sábado, 15 de marzo de 2014

ECOLOGÍA

Lo verde ayuda

DANIEL TANURO
Sábado 15 de marzo de 2014
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Veinticuatro millones de desempleados en Europa. El 60% de la juventud en el paro en Grecia, el 50% en España. Regiones devastadas, sectores enteros de la industria que se hunden. Una sociedad que se deshace, una miseria galopante, nuestras calles recuerdan a las descritas por Zola. Las mujeres, principales víctimas, “invisibilizadas” por el patriarcado. El viejo orden moral empuja la puerta con su hocico... la impresión de una espiral regresiva que nos devuelve a los años treinta...
¿Hay que continuar retrocediendo, sintiendo a nuestras espaldas el sombrío precipicio que se acerca? ¿Cómo pasar a la contraofensiva, en particular en el terreno del empleo, que condiciona a fin de cuentas todos los demás? ¿Cómo hacer cuando la exigencia climática está ahí, imponiendo reducir a la mitad el consumo final de energía a la vez que se realiza la más gigantesca mutación técnico social de todos los tiempos: el paso en cuarenta años a un sistema energético sin fósiles ni nuclear?
En este punto del razonamiento, un sindicalista medio dirá: “¡Vale, ya tenemos bastantes problemas! Si te escuchamos, no queda más que cerrarlo todo”... Pues bien, no, es incluso lo contrario. Amigos sindicalistas, mirad hacia el horizonte. Se perfila una catástrofe social-medioambiental irreversible y de una amplitud sin precedentes. El capitalismo es su causa, tanto como la del paro, y es incapaz de resolver ni una ni otra. La conclusión va de sí: atreveros a responder a esta pregunta a vuestra manera, en nombre del mundo del trabajo. Veréis entonces que el verde vendrá en ayuda del rojo, que contribuirá a dar a vuestro combate el aliento de civilización y la superioridad moral que llevaron al movimiento obrero a sus más grandes victorias históricas.
Es posible aislar todos los edificios de Europa en los treinta años que vienen; es posible hacer retroceder radicalmente la carretera y generalizar los transportes públicos de calidad; es posible reemplazar el sistema energético fósil privado y centralizado por un sistema renovable, comunal y descentralizado, gestionado democráticamente por las colectividades; es posible liminar el agrobusiness en beneficio de una agricultura orgánica de proximidad. Es posible y es algo que demandan obreros, campesinos, empleados, ingenieros. Vidrio, acero, cemento, programas informáticos. Saber hacer y saber mantener. Participación, control, inteligencia, creatividad. La condición para lograrlo con éxito es la participación de todos y todas.
Es posible con una condición: salir de la lógica del beneficio que nos lleva al abismo. Compartir el trabajo disponible y la riqueza acumulada. Suprimir las producciones inútiles y reclasificar a los trabajadores. Romper los poderes capitalistas que se han apropiado de la energía y las finanzas. Hace cincuenta años, la izquierda sindical de este país (Bélgica) anticipaba el declive económico valón elaborando un programa anticapitalista de reformas estructurales. Sería juicioso inspirarse en él para elaborar a tiempo un programa europeo de reformas ecosociales. Cuando una mitad de la población venda hamburguesas a la otra, será más difícil.
Publicado en “Politique”, marzo-abril 2014
12/03/2014
http://www.lcr-lagauche.org/le-vert...
Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

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