domingo, 13 de junio de 2010

Día Mundial del Medio Ambiente: Hay todavía muchas razones por las cuales luchar

Paulo Piramba

El 5 de junio es conmemorado, por iniciativa de la ONU, como el Día Mundial del Medio Ambiente. Esta fecha hace referencia a la primera Conferencia Mundial del Medio Ambiente realizada en 1972. En esta Conferencia realizada en Estocolmo, por primera vez se ha discutido, de forma coherente, la relación entre medio ambiente y desarrollo, y la disminución de los efectos del cambio climático.


Esta fue la primera tentativa del capital para encontrar una salida a los problemas que él mismo creó para la biodiversidad planetaria. Hoy en día, casi cuarenta años después, no hay nada que conmemorar. Al contrario, el planeta asiste al aumento del calentamiento global, que es resultado del aumento de la emisión de gases. Según el IPCC, agencia multilateral de la ONU, no hay duda de que este proceso acelerado de calentamiento es responsabilidad de la humanidad y del modelo de producción del capitalismo, que es el modelo económico hegemónico en el planeta.

Además del calentamiento del planeta, lo cual inevitablemente producirá modificaciones climáticas que afectarán dramáticamente la vida en la Tierra; el modelo de producción capitalista también es responsables del agotamiento acelerado de los recursos naturales y de la contaminación del agua, del aire y del suelo. Los pasivos medioambientales creados por el capitalismo están directamente vinculados a su necesidad de mantener elevadas sus ganancias, lo cual representa una amenaza para la biodiversidad y vislumbra un futuro dudoso para las futuras generaciones.

Sin tener cómo justificar lo injustificable, el capital intenta encontrar salidas para los problemas medioambientales que él mismo ha creado. Desde Estocolmo, pasando por Kioto, hasta recientemente en Copenhague, sus fracasos se van acumulando. En verdad, no existe salida posible para el planeta sin que se cambie el modelo económico. Después de la creación del mercado de carbono en Kioto, donde se negociaba el derecho a contaminar, en Copenhague la solución recomendada fue el capitalismo verde.

En Copenhague, el fracaso de la tentativa de disminuir las emisiones de carbono y la estabilización de la temperatura media global, hizo que los movimientos alterglobalistas y anticapitalistas tuvieran el papel de hacer la crítica y proponer alternativas. Como nuevos protagonistas, aparecieron los pueblo originarios y las comunidades indígenas que extendieron la bandera del bien vivir y contra el consumismo estimulado por la sociedad de mercado. En este contexto, el debate sobre un modelo alternativo de desarrollo que coordina la investigación por otra sociedad más fraternal e igualitaria, respetando la naturaleza, se impone.

Para la izquierda, este debate sigue pospuesto, pues aún tiene concepciones de desarrollo y de producción que mantienen, en gran parte, las mismas relaciones de dominación y explotación relativas a la naturaleza. Incluso entre estas personas que se reivindican ecosocialistas, esto es, partidarios de una sociedad socialista que toman en consideración el respeto a los ciclos naturales y la necesidad de frenar el calentamiento global, nuestras tareas son enormes. Tenemos que sobrepasar la etapa actual de simple denuncia de la acción del capital sobre la naturaleza y empezar una producción teórica y práctica que coordina las dos necesidades históricas. Nuestra tarea, como militantes revolucionarios, debe ser pensar y construir, de forma integrada, los aspectos ecológicos, populares y socialistas. Se hace necesario ser ecologistas y no podemos limitarnos al discurso de simple denuncia del capitalismo, aunque este sistema sea el principal responsable de la actual crisis climática, social y medioambiental del planeta.

*Paulo Piramba es militante ecosocialista y miembro de la dirección nacional de Enlace, corriente interna del Partido Socialismo y Libertad (Psol) en Brasil.

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