martes, 14 de julio de 2009

Todas las operaciones mineras se parecen


NUEVO DÍA. 14 DE JULIO
GLORIA UMAÑA

Cuando la realidad nos coloca frente a frente con daños ambientales como la contaminación y pérdida de las aguas naturales, diferencias en el aire y nuevos olores que nos repelen, cambios en nuestra salud, la posibilidad que la tierra bajo nuestros pies se hunda o la pérdida de los sonidos naturales desplazados por el bramar incansable de las máquinas, recurrimos a la ley que hemos creado para convivir y nos encontramos con la fortuna de una Constitución Política (de 1991 ) que nos da el derecho fundamental de vivir en un ambiente sano y gritamos ¡Aleluya!... Esto puede evitarse, ¡estamos salvados!.

¿ Porque persiguen a los mineros ?Política (Art. 95 Numeral 8), tenemos una responsabilidad ecológica: Proteger los recursos culturales y naturales del país y velar por la conservación de un ambiente sano¨.

Los encuentros de la comunidad con el problema ambiental han estado definidos por reclamos de los mineros como ¿qué tienen en mi contra? ¿por qué me persiguen?¡déjenos trabajar!, y con respuestas imprecisas, ambivalentes y tecnicismos gubernamentales, por ejemplo "se hicieron recomendaciones que están en evaluación jurídica..., ...no se encuentra la concesión superpuesta con área de reserva ni con ninguna zona de exclusión -art. 34 y 35 del Código de Minas-... o ....no hay claridad respecto al área objeto de exploración y explotación como a la titularidad de la misma, del contrato minero y de la ubicación, entre otras".

Y es ahí donde parece que habitáramos un mundo de Babel donde el responsable no es quien perturba o daña sino quién se defiende de ello y los ecosistemas en desequilibrio no son objeto de acciones de recuperación sino de devastación, ya que la erosión, la pérdida de las capa vegetal y la presencia de quebradas estacionales por las que sólo fluye el agua en época de lluvias, son los argumentos esgrimidos para habilitar proyectos de minería que prometen desarrollo sostenible con la creación de puestos de trabajo y la puesta en marcha de acciones de reposición ambiental. Es decir, si nos enfermamos en vez de ir al médico y ponernos en terapia mejor dediquémonos a hacer todo aquello que nos agrava con el compromiso de que una vez internados en cuidados intensivos haremos lo que sea para recuperar la salud.
En esa institucionalidad del absurdo, la ignorancia, los ojos vendados y las orejeras para no mirar a los lados, juegan un papel fundamental. Nos exigen una entrega total e incondicional a la inversión privada, la que se asume como la redentora de todas las penurias humanas con los emblemas de un salario, un jornal, la sustitución de la responsabilidad del estado en la proveeduría de servicios y bienestar colectivo o de cualquier dádiva que nos mantenga en la condición de pobreza y dependencia. Es así que se a vuelto recurrente escuchar a manera de justificación previa antes de cualquier intervención de las comunidades inquietas por la avalancha de Desarrollo Sostenible ¨yo no me opongo al progreso, pero...¨
Estamos inmersos en el torbellino de un modernismo económico a base de empresas que nos colocan en riesgo (se envenena la comida para aumentar su producción, se contamina el agua de los ríos para beberla en botellas plásticas, se extraen combustibles fósiles acumulados en millones de años desestructurado el suelo y subsuelo para quemarlos y calentar el planeta...). Caminamos en la cuerda floja de la supervivencia como especie y nuestro instinto de conservación se quiere acallar con otro concepto que ya hemos empoderado para defender la acumulación de capital privado, el interés nacional, global. En Colombia se define el tema de la minería de esa manera y en concordancia la justificación de la expropiación de las tierras y hacer del nomadismo una forma de vida pende sobre las comunidades como una espada de Damocles.

La minería es asunto de todos, pues si bien hay otras tierras para sembrar comida, plantar árboles y crear bosques, el límite a la ambición humana parece ser el agotamiento de su objeto de deseo y la presión por expropiar los recursos naturales traspasó todo tipo de fronteras desde las geográficas hasta las del sentido común.

Salvémonos protegiendo y preservando a Suesca, a Colombia y al Planeta Tierra.

La ley garantizará la participación de la comunidad. Gloria Umaña.
Predio-Reserva Natural El Paraíso. Suesca, Colombia. Julio 7 de 2009

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