viernes, 15 de noviembre de 2013

Científicos dicen que el tifón Haiyan tiene que ver con el cambio climático

PETER HANNAM
Jueves 14 de noviembre de 2013
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Las tormentas extremas como el supertifón Haiyan que se abatió sobre Filipinas el viernes 8 de noviembre tendrán más probabilidades de reproducirse en el futuro a medida que la acumulación de gases de efecto invernadero favorezca el calentamiento del planeta, dicen los científicos. Se calcula que los vientos generados alcanzaron los 314 km/h o más cuando el tifón tocó tierra en la isla filipina de Samar. Esta velocidad, de confirmarse, haría de Haiyan la tormenta conocida más fuerte, más incluso que el huracán Camille, que azotó la región del Misisipí en Estados Unidos en 1969, de acuerdo con el WunderBlog del meteorólogo estadounidense Jeff Masters.
Científicos australianos dicen que calibrar la intensidad de la tormenta, que vino acompañada de olas parecidas a las de un tsunami y fuertes lluvias, resultará difícil debido a la falta de información procedente de la región afectada. El peaje de muertes de la ciudad de Tacloban por sí sola puede superar las 10.000 personas, según las autoridades locales. El profesor Will Steffen, investigador de la Universidad Nacional de Australia (ANU) y miembro del Consejo Climático, ha declarado que los científicos ya entienden cómo un clima más cálido y húmedo afecta a tormentas como Haiyan. “Una vez se forman [los ciclones], sacan la mayor parte de su energía de las aguas superficiales del océano”, señala el profesor Steffen. “Sabemos que las temperaturas de la superficie están subiendo bastante en todo el planeta, de manera que esto ya supone una influencia directa del cambio climático en la naturaleza de la tormenta.”
Los datos recogidos por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU demuestran que las temperaturas del agua al este de Filipinas cuando empezó a formarse el tifón Haiyan eran de alrededor de 0,5 a 1 grado superiores a la temperatura normal. Las aguas se enfriaron tras el paso de la tormenta, lo que demuestra cómo ésta absorbe energía. Para formarse, los tifones –llamados ciclones tropicales en Australia y huracanes en EE UU– requieren una temperatura superficial del mar de 26,5 grados como mínimo, de acuerdo con la Oficina de Meteorología. Los sistemas de bajas presiones pueden persistir con temperaturas más bajas de la superficie oceánica una vez se han puesto en marcha.
Gradiente de temperatura
Kevin Walsh, profesor adjunto de la Universidad de Melbourne y experto en meteorología tropical, ha afirmado que las temperaturas superficiales del agua en el mar solo son uno de los factores que determinan la ferocidad de un ciclón. La clave está en la diferencia de temperatura entre el mar y la punta de la tormenta, en lo alto de la troposfera. Mientras que las temperaturas a nivel del mar son conocidas, reunir datos sobre las que imperan a unos 20 kilómetros por encima de la superficie resultaba más difícil hasta la fecha, si bien ahora se pueden medir mejor con ayuda de los globos meteorológicos y otros dispositivos. Sin embargo, según el Dr. Walsh, este diferencial de temperaturas en los ciclones tiende a ampliarse a medida que la tormenta gana altura en la atmósfera. “En el futuro veremos cómo la diferencia entre la temperatura de la superficie marina y la de la parte alta de la troposfera aumentará, a pesar de que esta última también se caliente debido al cambio climático.”
Intensidad futura
Debido a la falta de datos sobre los ciclones tropicales, los científicos han tenido dificultades para determinar si el calentamiento global ya está afectando a las grandes tormentas; únicamente los datos del Atlántico norte sobre los huracanes se consideran suficientemente comprobados durante décadas para identificar tendencias. Aun así, la investigación indica que mientras puede que haya menos ciclones en el futuro, su intensidad aumentará. Un informe revisado por homólogos y publicado en 2010 en Nature Geoscience por un equipo del que formó parte el australiano Dr. John McBride reveló que los modelos indican un cambio hacia tormentas más fuertes en el futuro. “Los estudios de modelización realizados... apuntan insistentemente a una disminución del 6 al 34 % de la frecuencia media mundial de ciclones tropicales,” decía el informe. “En cambio, los estudios de modelización de mayor resolución suelen indicar un aumento sustancial de la frecuencia de los ciclones más intensos y un aumento del orden del 20 % del grado de precipitación en 100 kilómetros a la redonda del centro de la tormenta.”
Puesto que la atmósfera retiene del 4 al 8 % más de agua por cada grado que se calienta, los científicos dicen que las lluvias pueden volverse más intensas, incluidos los ciclones. El peligro está en que se produzcan fuertes lluvias e inundaciones cuando las tormentas toquen tierra y descarguen el agua, dice el profesor Steffen. “El viento pega más fuerte, junto con el vapor de agua o la lluvia que arrastra.” Buena parte de la destrucción que causan los tifones se debe a las avenidas de agua que conllevan. Puesto que el cambio climático ya está haciendo que suba el nivel del mar, el riesgo de inundaciones graves también se agrava, según el Dr. Steffen.
12/11/2013
http://www.smh.com.au/environment/c...
Traducción: VIENTO SUR

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