lunes, 4 de noviembre de 2013

ENERGÍAS FÓSILES

Los gigantes del sector presionan a los sindicatos

DANIEL TANURO
Viernes 1ro de noviembre de 2013
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La prensa se ha hecho eco de ello: los presidentes de una decena de empresas energéticas europeas exigen el fin de los subsidios a las… energías renovables. Lo declararon públicamente en una conferencia de prensa que tuvo lugar a comienzos de octubre. La francesa GDF-Suez, las alemanas EON y RWE, las españolas Gas Natural Fenosa e Iberdrola, las italianas ENI y Enel, la neerlandesa Gas Terra y la sueca Vattenfallt representan aproximadamente la mitad de la capacidad instalada en el conjunto de la Unión. En nombre de todas ellas, Gérard Mestrallet, presidente de GDF-Suez, declaró: “Tenemos que reducir el ritmo al que Europa instala parques eólicos y paneles solares. Esto es hoy por hoy insostenible”.
Menos renovables, por favor
El argumento es el siguiente: el mercado está sobresaturado, la caída de la demanda desde 2008 ha hechos descender los precios al por mayor a la mitad (¡pero no el precio al consumidor!), la energía solar y la eólica están empezando a resultar competitivas… Por tanto, no tiene sentido subvencionarlas para añadir todavía más capacidades basadas en las energías renovables, pues eso reduce la rentabilidad de las centrales eléctricas de carbón y de gas… y de las nucleares.
Mestrallet y sus amigos no mencionan que, en realidad, las energías fósiles y la nuclear reciben subvenciones más generosas que las renovables. Según la Comisión Europea, en 2011 las energías renovables recibieron 30.000 millones de euros en forma de subsidios, las fósiles 26.000 millones y la nuclear 35.000 millones. En cuanto a las fósiles, conviene añadir las “externalidades” soportadas por la colectividad (los gastos sanitarios derivados de la contaminación, en particular), que ascienden a 40.000 millones de euros. Así, en total se dedican 66.000 millones al carbón, el petróleo y el gas/1.
Los gigantes de la energía fósil denuncian que Europa «no tenga una política energética clara, previsible y objetiva, basada en una regulación estable”. Para Mestrallet, “la política energética europea va a estrellarse directamente contra el muro”, pues ya no está garantizado el suministro, las emisiones de CO2 aumentan y las facturas también. Y el patrón de GDF-Suez preconiza un “cambio radical de la política energética europea”. Esta argumentación no se sostiene: 1) ¿Cómo puede estar amenazado el suministro si existe un excedente de capacidad? 2) ¿Cómo el hecho de reducir la oferta de corriente eléctrica hará descender los precios al consumidor? 3) ¿De qué manera el freno al despliegue de las renovables permitirá reducir las emisiones de gases de efecto invernadero?
¿De qué se quejan?
Contrariamente a lo que afirman los patrones de la energía, Europa tiene una política energética “clara y previsible”. Resumida en el “paquete energía-clima”, sus objetivos para el año 2020 son los siguientes: 20 % de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, 20 % de aumento de la eficiencia energética y 20 % de renovables en la panoplia energética (de las que un 10 % serán biocombustibles en los transportes). El principal objetivo del “paquete energía-clima” no es evitar una catástrofe climática, sino ayudar a la industria europea a conquistar el liderazgo en el mercado de las tecnologías verdes. El cálculo es el siguiente: las reservas fósiles se agotan, el futuro es de las renovables (y de la energía nuclear), y si Europa consolida su superioridad en este terreno, tendrá la posibilidad de conquistar una posición de fuerza frente a sus competidores…
Esta política debe combatirse desde un punto de vista ecosocialista. En efecto, es tanto injusta desde el punto de vista social -regalos a las empresas, a los especuladores y a los ricos, aumento del precio de la electricidad, certificados verdes (o sistemas equivalentes) pagados por la colectividad, aumento del precio de los productos agrícolas- e ineficaz desde el punto de vista ecológico, por no decir nociva, debido a las fugas de carbono derivadas de las compras generadas por el Mecanismo de Desarrollo Limpio/2, objetivos muy insuficientes en materia de reducción de las emisiones (haría falta por lo menos el 30 %, más bien el 40 %, de aquí a 2020), aceleración de la deforestación en el Sur debido a la importación de biocombustibles…
Lo menos que se puede decir es que los gigantes de la energía se han beneficiado mucho de la política climática de la UE. En particular han recibido cantidades de derechos de emisión de CO2 muy superiores a sus emisiones reales, de manera que han podido vender los excedentes en el mercado del carbono. Incluso han facturado el precio de esos derechos a los consumidores, ¡cuando no les habían costado nada!
Nueva situación
¿Por qué entonces GDF, ENI, EON y las demás se rebelan ahora contra la política europea hasta el punto de manifestar públicamente sus agravios? Porque la situación ha cambiado. Es cierto que la estrategia energética de la UE sigue siendo válida a largo plazo, pues los recursos fósiles acabarán agotándose, pero a corto plazo el capitalismo estadounidense ha cambiado las cosas a su favor. Gracias a la explotación sin restricciones de los gases de esquisto, a los esquistos bituminosos importados de Canadá, a las nuevas tecnologías de extracción de petróleo y de etanol del maíz, EE UU se han convertido en una potencia energética. Su dependencia del petróleo importado de Oriente Próximo ha disminuido radicalmente: en 2010 pasó a ser el primer país productor de gas del mundo (superando a Rusia) e incluso, de aquí a 2030, podría convertirse en el primer productor mundial de petróleo, ¡superando a Arabia saudí!
Según la Agencia Internacional de la Energía,, a consumo igual, la factura de gas de las empresas estadounidenses no representa más que la mitad de la de sus competidoras europeas. En cuanto a su factura de electricidad, es dos veces más baja que en Francia y el Reino Unido y tres veces más baja que en Japón. Estas cifras son discutibles: de acuerdo con un análisis de Reporterre, la reducción de los precios del gas no es en realidad sino del orden del 30 %, lo cual no es ni siquiera suficiente para compensar el alza del precio del carbón. “En el mejor de los casos, la explotación de los gases no convencionales ha permitido limitar el alza global del precio de la energía”, concluye Reporterre/3. Sin embargo, la ventaja competitiva, en particular para determinados sectores industriales (química, petroquímica y metalurgia) es significativa. De ahí que la patronal europea abogue por que la Unión suprima todas las trabas a la explotación del gas de esquisto. El Consejo Europeo de la Industria Química es el que más presiona en este sentido. GDF-Suez invierte en la prospección del gas de esquisto en Gran Bretaña y se propone hacerlo en Polonia y Alemania.
Manipular a la opinión
¿Por qué esos grandes patronos recurren a una conferencia de prensa cuando tienen acceso directo a la Comisión Europea y a los gobiernos? Porque han de competir con los capitalistas de los sectores verdes. En este contexto, los “patronos fósiles” pretenden reforzar su posición manipulando a la opinión pública en torno a dos promesas: la disminución de precios y la creación de puestos de trabajo. Dos promesas que no son más que una falacia. En lo concerniente al precio del gas, conviene subrayar que su descenso en EE UU solamente ha beneficiado a las empresas. Los particulares no pagan menos por el gas que antes y sufren todos los inconvenientes de la contaminación del agua y del aire y de la destrucción de los paisajes. Y dado que en EE UU ha aumentado el empleo a raíz del relanzamiento de la economía, los “patronos fósiles” tratan de ganarse a las organizaciones sindicales: “La ausencia de una buena política energética impide a la industria europea realizar su potencial como fuente de crecimiento y empleo”.
¿Caerán en esta trampa las organizaciones de trabajadores? Por desgracia, no cabe descartarlo. Si los sindicatos polacos se oponen al gas de esquisto (por motivos ambiguos), en Francia la CFDT, la CFTC y la CFE-CGC se han puesto de acuerdo con la patronal MEDEF en considerar que las reflexiones actuales sobre la política energética “no deberían dejar de lado el gas de esquisto”… Lo cierto que una verdadera transición a favor de las energías renovables creará infinitamente más puestos de trabajo que el relanzamiento capitalista que pudiera derivarse (lo que no es seguro, ni mucho menos) de la nueva política energética exigida por los patronos del complejo industrial fósil. Claro que esta auténtica transición exige un plan que articule una serie de reformas de estructura anticapitalistas: expropiación del sector de la energía y del sector financiero, supresión de las producciones inútiles y nocivas con reconversión de los trabajadores y trabajadoras, plan público de aislamiento de las viviendas, agricultura campesina ecológica en vez de la agroindustria, desarrollo de los transportes públicos, reducción radical del tiempo de trabajo sin disminución del salario, etc.
Sin embargo, a pesar de sus profesiones de fe a favor del desarrollo sostenible y de la “transición justa”, las direcciones de las organizaciones sindicales de casi toda Europa aceptan en la práctica discutir sobre la política energética… en el marco del debate sobre la mejora de la competitividad de la economía. Digámoslo claramente: proseguir por esta vía convertiría a los sindicatos en cómplices del sistema capitalista en un momento en que este amenaza al planeta con una catástrofe climática de gran amplitud con terribles consecuencias sociales.
26/10/2013
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article30137
Notas
/1 Inter Environnement Wallonie señala que estas cifras constaban en un informe de la Comisión Europea y se retiraron antes de publicarlo.http://www.iewonline.be/spip.php?ar...
/2 El Mecanismo de Desarrollo Limpio es uno de los mecanismos de mercado creado por el protocolo de Kyoto. Las “inversiones limpias” en el Sur dan derecho a créditos de carbono intercambiables y equivalentes a los derechos de emisión en el mercado europeo. Se calcula que más de la mitad de esos créditos no corresponden a verdaderas reducciones de las emisiones.
/3http://www.reporterre.net/spip.php?...
Traducción: VIENTO SUR

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