilidad madrigueras, caminos, rascaderos, comederos, huellas y pelaje. Allí encontramos: venados, borugas, armadillos, cusumbos, ardillas, guatines, osos perezosos, ratas mantequeras, chuchas, conejos de monte y murciélagos, entre otros; todas estas con gran importancia en la dinámica ecológica de los bosques alto-andinos.
Como si fuera poco se han encontrado ranas que se creen nuevas para la ciencia. Se amplió el rango de distribución de dos especies, lo cual puede confirmar la alteración climática que sufren actualmente nuestros ecosistemas de alta montaña. Se reportan cuatro especies endémicas de la cordillera central, lo cual indica la alta riqueza biológica de esta región.

Aunque los sistemas productivos de la agricultura de monocultivo y ganadería extensiva amenazan de manera creciente la diversidad florística de la zona, observamos un sinnúmero de especies, de gran porte y con alto grado de conservación. En términos florísticos la diversidad de especies es exuberante.

También hay para mineros

Como ocurrencia anecdótica, durante la última salida de campo, tuvimos la visita recurrente y sistemática de funcionarios de la empresa minera y el Ejército, quienes resaltaban e insistían en la prohibición de circular determinados sectores de la cordillera. Lo cual no generó ningún inconveniente a nuestra labor, dado que la dinámica ecológica de las especies no se puede restringir a un espacio geográfico en particular. Nos llama la atención que aunque existe una fuerte presencia militar y de seguridad privada en la zona, se observe de manera habitual la cacería indiscriminada.

Día a día, momento tras momento, se vienen adquiriendo más argumentos para rechazar el proyecto minero y en lugar de ello declarar la zona como un santuario de flora y fauna, área protegida o parque natural regional, dada su gran riqueza biológica e importancia estratégica en la oferta de bienes y servicios ambientales. Ojalá que el contexto actual de verano intenso y prolongado, los racionamientos de agua, la inseguridad alimentaria y la pérdida de biodiversidad, nos permitan entender que la vida y el agua valen más que el oro.

Por John Eduar Nieto Henao y Renzo Alexander García.
Conservació natural@gmail.com

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