viernes, 9 de noviembre de 2012

La tormenta política perfecta


Editorial de El Nuevo Día Noviembre 9, 2012

En pleno corazón de la sociedad más rica y poderosa del planeta, con equipos y recursos que solo allí se encuentran, la población ha sido impotente ante las fuerzas de la naturaleza y queda con la ominosa impresión de que la situación puede seguirse repitiendo a lo largo de las costas y en muy corto plazo.

La disputa por la Casa Blanca sacó también una confrontación de fondo: la necesidad de actuar de inmediato para contrarrestar el calentamiento global y sus desastrosas consecuencias o hacer de cuenta que esta es una invención de conservacionistas fanáticos que abrazan árboles y conversan con las plantas.


Como lo dejó saber Obama en su discurso de Chicago en la mañana del miércoles este es un tema que habrá de figurar de manera prioritaria en el nuevo mandato demócrata que ha de iniciarse en enero.


Es conocido que los Estados Unidos , su desaforado consumo y desperdicio contribuyen con gran parte de la contaminación y la producción de gases que aceleran el llamado efecto invernadero. 


De hecho el país del norte se ha rehusado consuetudinariamente a firmar los protocolos globales que pretenden mitigar los dañinos efectos en la atmósfera.


Si algo faltaba para crear conciencia de los peligros que asechan, la reciente tormenta Sidney, que azotó el Caribe y la costa oriental de los Estados Unidos tuvo múltiples y variados efectos.


Primero, la muerte de dos centenares de personas en Cuba y Estados Unidos;  segundo, la aterradora destrucción de las comunidades situadas en las costas de Nueva York y Nueva Jersey que todavía hoy no han recuperado servicios esenciales como la energía, el transporte colectivo y la distribución de combustibles en los inicios de la temporada invernal.


En pleno corazón de la sociedad más rica y poderosa del planeta, con equipos y recursos que solo allí se encuentran, la población ha sido impotente ante las fuerzas de la naturaleza y queda con la ominosa impresión de que la situación puede seguirse repitiendo a lo largo de las costas y en muy corto plazo.


Lo ocurrido en Estados Unidos y el Caribe, en Nueva Orleans hace unos años, los tsunamis que han causado centenares de miles de víctimas, los monzones del Océano Índico y el descongelamiento acelerado en Groenlandia y el Polo Norte no admiten argumento en contrario y solo puede mover a la acción inmediata y con el despliegue de todas las fuerzas y acciones posibles.


Por cierto, no faltan quienes atribuyan al Sandy el hecho de que mucha gente se volcó en masa a las urnas por Obama ante la terca negación de los republicanos y sus voceros.   

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EL NUEVO DÍA
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