viernes, 15 de noviembre de 2013

Científicos dicen que el tifón Haiyan tiene que ver con el cambio climático

PETER HANNAM
Jueves 14 de noviembre de 2013
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Las tormentas extremas como el supertifón Haiyan que se abatió sobre Filipinas el viernes 8 de noviembre tendrán más probabilidades de reproducirse en el futuro a medida que la acumulación de gases de efecto invernadero favorezca el calentamiento del planeta, dicen los científicos. Se calcula que los vientos generados alcanzaron los 314 km/h o más cuando el tifón tocó tierra en la isla filipina de Samar. Esta velocidad, de confirmarse, haría de Haiyan la tormenta conocida más fuerte, más incluso que el huracán Camille, que azotó la región del Misisipí en Estados Unidos en 1969, de acuerdo con el WunderBlog del meteorólogo estadounidense Jeff Masters.
Científicos australianos dicen que calibrar la intensidad de la tormenta, que vino acompañada de olas parecidas a las de un tsunami y fuertes lluvias, resultará difícil debido a la falta de información procedente de la región afectada. El peaje de muertes de la ciudad de Tacloban por sí sola puede superar las 10.000 personas, según las autoridades locales. El profesor Will Steffen, investigador de la Universidad Nacional de Australia (ANU) y miembro del Consejo Climático, ha declarado que los científicos ya entienden cómo un clima más cálido y húmedo afecta a tormentas como Haiyan. “Una vez se forman [los ciclones], sacan la mayor parte de su energía de las aguas superficiales del océano”, señala el profesor Steffen. “Sabemos que las temperaturas de la superficie están subiendo bastante en todo el planeta, de manera que esto ya supone una influencia directa del cambio climático en la naturaleza de la tormenta.”
Los datos recogidos por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU demuestran que las temperaturas del agua al este de Filipinas cuando empezó a formarse el tifón Haiyan eran de alrededor de 0,5 a 1 grado superiores a la temperatura normal. Las aguas se enfriaron tras el paso de la tormenta, lo que demuestra cómo ésta absorbe energía. Para formarse, los tifones –llamados ciclones tropicales en Australia y huracanes en EE UU– requieren una temperatura superficial del mar de 26,5 grados como mínimo, de acuerdo con la Oficina de Meteorología. Los sistemas de bajas presiones pueden persistir con temperaturas más bajas de la superficie oceánica una vez se han puesto en marcha.
Gradiente de temperatura
Kevin Walsh, profesor adjunto de la Universidad de Melbourne y experto en meteorología tropical, ha afirmado que las temperaturas superficiales del agua en el mar solo son uno de los factores que determinan la ferocidad de un ciclón. La clave está en la diferencia de temperatura entre el mar y la punta de la tormenta, en lo alto de la troposfera. Mientras que las temperaturas a nivel del mar son conocidas, reunir datos sobre las que imperan a unos 20 kilómetros por encima de la superficie resultaba más difícil hasta la fecha, si bien ahora se pueden medir mejor con ayuda de los globos meteorológicos y otros dispositivos. Sin embargo, según el Dr. Walsh, este diferencial de temperaturas en los ciclones tiende a ampliarse a medida que la tormenta gana altura en la atmósfera. “En el futuro veremos cómo la diferencia entre la temperatura de la superficie marina y la de la parte alta de la troposfera aumentará, a pesar de que esta última también se caliente debido al cambio climático.”
Intensidad futura
Debido a la falta de datos sobre los ciclones tropicales, los científicos han tenido dificultades para determinar si el calentamiento global ya está afectando a las grandes tormentas; únicamente los datos del Atlántico norte sobre los huracanes se consideran suficientemente comprobados durante décadas para identificar tendencias. Aun así, la investigación indica que mientras puede que haya menos ciclones en el futuro, su intensidad aumentará. Un informe revisado por homólogos y publicado en 2010 en Nature Geoscience por un equipo del que formó parte el australiano Dr. John McBride reveló que los modelos indican un cambio hacia tormentas más fuertes en el futuro. “Los estudios de modelización realizados... apuntan insistentemente a una disminución del 6 al 34 % de la frecuencia media mundial de ciclones tropicales,” decía el informe. “En cambio, los estudios de modelización de mayor resolución suelen indicar un aumento sustancial de la frecuencia de los ciclones más intensos y un aumento del orden del 20 % del grado de precipitación en 100 kilómetros a la redonda del centro de la tormenta.”
Puesto que la atmósfera retiene del 4 al 8 % más de agua por cada grado que se calienta, los científicos dicen que las lluvias pueden volverse más intensas, incluidos los ciclones. El peligro está en que se produzcan fuertes lluvias e inundaciones cuando las tormentas toquen tierra y descarguen el agua, dice el profesor Steffen. “El viento pega más fuerte, junto con el vapor de agua o la lluvia que arrastra.” Buena parte de la destrucción que causan los tifones se debe a las avenidas de agua que conllevan. Puesto que el cambio climático ya está haciendo que suba el nivel del mar, el riesgo de inundaciones graves también se agrava, según el Dr. Steffen.
12/11/2013
http://www.smh.com.au/environment/c...
Traducción: VIENTO SUR

Científicos dicen que el tifón Haiyan tiene que ver con el cambio climático

PETER HANNAM
Jueves 14 de noviembre de 2013
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Las tormentas extremas como el supertifón Haiyan que se abatió sobre Filipinas el viernes 8 de noviembre tendrán más probabilidades de reproducirse en el futuro a medida que la acumulación de gases de efecto invernadero favorezca el calentamiento del planeta, dicen los científicos. Se calcula que los vientos generados alcanzaron los 314 km/h o más cuando el tifón tocó tierra en la isla filipina de Samar. Esta velocidad, de confirmarse, haría de Haiyan la tormenta conocida más fuerte, más incluso que el huracán Camille, que azotó la región del Misisipí en Estados Unidos en 1969, de acuerdo con el WunderBlog del meteorólogo estadounidense Jeff Masters.
Científicos australianos dicen que calibrar la intensidad de la tormenta, que vino acompañada de olas parecidas a las de un tsunami y fuertes lluvias, resultará difícil debido a la falta de información procedente de la región afectada. El peaje de muertes de la ciudad de Tacloban por sí sola puede superar las 10.000 personas, según las autoridades locales. El profesor Will Steffen, investigador de la Universidad Nacional de Australia (ANU) y miembro del Consejo Climático, ha declarado que los científicos ya entienden cómo un clima más cálido y húmedo afecta a tormentas como Haiyan. “Una vez se forman [los ciclones], sacan la mayor parte de su energía de las aguas superficiales del océano”, señala el profesor Steffen. “Sabemos que las temperaturas de la superficie están subiendo bastante en todo el planeta, de manera que esto ya supone una influencia directa del cambio climático en la naturaleza de la tormenta.”
Los datos recogidos por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU demuestran que las temperaturas del agua al este de Filipinas cuando empezó a formarse el tifón Haiyan eran de alrededor de 0,5 a 1 grado superiores a la temperatura normal. Las aguas se enfriaron tras el paso de la tormenta, lo que demuestra cómo ésta absorbe energía. Para formarse, los tifones –llamados ciclones tropicales en Australia y huracanes en EE UU– requieren una temperatura superficial del mar de 26,5 grados como mínimo, de acuerdo con la Oficina de Meteorología. Los sistemas de bajas presiones pueden persistir con temperaturas más bajas de la superficie oceánica una vez se han puesto en marcha.
Gradiente de temperatura
Kevin Walsh, profesor adjunto de la Universidad de Melbourne y experto en meteorología tropical, ha afirmado que las temperaturas superficiales del agua en el mar solo son uno de los factores que determinan la ferocidad de un ciclón. La clave está en la diferencia de temperatura entre el mar y la punta de la tormenta, en lo alto de la troposfera. Mientras que las temperaturas a nivel del mar son conocidas, reunir datos sobre las que imperan a unos 20 kilómetros por encima de la superficie resultaba más difícil hasta la fecha, si bien ahora se pueden medir mejor con ayuda de los globos meteorológicos y otros dispositivos. Sin embargo, según el Dr. Walsh, este diferencial de temperaturas en los ciclones tiende a ampliarse a medida que la tormenta gana altura en la atmósfera. “En el futuro veremos cómo la diferencia entre la temperatura de la superficie marina y la de la parte alta de la troposfera aumentará, a pesar de que esta última también se caliente debido al cambio climático.”
Intensidad futura
Debido a la falta de datos sobre los ciclones tropicales, los científicos han tenido dificultades para determinar si el calentamiento global ya está afectando a las grandes tormentas; únicamente los datos del Atlántico norte sobre los huracanes se consideran suficientemente comprobados durante décadas para identificar tendencias. Aun así, la investigación indica que mientras puede que haya menos ciclones en el futuro, su intensidad aumentará. Un informe revisado por homólogos y publicado en 2010 en Nature Geoscience por un equipo del que formó parte el australiano Dr. John McBride reveló que los modelos indican un cambio hacia tormentas más fuertes en el futuro. “Los estudios de modelización realizados... apuntan insistentemente a una disminución del 6 al 34 % de la frecuencia media mundial de ciclones tropicales,” decía el informe. “En cambio, los estudios de modelización de mayor resolución suelen indicar un aumento sustancial de la frecuencia de los ciclones más intensos y un aumento del orden del 20 % del grado de precipitación en 100 kilómetros a la redonda del centro de la tormenta.”
Puesto que la atmósfera retiene del 4 al 8 % más de agua por cada grado que se calienta, los científicos dicen que las lluvias pueden volverse más intensas, incluidos los ciclones. El peligro está en que se produzcan fuertes lluvias e inundaciones cuando las tormentas toquen tierra y descarguen el agua, dice el profesor Steffen. “El viento pega más fuerte, junto con el vapor de agua o la lluvia que arrastra.” Buena parte de la destrucción que causan los tifones se debe a las avenidas de agua que conllevan. Puesto que el cambio climático ya está haciendo que suba el nivel del mar, el riesgo de inundaciones graves también se agrava, según el Dr. Steffen.
12/11/2013
http://www.smh.com.au/environment/c...
Traducción: VIENTO SUR

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Tenemos energía renovable para alimentar al mundo, ¿qué nos detiene?


Tara Lohan
AlterNet

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

El medio ambiente es una mala noticia tras la otra. El Océano Pacífico se calienta a un ritmo más rápido [3] que todo lo visto en los últimos 10.000 años y podríamos tener el Ártico más caliente en los últimos 120.000 años. Nos dicen que nos preparemos para más y peores sequías, inundaciones, olas de calor, y tormentas. Comunidades costeras podrían desaparecer por el ascenso de los mares, naciones isleñas enteras están siendo sumergidas. Como si todo eso no fuera suficientemente malo, hay una escasez global de vino [4]

El lado positivo es que no nos está atacando un enemigo desconocido: Nuestra inclemente quema de combustibles fósiles es lo principal que nos empuja hacia el abismo. Por lo tanto tendría sentido que fuera obvia una solución que nos saque de este lío.

Por eso es tan estupendo que haya gente como Mark Z. Jacobson [5], profesor de ingeniería civil y medioambiental en la Universidad Stanford. Mientras una cosa es decir que queremos dejar de quemar combustibles fósiles, Jacobson (y un equipo de investigadores) nos dicen cómo hacerlo.

Jacobson participó recientemente en el “David Letterman Show,” donde proclamó que tenemos suficiente energía eólica y solar para alimentar el mundo.

¿Tiene razón? ¿Pueden realmente reemplazar las energías renovables a los combustibles fósiles? Si fuera así, ¿estamos dispuestos a hacer lo necesario para llegar a ese fin? Consideremos su trabajo y algunas nuevas tendencias.

Un mundo renovable

En 2009 Jacobson y Mark A. Delucchi [6], un científico investigador en la Universidad de California, Instituto Davis de Estudios del Transporte, publicaron un artículo de fondo [7] en Scientific American describiendo un plan para alimentar 100% de la energía del mundo (para todos los fines) utilizando tecnologías eólicas, marinas y solares (EMS). Su lista de tecnologías aceptables incluye diferentes tipos de energía solar, turbinas de viento en tierra y offshore, geotérmicas, mareomotrices e hidráulicas. Sin plantas nucleares, sin gas natural, sin etanol – solo las energías verdaderamente renovables.

“Nuestro plan incluye millones de turbinas de viento, máquinas de agua e instalaciones solares”, escribieron. “Las cifras son grandes, pero la escala no es un obstáculo insuperable; la sociedad ha logrado antes masivas transformaciones”, incluyendo nuestro masivo sistema de autopistas y nuestro crecimiento industrial durante la Segunda Guerra Mundial.

Su plan, que suministraría energía para todo –transporte, calentamiento/enfriamiento, electricidad, e industria– tendría un 51% de energía proveniente del viento, específicamente 3,8 millones de turbinas de viento de 5 megavatios. ¿Suena mucho? “Es interesante señalar que el mundo produce 73 millones de coches y camionetas cada año”, escriben. También, el tamaño ocupado por éstas sería inferior al tamaño de Manhattan, y por supuesto no estarían todas acumuladas en la misma área.

La siguiente gran fuente de energía es solar –un 40% proveniente de una combinación de 89.000 fotovoltaicos (como el tipo que se coloca sobre el techo de una casa o empresa) y plantas solares concentradas, que usualmente utilizan espejos para concentrar la luz, convertirla en calor, y crear electricidad mediante turbinas de vapor. Agreguemos 900 instalaciones hidroeléctricas, 70% de las cuales ya poseemos, y cerca de 4% de energía geotérmica y mareomotriz, ¡y el globo será alimentado por energía renovable!

Ese es el plan, en todo caso. Si parece demasiado grande para comprenderlo, miremos al ámbito de un Estado. Jacobson ha trabajado con equipos investigativos para desarrollar planes para Nueva York y California, y espera elaborar uno para cada Estado del país.

El plan para California [8] apunta a “toda nueva energía alimentada por EMS hasta 2020, 80-85% de la energía existente reemplazada hasta 2030 y 100% reemplazada hasta 2050”.

Establecieron que “la electrificación, más modestas medidas de eficiencia, reducirían la demanda de uso final de energía de California un 44% y estabilizarían los precios de energía ya que los costes de combustible de EMS son cero”. Es un resultado común de investigadores que se especializan en electrificar sistemas de energía con renovables – obtenemos sistemas mucho más eficientes, de modo que necesitamos menos energía.

Un posible escenario que presentaron para California sería como este:

25% de viento en tierra (22.900 turbinas de viento de 5 MW
10 % de viento offshore (7.233 turbinas de viento de 5 MW)
15% de plantas solares concentradas (1.080 plantas de 100 MW)
15% de plantas solares fotovoltaicas (1.820 plantas de 50 MW)
10% de sistemas solares fotovoltaicos residenciales (16,2 millones de sistemas de 5 Kw)
15% de sistemas fotovoltaicos comerciales/gubernamentales sobre los techos (1,15 millones de sistemas de 100 Kw)
5% de plantas geotérmicas (81 plantas de 100-MW)
4% de plantas de energía hidroeléctrica (11 plantas de 1.300 MW, de las cuales ya tenemos un 90%)
0,5% de corrientes marinas (4.360 instalaciones de 0,75 MW)
0,5% de plantas mareomotrices (2.960 turbinas de 1 MW)

Su investigación establecería que esto crearía 856.000 puestos de trabajo en la construcción durante 20 años y 137.000 puestos de trabajo permanentes. Otros beneficios incluyen la protección del suministro de agua contra derrames peligrosos, la limpieza de la contaminación del aire (incluyendo la prevención de miles de muertes prematuras por año), y la reducción de las emisiones de gases invernadero.

Cuando se trata de Nueva York, la mayor diferencia con California es un poco menos de energía solar concentrada y mucho más viento offshore. Su plan para Nueva York es el siguiente [9]:
10% de viento en tierra (4020 turbinas de 5 MW)
40% de viento offshore (12.700 turbinas de 5 MW)
10% energía solar concentrada (387 plantas de 100 MW)
10% de plantas solares fotovoltaicas (828 plantas de 50 MW)
6% de instalaciones FV residenciales en los techos (5 millones de sistemas de 5 Kw)
12% de instalaciones FV comerciales/gubernamentales (500.000 sistemas de 100-kW)
5% de instalaciones geotérmicas (36 plantas de 100 MW)
0,5% de plantas de corrientes marinas (1.910 artefactos de 0,75 MW)
1 % mareomotriz (2.600 turbinas de 1 MW)
5,5% hidroeléctrica (6,6 plantas de 1.300 MW, de las cuales existe un 89%)

Ahora que tenemos las cifras, tenemos que preguntar: ¿es esto realmente factible?

Obstáculos insuperables

Mark Jacobson y compañía piensan que su trabajo es técnicamente factible, aunque no sin enfrentar desafíos significativos (más sobre el tema a continuación). Eso no incluye los obstáculos sociales y políticos que son bastante grandes. Ahora mismo, parece un salto imposible. Pero eso no descarta la importancia de la visión de Jacobson. Es posible que no logremos su objetivo, pero nos ha mostrado la dirección correcta.

Lo mismo ha hecho Vasilis Fthenakis [10], científico investigador sénior y profesor adjunto en la Universidad Columbia, quien desarrolló un plan que emplea energía solar para proveer un 69% de la electricidad del país y un 35% de todas nuestras necesidades de energía hasta 2050, mientras que un 90% de toda la energía en EE.UU. sería solar hasta fines del siglo.

“En contraste con el plan de Jacobson, Fthenakis y sus colegas se concentran en la construcción de plantas de energía solar fotovoltaicas y termoeléctricas en las partes más asoleadas de EE.UU. –sobre todo el Sudoeste– y en el uso de transmisión de corriente directa de alto voltaje para conectar esas fuentes de energía con el resto del país” explica
[11] Lakis Polycarpou [12] para el Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia.

Jacobson se apoya más en el viento, mientras Fthenakis prefiere la energía solar. Pero ambos necesitarán materias primas para construir, y eso podría ser problemático. Todas esas turbinas eólicas y paneles solares usan materiales que tendrán que ser extraídos en el patio trasero de alguien. Podríamos estar transfiriendo nuestra dependencia del petróleo de Medio Oriente por metales de tierras raras de China, litio de Bolivia, o cobre del Congo.

“La humanidad enfrenta un círculo vicioso: un cambio a la energía renovable reemplazará una fuente no renovable (combustibles fósiles) por otra (metales y minerales), escribieron [13] los investigadores Olivier Vida, Bruno Goffe, y Nicholas Arndt en Nature GeoScience.
“La futura escasez potencial no se limita a los escasos metales de alta tecnología que han recibido mucha atención. La demanda de metales básicos como hierro, cobre y aluminio, así como de minerales industriales, también aumentará vertiginosamente.”

Esto no significa, escriben, que la busca de energías renovables debe ser abandonada; simplemente que necesitamos una estrategia exhaustiva en nuestro camino adelante.

Una cosa buena en una inversión en infraestructura renovable es que aunque puede necesitará muchos años (y muchos materiales) para ser construida, también durará décadas. No tenemos que suministrar acero a una turbina de viento que ya existe y funciona, a diferencia de las bestias hambrientas de combustibles fósiles, que devoran interminablemente carbón, petróleo y gas.

Suponiendo que pasemos el primer obstáculo de materiales, ¿cuáles son algunos de los otros desafíos que enfrentan las energías renovables? El más mencionado es la intermitencia – el sol no brilla o el viento no sopla cuando se necesita más energía. ¿Qué pasa entonces?

“Mediante la combinación de la eólica y la solar y el uso de la hidroeléctrica para colmar las brechas”, puede lograrse, dijo Jacobson a AlterNet. “Establecimos que en el caso de California se puede lograr de un modo bastante fácil, la energía eólica y solar son muy complementarias: si el viento no sopla durante el día, el sol brilla a menudo, y viceversa. Si hay bastante energía hidroeléctrica en la red, como es el caso en la Costa Oeste, se puede colmar las brechas. También se puede utilizar energía solar concentrada.”

Y luego existe el problema de la ubicación; qué pasa si el viento sopla y el sol brilla más en sitios en los que se necesita menos energía. “La transmisión no es una barrera técnica en absoluto”, dijo Jacobson. “Tal vez hay que modificar algunas zonas, en general a la gente no le gusta agregar líneas de transmisión. Pero se pueden aprovechar muchas líneas existentes, aumentar su capacidad, eso reduciría el problema de tener que instalar nuevas líneas.”

Esto ya se está realizando en parte. Un proyecto que instala 5.800 kilómetros de nuevas líneas de transmisión [14] está casi terminado en Texas que conectaría la ventosa región occidental del Estado con centros de mucha población en el resto del Estado. Sustainable Business informó [15] que aumentaría en un 50% la capacidad de energía eólica del Estado.

Otro proyecto [16] cuya construcción se propone para el próximo año podría enviar energía del ventoso Wyoming, a 1.200 kilómetros de distancia a Las Vegas, Nevada.

Para obtener la máxima eficiencia del proceso de transmisión, se puede utilizar HDVC [17], corriente eléctrica de alto voltaje, una parte importante de los planes solares de
Fthenakis. A diferencia de la corriente alterna que usamos actualmente, HDVC transmite electricidad con menos pérdida a largas distancias.

El otro masivo problema es el coste. Si se consideran históricamente todos los combustibles fósiles, suben y suben permanentemente de precio”, dijo Jacobson. “Mientras los costes de la energía eólica y solar bajan, en la mayor parte. Por ejemplo, en los últimos cuatro años, los costes de instalar la energía eólica han bajado un 50%. Los precios de la energía solar bajaron solo entre 6 y 14%; han estado bajando gradualmente.”

Los combustibles fósiles, sin embargo, pueden seguir aumentando. Estamos perforando a miles de metros de profundidad. Estamos perforando kilómetros verticalmente y luego horizontalmente en busca de gas y petróleo. Si se considera la tecnología que es utilizada actualmente para fracturación horizontal de gran volumen para gas de esquisto y petróleo de esquisto, es un asunto bastante complicado. Ya no estamos introduciendo una paja en el suelo. Mientras más difícil es conseguir este asunto, más energía utilizamos para lograrlo. No solo es más costoso; también estamos usando más energía para la extracción que en décadas pasadas.

Y luego tenemos el punto obvio que parece que no estamos dispuestos a encarar. La quema de combustibles fósiles es lo que está impulsando el cambio climático – pero damos a la industria un pase libre respecto a los efectos colaterales. Un artículo en Nature fija el precio de solo los impactos de la liberación de metano del derretimiento del Ártico en 60 billones [millones de millones] de dólares [18]. Es solo la punta del iceberg. Desastres naturales en EE.UU. solo en el año pasado costaron un total de 110.000 millones de dólares [19]. Si la frecuencia y la severidad extremas del clima siguen aumentando como se ha predicho, esa cantidad podría subir considerablemente.

Buenas noticias para las energías renovables

A pesar de planes específicos presentados por investigadores, hay motivos para ser optimistas respecto al futuro de las energías renovables.

En agosto el Departamento de Energía anunció [20] que en 2012, el viento fue la principal fuente de nueva electricidad en el país y fue el doble de la cantidad de energía eólica del año anterior. “La capacidad cumulativa instalada de energía eólica se multiplicó por más de 22 desde 2000”, declaró el departamento. Y no es solo energía, es también puestos de trabajo – casi tres cuartos de todo el equipamiento de turbinas en el país fueron producidos en el interior.

Esto no es todo. “El precio de viento bajo contratos de compra de energía a largo plazo firmados en 2011 y 2012, promedió 4 centavos por kilowatt hora – haciendo que el viento sea competitivo con una serie de precios de electricidad al por mayor vistos en 2012,” informa el Departamento de Energía [20].

El potencial para energía eólica offshore en EE.UU. es inmenso, pero aún no se ha convertido en realidad. Eso podría cambiar pronto ya que ahora hay 11 proyectos [21] en etapas avanzadas – uno en los Grandes Lagos, dos frente a la costa del Golfo de Texas, y el resto en el Atlántico desde el norte de Virginia hasta Massachusetts.

Desafortunadamente, los inmensos progresos de la energía eólica podrían ser desalentados el próximo año si se permite que expire [22] a fines de diciembre el crédito impositivo a la producción que ayuda al desarrollo de la energía eólica. De la misma manera, la industria solar enfrenta el fin de un crédito impositivo federal a fines de 2016, que podría limitar el inmenso crecimiento en esa área. Ahora mismo, la energía solar es un éxito. La Asociación de la Industria de Energías Solares informa [23] que un nuevo sistema solar es instalado en EE.UU. cada cuatro minutos y el precio de un sistema fotovoltaico ha bajado un 50% desde 2010. Aunque la cantidad de energía proveniente del sol utilizada por plantas eléctricas es de solo 1%, es algo que probablemente cambiará cuando plantas de mayor tamaño comiencen a producir en los próximos años.

La mayoría de la gente en la industria de renovables considera que esos créditos impositivos ayudan a establecer condiciones de igualdad con los combustibles fósiles que, a pesar de ser una de las industrias más rentables del mundo, siguen recibiendo enormes subsidios. Un informe [24] publicado este año por el Fondo Monetario Internacional señala que los subsidios antes de impuestos para la industria de combustibles fósiles llegaron a 480.000 millones de dólares en 2011 (los subsidios después de impuestos son de casi 2 billones de dólares).

Una evaluación optimista del futuro de la energía solar por Deutsche Bank [25] predice que globalmente el mercado solar será totalmente sustentable, y no necesitará subsidios, en solo dos años. País por país, las cosas serán obviamente diferentes.

El mayor obstáculo

Jacobson dijo recientemente en “David Letterman Show [26],” “No hay limitaciones tecnológicas o económicas para solucionar estos problemas; es primordialmente un problema social y político”.

No son pequeños problemas. Tenemos un Congreso que ni siquiera se puede poner de acuerdo sobre cómo atar los cordones de sus zapatos, ni hablar de solucionar la mayor amenaza que enfrenta la humanidad. Los conservadores han librado una guerra contra las energías renovables [27], tratando de aumentar los requerimientos estatales para energías renovables, pero su éxito ha sido limitado. A medida que más Estados conservadores como Texas se benefician de la energía eólica, podría ser una estrategia perdedora para ellos (como lo fue para el archi-negador del cambio climático Ken Cuccinelli quien acaba de perder la contienda para ser el próximo gobernador de Virginia).

El Washington Post publicó los resultados de un nuevo sondeo Pew [28] que estableció que solo partidarios del Tea Party se siguen aferrando a puntos de vista anti-científicos sobre el cambio climático; un 25% de los republicanos del Tea Party creen en el cambio climático, en comparación con un 61% de republicanos que no son del Tea Party y un 84% de los demócratas.

A pesar de un sector conservador marginal [pero ruidoso], nos dirigimos lentamente en la dirección correcta. El tiempo es esencial. ¿Puede ser suficientemente rápido el cambio?

“Pienso que algunos sectores se desarrollarán naturalmente muy rápido, tal como los coches eléctricos porque son tan eficientes”, dijo Jacobson. “En otros sectores, si no presionamos más rápido, van a cambiar solo de un modo realmente modesto o no suficientemente rápido. Soy bastante optimista de que una vez que la gente comprenda lo que sucede con los problemas relacionados con el clima, la contaminación, la seguridad energética, y una vez que comprenda que existen soluciones técnicas y una solución económica, se unirá alrededor de esas soluciones”.
Todos los señalamientos acusatorios no se pueden dirigir solo a nuestros funcionarios elegidos – tiene que haber un amplio apoyo público. Los proyectos renovables todavía deberían ser sometidos a un estudio ecológico, pero exceptuando eso, ya no es aceptable decir que las turbinas de viento o los paneles solares son demasiado feos, especialmente que lo diga gente que obtiene electricidad de carbón, petróleo y gas pero no comparte ninguna parte del peso de su extracción o combustión.

Cuando hablamos de alimentar nuestro futuro con energía renovable tenemos que comprender que todavía estamos hablando de impactos – pero tenemos que sopesarlos con los impactos de seguir alimentando nuestro mundo con los métodos aún más extremos de extracción de combustibles fósiles.

No se trata simplemente un asunto de cambiar la forma cómo obtenemos energía. Significa cambiar la dinámica del poder en este país (y en todo el mundo), y de volver a colocar literalmente el poder en manos de los individuos y las comunidades.

En este punto, el objetivo optimista de Mark Jacobson de tener un 100% de energías renovables hasta 2030 o incluso 2050 parece estar fuera de nuestro alcance. ¿Pero si apuntáramos a un 50% para comenzar, y concentráramos nuestra economía en la resiliencia en lugar de un crecimiento sin fin? La derecha podrá patear y chillar, pero dudo que el mundo se acabe. Si seguimos quemando combustibles fósiles, sin embargo, es probable que nuestra suerte no sea muy agradable.

Enlaces :
[1] http://www.alternet.org/authors/tara-lohan
[2] http://alternet.org
[3] http://thinkprogress.org/climate/2013/11/03/2876491/hottest-september-record/
[4] http://money.cnn.com/2013/10/29/news/economy/wine-shortage/
[5] http://www.stanford.edu/group/efmh/jacobson/
[6] http://www.scientificamerican.com/author.cfm?id=2170
[7] http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=a-path-to-sustainable-energy-by-2030&page=3
[8] http://www.stanford.edu/group/efmh/jacobson/Articles/I/CaliforniaWWS.pdf
[9] http://www.stanford.edu/group/efmh/jacobson/Articles/I/NewYorkWWSEnPolicy.pdf
[10] http://eee.columbia.edu/vasilis-fthenakis
[11] http://blogs.ei.columbia.edu/2013/07/30/charting-the-course-to-a-100-percent-renewable-energy-future/
[12] http://blogs.ei.columbia.edu/author/lakis-polycarpou/
[13] http://www.nature.com/ngeo/journal/v6/n11/full/ngeo1993.html#affil-auth
[14] http://cleantechnica.com/2013/10/18/texas-wind-power-gets-boost-from-new-crez-lines/
[15] http://www.sustainablebusiness.com/index.cfm/go/news.display/id/25292
[16] http://www.kcet.org/news/rewire/commentary/proposed-transmission-line-to-tap-wyoming-wind-for-californian-outlets.html
[17] http://news.nationalgeographic.com/news/energy/2012/12/121206-high-voltage-dc-breakthrough/
[18] http://www.nature.com/nature/journal/v499/n7459/full/499401a.html
[19] http://www.livescience.com/37426-2012-natural-disasters-second-costliest.html
[20] http://energy.gov/articles/energy-dept-reports-us-wind-energy-production-and-manufacturing-reaches-record-highs
[21] http://ecowatch.com/2013/10/30/offshore-wind-farms-coming-u-s-but-when/
[22] http://www.rollcall.com/news/energy_tax_credits_set_to_expire_could_hurt_wind_farm_industry-228252-1.html
[23] http://www.seia.org/research-resources/solar-market-insight-report-2013-q2
[24] http://www.imf.org/external/np/pp/eng/2013/012813.pdf
[25] http://breakingenergy.com/2013/09/05/deutsche-bank-says-solar-is-approaching-grid-parity/
[26] http://www.youtube.com/watch?v=26Ggh3egFKk
[27] http://www.alternet.org/environment/conservative-folly-how-rights-war-renewable-energy-could-doom-red-states
[28] http://www.washingtonpost.com/blogs/the-fix/wp/2013/11/01/only-tea-party-members-believe-climate-change-is-not-happening-new-pew-poll-finds/
[29] http://www.alternet.org/tags/renewables
[30] http://www.alternet.org/tags/energy-0
[31] http://www.alternet.org/tags/solar
[32] http://www.alternet.org/tags/wind
[33] http://www.alternet.org/tags/mark-jacobson
[34] http://www.alternet.org/tags/fossil-fuels
[35] http://www.alternet.org/tags/climate-change
[36] http://www.alternet.org/%2Bnew_src%2B
El medio ambiente es una mala noticia tras la otra. El Océano Pacífico se calienta a un ritmo más rápido [3] que todo lo visto en los últimos 10.000 años y podríamos tener el Ártico más caliente en los últimos 120.000 años. Nos dicen que nos preparemos para más y peores sequías, inundaciones, olas de calor, y tormentas. Comunidades costeras podrían desaparecer por el ascenso de los mares, naciones isleñas enteras están siendo sumergidas. Como si todo eso no fuera suficientemente malo, hay una escasez global de vino [4]

El lado positivo es que no nos está atacando un enemigo desconocido: Nuestra inclemente quema de combustibles fósiles es lo principal que nos empuja hacia el abismo. Por lo tanto tendría sentido que fuera obvia una solución que nos saque de este lío.

Por eso es tan estupendo que haya gente como Mark Z. Jacobson [5], profesor de ingeniería civil y medioambiental en la Universidad Stanford. Mientras una cosa es decir que queremos dejar de quemar combustibles fósiles, Jacobson (y un equipo de investigadores) nos dicen cómo hacerlo.

Jacobson participó recientemente en el “David Letterman Show,” donde proclamó que tenemos suficiente energía eólica y solar para alimentar el mundo.

¿Tiene razón? ¿Pueden realmente reemplazar las energías renovables a los combustibles fósiles? Si fuera así, ¿estamos dispuestos a hacer lo necesario para llegar a ese fin? Consideremos su trabajo y algunas nuevas tendencias.

Un mundo renovable

En 2009 Jacobson y Mark A. Delucchi [6], un científico investigador en la Universidad de California, Instituto Davis de Estudios del Transporte, publicaron un artículo de fondo [7] en Scientific American describiendo un plan para alimentar 100% de la energía del mundo (para todos los fines) utilizando tecnologías eólicas, marinas y solares (EMS). Su lista de tecnologías aceptables incluye diferentes tipos de energía solar, turbinas de viento en tierra y offshore, geotérmicas, mareomotrices e hidráulicas. Sin plantas nucleares, sin gas natural, sin etanol – solo las energías verdaderamente renovables.

“Nuestro plan incluye millones de turbinas de viento, máquinas de agua e instalaciones solares”, escribieron. “Las cifras son grandes, pero la escala no es un obstáculo insuperable; la sociedad ha logrado antes masivas transformaciones”, incluyendo nuestro masivo sistema de autopistas y nuestro crecimiento industrial durante la Segunda Guerra Mundial.

Su plan, que suministraría energía para todo –transporte, calentamiento/enfriamiento, electricidad, e industria– tendría un 51% de energía proveniente del viento, específicamente 3,8 millones de turbinas de viento de 5 megavatios. ¿Suena mucho? “Es interesante señalar que el mundo produce 73 millones de coches y camionetas cada año”, escriben. También, el tamaño ocupado por éstas sería inferior al tamaño de Manhattan, y por supuesto no estarían todas acumuladas en la misma área.

La siguiente gran fuente de energía es solar –un 40% proveniente de una combinación de 89.000 fotovoltaicos (como el tipo que se coloca sobre el techo de una casa o empresa) y plantas solares concentradas, que usualmente utilizan espejos para concentrar la luz, convertirla en calor, y crear electricidad mediante turbinas de vapor. Agreguemos 900 instalaciones hidroeléctricas, 70% de las cuales ya poseemos, y cerca de 4% de energía geotérmica y mareomotriz, ¡y el globo será alimentado por energía renovable!

Ese es el plan, en todo caso. Si parece demasiado grande para comprenderlo, miremos al ámbito de un Estado. Jacobson ha trabajado con equipos investigativos para desarrollar planes para Nueva York y California, y espera elaborar uno para cada Estado del país.

El plan para California [8] apunta a “toda nueva energía alimentada por EMS hasta 2020, 80-85% de la energía existente reemplazada hasta 2030 y 100% reemplazada hasta 2050”.

Establecieron que “la electrificación, más modestas medidas de eficiencia, reducirían la demanda de uso final de energía de California un 44% y estabilizarían los precios de energía ya que los costes de combustible de EMS son cero”. Es un resultado común de investigadores que se especializan en electrificar sistemas de energía con renovables – obtenemos sistemas mucho más eficientes, de modo que necesitamos menos energía.

Un posible escenario que presentaron para California sería como este:

25% de viento en tierra (22.900 turbinas de viento de 5 MW
10 % de viento offshore (7.233 turbinas de viento de 5 MW)
15% de plantas solares concentradas (1.080 plantas de 100 MW)
15% de plantas solares fotovoltaicas (1.820 plantas de 50 MW)
10% de sistemas solares fotovoltaicos residenciales (16,2 millones de sistemas de 5 Kw)
15% de sistemas fotovoltaicos comerciales/gubernamentales sobre los techos (1,15 millones de sistemas de 100 Kw)
5% de plantas geotérmicas (81 plantas de 100-MW)
4% de plantas de energía hidroeléctrica (11 plantas de 1.300 MW, de las cuales ya tenemos un 90%)
0,5% de corrientes marinas (4.360 instalaciones de 0,75 MW)
0,5% de plantas mareomotrices (2.960 turbinas de 1 MW)

Su investigación establecería que esto crearía 856.000 puestos de trabajo en la construcción durante 20 años y 137.000 puestos de trabajo permanentes. Otros beneficios incluyen la protección del suministro de agua contra derrames peligrosos, la limpieza de la contaminación del aire (incluyendo la prevención de miles de muertes prematuras por año), y la reducción de las emisiones de gases invernadero.

Cuando se trata de Nueva York, la mayor diferencia con California es un poco menos de energía solar concentrada y mucho más viento offshore. Su plan para Nueva York es el siguiente [9]:
10% de viento en tierra (4020 turbinas de 5 MW)
40% de viento offshore (12.700 turbinas de 5 MW)
10% energía solar concentrada (387 plantas de 100 MW)
10% de plantas solares fotovoltaicas (828 plantas de 50 MW)
6% de instalaciones FV residenciales en los techos (5 millones de sistemas de 5 Kw)
12% de instalaciones FV comerciales/gubernamentales (500.000 sistemas de 100-kW)
5% de instalaciones geotérmicas (36 plantas de 100 MW)
0,5% de plantas de corrientes marinas (1.910 artefactos de 0,75 MW)
1 % mareomotriz (2.600 turbinas de 1 MW)
5,5% hidroeléctrica (6,6 plantas de 1.300 MW, de las cuales existe un 89%)

Ahora que tenemos las cifras, tenemos que preguntar: ¿es esto realmente factible?

Obstáculos insuperables

Mark Jacobson y compañía piensan que su trabajo es técnicamente factible, aunque no sin enfrentar desafíos significativos (más sobre el tema a continuación). Eso no incluye los obstáculos sociales y políticos que son bastante grandes. Ahora mismo, parece un salto imposible. Pero eso no descarta la importancia de la visión de Jacobson. Es posible que no logremos su objetivo, pero nos ha mostrado la dirección correcta.

Lo mismo ha hecho Vasilis Fthenakis [10], científico investigador sénior y profesor adjunto en la Universidad Columbia, quien desarrolló un plan que emplea energía solar para proveer un 69% de la electricidad del país y un 35% de todas nuestras necesidades de energía hasta 2050, mientras que un 90% de toda la energía en EE.UU. sería solar hasta fines del siglo.

“En contraste con el plan de Jacobson, Fthenakis y sus colegas se concentran en la construcción de plantas de energía solar fotovoltaicas y termoeléctricas en las partes más asoleadas de EE.UU. –sobre todo el Sudoeste– y en el uso de transmisión de corriente directa de alto voltaje para conectar esas fuentes de energía con el resto del país” explica
[11] Lakis Polycarpou [12] para el Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia.

Jacobson se apoya más en el viento, mientras Fthenakis prefiere la energía solar. Pero ambos necesitarán materias primas para construir, y eso podría ser problemático. Todas esas turbinas eólicas y paneles solares usan materiales que tendrán que ser extraídos en el patio trasero de alguien. Podríamos estar transfiriendo nuestra dependencia del petróleo de Medio Oriente por metales de tierras raras de China, litio de Bolivia, o cobre del Congo.

“La humanidad enfrenta un círculo vicioso: un cambio a la energía renovable reemplazará una fuente no renovable (combustibles fósiles) por otra (metales y minerales), escribieron [13] los investigadores Olivier Vida, Bruno Goffe, y Nicholas Arndt en Nature GeoScience.
“La futura escasez potencial no se limita a los escasos metales de alta tecnología que han recibido mucha atención. La demanda de metales básicos como hierro, cobre y aluminio, así como de minerales industriales, también aumentará vertiginosamente.”

Esto no significa, escriben, que la busca de energías renovables debe ser abandonada; simplemente que necesitamos una estrategia exhaustiva en nuestro camino adelante.

Una cosa buena en una inversión en infraestructura renovable es que aunque puede necesitará muchos años (y muchos materiales) para ser construida, también durará décadas. No tenemos que suministrar acero a una turbina de viento que ya existe y funciona, a diferencia de las bestias hambrientas de combustibles fósiles, que devoran interminablemente carbón, petróleo y gas.

Suponiendo que pasemos el primer obstáculo de materiales, ¿cuáles son algunos de los otros desafíos que enfrentan las energías renovables? El más mencionado es la intermitencia – el sol no brilla o el viento no sopla cuando se necesita más energía. ¿Qué pasa entonces?

“Mediante la combinación de la eólica y la solar y el uso de la hidroeléctrica para colmar las brechas”, puede lograrse, dijo Jacobson a AlterNet. “Establecimos que en el caso de California se puede lograr de un modo bastante fácil, la energía eólica y solar son muy complementarias: si el viento no sopla durante el día, el sol brilla a menudo, y viceversa. Si hay bastante energía hidroeléctrica en la red, como es el caso en la Costa Oeste, se puede colmar las brechas. También se puede utilizar energía solar concentrada.”

Y luego existe el problema de la ubicación; qué pasa si el viento sopla y el sol brilla más en sitios en los que se necesita menos energía. “La transmisión no es una barrera técnica en absoluto”, dijo Jacobson. “Tal vez hay que modificar algunas zonas, en general a la gente no le gusta agregar líneas de transmisión. Pero se pueden aprovechar muchas líneas existentes, aumentar su capacidad, eso reduciría el problema de tener que instalar nuevas líneas.”

Esto ya se está realizando en parte. Un proyecto que instala 5.800 kilómetros de nuevas líneas de transmisión [14] está casi terminado en Texas que conectaría la ventosa región occidental del Estado con centros de mucha población en el resto del Estado. Sustainable Business informó [15] que aumentaría en un 50% la capacidad de energía eólica del Estado.

Otro proyecto [16] cuya construcción se propone para el próximo año podría enviar energía del ventoso Wyoming, a 1.200 kilómetros de distancia a Las Vegas, Nevada.

Para obtener la máxima eficiencia del proceso de transmisión, se puede utilizar HDVC [17], corriente eléctrica de alto voltaje, una parte importante de los planes solares de
Fthenakis. A diferencia de la corriente alterna que usamos actualmente, HDVC transmite electricidad con menos pérdida a largas distancias.

El otro masivo problema es el coste. Si se consideran históricamente todos los combustibles fósiles, suben y suben permanentemente de precio”, dijo Jacobson. “Mientras los costes de la energía eólica y solar bajan, en la mayor parte. Por ejemplo, en los últimos cuatro años, los costes de instalar la energía eólica han bajado un 50%. Los precios de la energía solar bajaron solo entre 6 y 14%; han estado bajando gradualmente.”

Los combustibles fósiles, sin embargo, pueden seguir aumentando. Estamos perforando a miles de metros de profundidad. Estamos perforando kilómetros verticalmente y luego horizontalmente en busca de gas y petróleo. Si se considera la tecnología que es utilizada actualmente para fracturación horizontal de gran volumen para gas de esquisto y petróleo de esquisto, es un asunto bastante complicado. Ya no estamos introduciendo una paja en el suelo. Mientras más difícil es conseguir este asunto, más energía utilizamos para lograrlo. No solo es más costoso; también estamos usando más energía para la extracción que en décadas pasadas.

Y luego tenemos el punto obvio que parece que no estamos dispuestos a encarar. La quema de combustibles fósiles es lo que está impulsando el cambio climático – pero damos a la industria un pase libre respecto a los efectos colaterales. Un artículo en Nature fija el precio de solo los impactos de la liberación de metano del derretimiento del Ártico en 60 billones [millones de millones] de dólares [18]. Es solo la punta del iceberg. Desastres naturales en EE.UU. solo en el año pasado costaron un total de 110.000 millones de dólares [19]. Si la frecuencia y la severidad extremas del clima siguen aumentando como se ha predicho, esa cantidad podría subir considerablemente.

Buenas noticias para las energías renovables

A pesar de planes específicos presentados por investigadores, hay motivos para ser optimistas respecto al futuro de las energías renovables.

En agosto el Departamento de Energía anunció [20] que en 2012, el viento fue la principal fuente de nueva electricidad en el país y fue el doble de la cantidad de energía eólica del año anterior. “La capacidad cumulativa instalada de energía eólica se multiplicó por más de 22 desde 2000”, declaró el departamento. Y no es solo energía, es también puestos de trabajo – casi tres cuartos de todo el equipamiento de turbinas en el país fueron producidos en el interior.

Esto no es todo. “El precio de viento bajo contratos de compra de energía a largo plazo firmados en 2011 y 2012, promedió 4 centavos por kilowatt hora – haciendo que el viento sea competitivo con una serie de precios de electricidad al por mayor vistos en 2012,” informa el Departamento de Energía [20].

El potencial para energía eólica offshore en EE.UU. es inmenso, pero aún no se ha convertido en realidad. Eso podría cambiar pronto ya que ahora hay 11 proyectos [21] en etapas avanzadas – uno en los Grandes Lagos, dos frente a la costa del Golfo de Texas, y el resto en el Atlántico desde el norte de Virginia hasta Massachusetts.

Desafortunadamente, los inmensos progresos de la energía eólica podrían ser desalentados el próximo año si se permite que expire [22] a fines de diciembre el crédito impositivo a la producción que ayuda al desarrollo de la energía eólica. De la misma manera, la industria solar enfrenta el fin de un crédito impositivo federal a fines de 2016, que podría limitar el inmenso crecimiento en esa área. Ahora mismo, la energía solar es un éxito. La Asociación de la Industria de Energías Solares informa [23] que un nuevo sistema solar es instalado en EE.UU. cada cuatro minutos y el precio de un sistema fotovoltaico ha bajado un 50% desde 2010. Aunque la cantidad de energía proveniente del sol utilizada por plantas eléctricas es de solo 1%, es algo que probablemente cambiará cuando plantas de mayor tamaño comiencen a producir en los próximos años.

La mayoría de la gente en la industria de renovables considera que esos créditos impositivos ayudan a establecer condiciones de igualdad con los combustibles fósiles que, a pesar de ser una de las industrias más rentables del mundo, siguen recibiendo enormes subsidios. Un informe [24] publicado este año por el Fondo Monetario Internacional señala que los subsidios antes de impuestos para la industria de combustibles fósiles llegaron a 480.000 millones de dólares en 2011 (los subsidios después de impuestos son de casi 2 billones de dólares).

Una evaluación optimista del futuro de la energía solar por Deutsche Bank [25] predice que globalmente el mercado solar será totalmente sustentable, y no necesitará subsidios, en solo dos años. País por país, las cosas serán obviamente diferentes.

El mayor obstáculo

Jacobson dijo recientemente en “David Letterman Show [26],” “No hay limitaciones tecnológicas o económicas para solucionar estos problemas; es primordialmente un problema social y político”.

No son pequeños problemas. Tenemos un Congreso que ni siquiera se puede poner de acuerdo sobre cómo atar los cordones de sus zapatos, ni hablar de solucionar la mayor amenaza que enfrenta la humanidad. Los conservadores han librado una guerra contra las energías renovables [27], tratando de aumentar los requerimientos estatales para energías renovables, pero su éxito ha sido limitado. A medida que más Estados conservadores como Texas se benefician de la energía eólica, podría ser una estrategia perdedora para ellos (como lo fue para el archi-negador del cambio climático Ken Cuccinelli quien acaba de perder la contienda para ser el próximo gobernador de Virginia).

El Washington Post publicó los resultados de un nuevo sondeo Pew [28] que estableció que solo partidarios del Tea Party se siguen aferrando a puntos de vista anti-científicos sobre el cambio climático; un 25% de los republicanos del Tea Party creen en el cambio climático, en comparación con un 61% de republicanos que no son del Tea Party y un 84% de los demócratas.

A pesar de un sector conservador marginal [pero ruidoso], nos dirigimos lentamente en la dirección correcta. El tiempo es esencial. ¿Puede ser suficientemente rápido el cambio?

“Pienso que algunos sectores se desarrollarán naturalmente muy rápido, tal como los coches eléctricos porque son tan eficientes”, dijo Jacobson. “En otros sectores, si no presionamos más rápido, van a cambiar solo de un modo realmente modesto o no suficientemente rápido. Soy bastante optimista de que una vez que la gente comprenda lo que sucede con los problemas relacionados con el clima, la contaminación, la seguridad energética, y una vez que comprenda que existen soluciones técnicas y una solución económica, se unirá alrededor de esas soluciones”.
Todos los señalamientos acusatorios no se pueden dirigir solo a nuestros funcionarios elegidos – tiene que haber un amplio apoyo público. Los proyectos renovables todavía deberían ser sometidos a un estudio ecológico, pero exceptuando eso, ya no es aceptable decir que las turbinas de viento o los paneles solares son demasiado feos, especialmente que lo diga gente que obtiene electricidad de carbón, petróleo y gas pero no comparte ninguna parte del peso de su extracción o combustión.

Cuando hablamos de alimentar nuestro futuro con energía renovable tenemos que comprender que todavía estamos hablando de impactos – pero tenemos que sopesarlos con los impactos de seguir alimentando nuestro mundo con los métodos aún más extremos de extracción de combustibles fósiles.

No se trata simplemente un asunto de cambiar la forma cómo obtenemos energía. Significa cambiar la dinámica del poder en este país (y en todo el mundo), y de volver a colocar literalmente el poder en manos de los individuos y las comunidades.

En este punto, el objetivo optimista de Mark Jacobson de tener un 100% de energías renovables hasta 2030 o incluso 2050 parece estar fuera de nuestro alcance. ¿Pero si apuntáramos a un 50% para comenzar, y concentráramos nuestra economía en la resiliencia en lugar de un crecimiento sin fin? La derecha podrá patear y chillar, pero dudo que el mundo se acabe. Si seguimos quemando combustibles fósiles, sin embargo, es probable que nuestra suerte no sea muy agradable.

Notas:
[3] http://thinkprogress.org/climate/2013/11/03/2876491/hottest-september-record/
[4] http://money.cnn.com/2013/10/29/news/economy/wine-shortage/
[5] http://www.stanford.edu/group/efmh/jacobson/
[6] http://www.scientificamerican.com/author.cfm?id=2170
[7] http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=a-path-to-sustainable-energy-by-2030&page=3
[8] http://www.stanford.edu/group/efmh/jacobson/Articles/I/CaliforniaWWS.pdf
[9] http://www.stanford.edu/group/efmh/jacobson/Articles/I/NewYorkWWSEnPolicy.pdf
[10] http://eee.columbia.edu/vasilis-fthenakis
[11] http://blogs.ei.columbia.edu/2013/07/30/charting-the-course-to-a-100-percent-renewable-energy-future/
[12] http://blogs.ei.columbia.edu/author/lakis-polycarpou/
[13] http://www.nature.com/ngeo/journal/v6/n11/full/ngeo1993.html#affil-auth
[14] http://cleantechnica.com/2013/10/18/texas-wind-power-gets-boost-from-new-crez-lines/
[15] http://www.sustainablebusiness.com/index.cfm/go/news.display/id/25292
[16] http://www.kcet.org/news/rewire/commentary/proposed-transmission-line-to-tap-wyoming-wind-for-californian-outlets.html
[17] http://news.nationalgeographic.com/news/energy/2012/12/121206-high-voltage-dc-breakthrough/
[18] http://www.nature.com/nature/journal/v499/n7459/full/499401a.html
[19] http://www.livescience.com/37426-2012-natural-disasters-second-costliest.html
[20] http://energy.gov/articles/energy-dept-reports-us-wind-energy-production-and-manufacturing-reaches-record-highs
[21] http://ecowatch.com/2013/10/30/offshore-wind-farms-coming-u-s-but-when/
[22] http://www.rollcall.com/news/energy_tax_credits_set_to_expire_could_hurt_wind_farm_industry-228252-1.html
[23] http://www.seia.org/research-resources/solar-market-insight-report-2013-q2
[24] http://www.imf.org/external/np/pp/eng/2013/012813.pdf
[25] http://breakingenergy.com/2013/09/05/deutsche-bank-says-solar-is-approaching-grid-parity/
[26] http://www.youtube.com/watch?v=26Ggh3egFKk
[27] http://www.alternet.org/environment/conservative-folly-how-rights-war-renewable-energy-could-doom-red-states
[28] http://www.washingtonpost.com/blogs/the-fix/wp/2013/11/01/only-tea-party-members-believe-climate-change-is-not-happening-new-pew-poll-finds/
[29] http://www.alternet.org/tags/renewables
[30] http://www.alternet.org/tags/energy-0
[31] http://www.alternet.org/tags/solar
[32] http://www.alternet.org/tags/wind
[33] http://www.alternet.org/tags/mark-jacobson
[34] http://www.alternet.org/tags/fossil-fuels
[35] http://www.alternet.org/tags/climate-change
[36] http://www.alternet.org/%2Bnew_src%2B


Tara Lohan, editora sénior de AlterNet, acaba de lanzar el nuevo proyecto Hitting Home, una crónica de extracción extrema de energía. Es editora de dos libros sobre la crisis global del agua, incluyendo más recientemente, Water Matters: Why We Need to Act Now to Save Our Most Critical Resource. Está en Twitter @TaraLohan




Fuente: http://www.alternet.org/environment/are-you-ready-100-percent-renewable-energy

martes, 12 de noviembre de 2013

Más fugas de agua radiactiva y más descontrol en Fukushima

Salvador Lòpez Arnal
Rebeliòn



Es una nota de urgencia de la agencia EFE, Tokio, que toma pie en informaciones de la cadena pública nipona NHK [1]: trabajadores de la planta de Fukushima han detectado una nueva fuga de agua radiactiva.
La fuga está ubicada “en una de las áreas destinadas a los tanques para almacenar el líquido que se usa para refrigerar los reactores”. Técnicos de la central “encontraron la filtración cerca de una de las barreras que rodean una zona de contenedores junto al reactor 4 y trataron de contenerla con sacos de arena”. El reactor 4 tiene en su techo las más de mil barras radiactivas de combustible que tienen que ser trasladas en breve, en una intervención técnica de enorme complejidad nunca realizada hasta el momento.
La fuga produjo un charco en el que se detectaron unos 140 becquereles/litro de estroncio radiactivo. El estroncio 90 es, entre otras cosas, uno de los elementos más importantes de la contaminación de Chernóbil. Es un radionúclido que se incorpora al organismo, a los huesos, Actúa como el calcio [2]. El Bq mide la cantidad de radiactividad contenida en una muestra dada de materia. Un becquerelio corresponde a aquella cantidad de elemento radiactivo en la que ocurre una desintegración atómica por segundo [3] .
Representantes de TEPCO, han asegurado que el agua no ha llegado, hasta el momento, hasta ninguna zanja ni desagüe que conduzca al mar. Podemos poner todos los paréntesis que creamos necesarios y todas las dudas que sean razonables. Explicaron también que la fuga se produjo cerca de una válvula de drenaje. Ésta permanecía cerrada. La corporación está investigando por ello el origen de la filtración. Algunos ingenieros han apuntado la posibilidad “de que se deba a unas juntas defectuosas en la barrera que rodea el área de almacenamiento. Esta barrera está levantada a base de bloques de hormigón unidos mediante soldadura o fijaciones metálicas”.
Recuérdese que el pasado agosto uno de los tanques de almacenamiento de líquido radiactivo dejó escapar 300 toneladas de agua muy tóxica, una parte de la cual llegó al mar. No todos los contenedores del mismo modelo han podido ser sustituidos hasta el momento. Este tipo de tanque fue construido de manera rápida y, punto esencial, “económica” (hay que disminuir costes sea como sea incluso en operaciones de este tipo y en circunstancias como las actuales). Las juntas de esos tanques defectuosos están unidas con resina en vez de con soldadura.
Controlar, por una parte, las fugas de estas cisternas y, por otra, del líquido radiactivo que se acumula en los sótanos de los reactores atómicos es el principal desafío para los técnicos e ingenieros en estos momentos. El agua que se estanca en las bases de los edificios de los reactores, producto de las filtraciones del refrigerante, y la de los acuíferos naturales que penetran también en los sótanos, hace que la central vierta diariamente unas 300 toneladas de agua radiactiva al mar, al océano. La contaminación se extiende por el Pacífico.
Escenarios posibles. David Suzuki ha señalado que en caso de que hubiera otro terremoto de magnitud siete o superior se produciría una evacuación completa de América del Norte y el "adiós a Japón" [4]. "He visto un estudio que dice que si en realidad la cuarta planta colapsa por un terremoto y las varillas quedan expuestas, es el adiós a Japón y todo el mundo en la costa oeste de América del Norte debe ser evacuado".
No es Suzuki un aficionado al tema. Galardonado con 16 premios académicos importantes y presentador de una popular serie de CBS, 'La naturaleza de las cosas', fue el orador principal en un simposio científico sobre ecología del agua en la Universidad de Alberta, EE.UU. “En vez de limitarse a discutir los ecosistemas marinos o de agua dulce, Suzuki lanzó una advertencia muy seria sobre el futuro de Fukushima y sus consecuencias potenciales para todo el planeta”. Hablando de la naturaleza de la bomba de tiempo que hace tictac en Fukushima, reiteró que la planta atómica nipona accidentada es quizás la mayor amenaza para la humanidad y el planeta a la que nos enfrentaremos en un futuro inmediato. "Fukushima es la situación más terrible que me pueda imaginar. Tres de las plantas fueron destruidas en el terremoto y el tsunami. Una cuarta resultó dañada de tal forma que el temor es que, si hay otro terremoto de magnitud siete o mayor, ese edificio colapsaría desatando un infierno. Y la probabilidad de un terremoto de este tipo en los próximos tres años es más del 95%".
Otra gran amenaza, señaló Suzuki, surge del plan de extracción del combustible radiactivo de la planta afectada. Tepco ha anunciado, como se indicó, “que pronto comenzará a intentar la extracción de más de 1.200 bloques usados de combustible nuclear de una piscina de enfriamiento”. Los científicos de todo el mundo han advertido desde hace más de dos años “de los peligros y las consecuencias a nivel global que puede acarrear este proceso que tendría lugar cerca del reactor número 4”.
Recordemos el “Chernóbil (y más que Chernóbil) a cámara lenta” del nos habló poco días después de la hecatombe de 2011 el científico comprometido Eduard Rodríguez Farré.

PS. Algunas referencias de interés de un lector de Público:
http://www.theherald.com.au/story/1848433/the-ocean-is-broken/ (testimonio de un navegante entre Japón y California).
http://www.youtube.com/watch?v=iwg0r9R1aFE (Dr. Michio Kaku sobre Fukushima)

Notas:
[2] El estroncio y otros elementos, como el yodo por ejemplo, c onsiguen incorporarse al cuerpo humano porque son iguales o equivalentes a elementos no radiactivos que existen en la naturaleza que son necesarios para la vida humana.
[3] Una central nuclear de 1.000 MW emite del orden de 9.500 becquerelios por cada kWh generado. Ello significa mas de 240 billones de Bq por cada año de funcionamiento.

Salvador López Arnal es miembro del Front Cívic Somos Mayoría y del CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra, director Jordi Mir Garcia).

Más fugas de agua radiactiva y más descontrol en Fukushima



jueves, 7 de noviembre de 2013

Cambio climático y desplazados ambientales

FUHEM Ecosocial


A finales de 2010 informaba el New York Times que, tras cuatro años consecutivos de sequía, la más grave de los últimos 40 años, el corazón agrícola de Siria y las zonas vecinas de Irak se enfrentaban a una situación muy grave: «[l]os antiguos sistemas de riego se han desmoronado, las fuentes de aguas subterráneas se han secado y cientos de aldeas han sido abandonadas a medida que las tierras de labor se convertían en superficies desérticas cuarteadas y morían los animales. Las tormentas de arena son cada vez más habituales y alrededor de los pueblos y ciudades más grandes de Siria e Irak se han levantado inmensas ciudades de tiendas, en las que viven los agricultores arruinados y sus familias». [2]
La principal zona afectada por la falta de lluvias es el nordeste de Siria, que produce el 75% de la cosecha total de trigo. El Informe de evaluación global sobre la reducción del riesgo de desastres del año 2011, publicado por las Naciones Unidas, señala que cerca del 75% de los hogares que dependen de la agricultura en el nordeste del país ha sufrido pérdidas totales de sus cosechas desde que comenzó la sequía. El sector agrícola de Siria representaba el 40% del empleo total y el 25% del producto interior bruto del país antes de la sequía. Entre dos y tres millones de personas se han visto condenadas a una pobreza extrema ante la falta de ingresos de sus cultivos y han tenido que vender su ganado a un precio un 60 ó 70% inferior a su coste. La cabaña ganadera de Siria ha quedado diezmada, pasando de 21 millones a entre 14 y 16 millones de cabezas de ganado. Esta calamidad ha sido provocada por una serie de factores, que incluyen el cambio climático, la sobreexplotación de las aguas subterráneas debida a las subvenciones para cultivos que consumen grandes cantidades de agua (algodón y trigo), unos sistemas de riego ineficientes y el sobrepastoreo. [3]
La sequía ha provocado el éxodo de cientos de miles de personas de las zonas rurales hacia núcleos urbanos. Las ciudades de Siria padecían ya tensiones económicas, debidas en parte a la llegada de refugiados de Irak tras la invasión de 2003. Un creciente número de personas indigentes se encuentra ahora en situación de intensa competencia por unos recursos y unos puestos de trabajo escasos. Francesco Femia y Caitlin Werrell, del Center for Climate and Security, escriben que «las comunidades rurales desafectas han desempeñado un destacado papel en el movimiento sirio de oposición, en comparación con otros países de la primavera árabe. El pueblo agrícola rural de Dara’a, afectado con especial dureza por cinco años de sequía y de escasez hídrica, sin apenas apoyo del régimen de al-Assad, fue efectivamente el germen de las protestas del movimiento de oposición en sus primeros tiempos [en 2011]». [4]
La experiencia de Siria sugiere que las tensiones ambientales y de recursos, incluido el cambio climático, podrían convertirse en una importante causa de desplazamientos. Aunque el profundo descontento popular tras décadas de gobierno represivo constituye indudablemente uno de los motivos de la guerra civil de Siria, las tensiones generadas por las alteraciones climáticas han añadido leña al fuego. Y esta es precisamente la cuestión importante: las repercusiones de la degradación ambiental no suceden en el vacío, sino que interactúan con toda una serie de tensiones y problemas sociales preexistentes en un auténtico hervidero.
Impactos climáticos
A pesar de la intención declarada por los gobiernos de limitar el incremento del calentamiento global a 2ºcentígrados, siguen sin adoptar políticas para lograr este objetivo. Un nuevo informe del Potsdam Institute for Climate Impact Research and Climate Analytics advierte que en muchas regiones las consecuencias serán de dimensiones cataclísmicas, con olas de calor, inundaciones en ciudades costeras, agravamiento de la escasez de agua, crecientes riesgos para la producción de alimentos, mayor intensidad de los huracanes tropicales y una pérdida irreversible de biodiversidad sin precedentes. [5]
A medida que las repercusiones de la desestabilización climática empiecen a dejarse sentir en todo el mundo, un interrogante clave es cómo se traducirán los cambios físicos en cambios sociales y económicos, que a su vez pueden obligar a la gente a abandonar sus hogares, bien sea temporalmente o para siempre. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advertía ya en 1990 que «el mayor impacto individual del cambio climático podrían ser las migraciones humanas», lo que significa millones de personas desplazadas por la erosión litoral, la inundación costera y las graves sequías. Pero las dinámicas e interacciones concretas variarán, sin duda, de unas regiones a otras, con consecuencias más graves en unas zonas y mayor resiliencia y adaptabilidad en otras, además de respuestas políticas divergentes. [6]
Un clima y un estrés hídrico más extremos y la pérdida de tierras pueden minar la habitabilidad, seguridad alimentaria y viabilidad económica de un territorio. Es posible que algunas comunidades, regiones o países afectados sean capaces de hacer frente a las tensiones mediante cultivos resistentes a la sequía, una diversificación económica y otras medidas de adaptación. Pero también es posible que la gente sienta la necesidad de emigrar, como estrategia para hacer frente al problema o como fruto de la desesperación.
Clima extremo y habitabilidad. El ritmo al que acontecen los desastres se acelerará probablemente en un mundo más cálido, aunque se desconoce todavía su frecuencia e intensidad exacta. La revista Scientific American publicaba en un artículo de 2011 que la frecuencia de los desastres naturales ha aumentado ya un 42% desde la década de los años ochenta, y que la proporción de estos episodios relacionados con el clima ha aumentado del 50 al 82%. [7]
Los fenómenos que se desatan con rapidez, como las inundaciones y los huracanes, afectan a la población de forma distinta que los procesos más graduales como la sequía, la desertificación y la subida del nivel del mar. La intensidad y la frecuencia de los desastres pueden tener también repercusiones diferentes. Los movimientos poblacionales en respuesta a los desastres pueden variar enormemente en su duración, características y destino.
Se considera que los desastres meteorológicos extremos provocan normalmente desplazamientos temporales y a corta distancia, tras los cuales las comunidades afectadas regresan para reconstruir sus hogares una vez que ha remitido el huracán o las inundaciones. [8] Sin embargo, experiencias como las ocurridas tras el huracán Katrina en Estados Unidos sugieren que en algunos casos los desplazamientos pueden ser permanentes. La población de Nueva Orleáns descendió entre 2005 y 2010 un 24,5%, más de 120.000 personas. [9]
Estrés hídrico y seguridad alimentaria.   Unos patrones de precipitaciones cambiantes, unas lluvias más irregulares y unas sequías más graves debidas al calentamiento global se traducen en fluctuaciones de la disponibilidad de agua, con impactos potencialmente muy graves para la agricultura.
Hace más de una década los científicos advirtieron que los procesos de desertificación están poniendo en riesgo de expulsión de las tierras que habitan a una población estimada en 135 millones de personas en todo el mundo. [10] El creciente estrés hídrico en algunas zonas se agravará también por los efectos de la intrusión salina en zonas costeras debido a la subida del nivel del mar, la fusión de los glaciares en regiones como el Himalaya y los Andes y la alteración de los ciclos monzónicos. La escasez de agua podría afectar para 2020 a una población de entre 75 a 250 millones de personas en África y para 2050 a más de 1.000 millones de personas en Asia. [11]
En 2012, la sequía devastó los cultivos en todo el mundo, incluyendo a productores importantes como Estados Unidos, Argentina, Brasil, Australia, la India y Rusia. [12] La Organización Meteorológica Mundial afirmaba en agosto 2012 que «se prevé que el cambio climático aumente la frecuencia, la intensidad y la duración de las sequías, con impactos en muchos sectores, en particular la alimentación, el agua y la energía». [13] En un mundo donde la temperatura media haya subido 4º centígrados, se estima que los rendimientos de los alimentos básicos caerán masivamente en gran parte del África subsahariana, y que más de la tercera parte de las tierras de cultivo actuales del este y del sur africano se volverán probablemente inadecuadas para el cultivo. [14]
Unos rendimientos más bajos, una temporada de cultivo más corta o la pérdida total de las cosechas amenazan la seguridad alimentaria de muchos millones de personas y ponen en peligro los ingresos agrícolas de los hogares en las zonas rurales.
Las repercusiones del cambio climático se reflejarán en unos precios alimentarios al alza, tanto con subidas repentinas como con incrementos más graduales y a largo plazo. Durante la pasada década los precios han subido ya de forma constante, registrando dos subidas súbitas muy acusadas (véase gráfico 1). Un estudio reciente del New England Complex Systems Institute sostiene que los precios de los alimentos constituyen un factor clave detonante de agitación social. La vulnerabilidad de las poblaciones a las tendencias mundiales de los precios de los alimentos ha aumentado debido a la dependencia de muchos países pobres del sistema alimentario mundial y a la capacidad limitada de la oferta local para amortiguar sus impactos. En la medida en que los gobiernos son incapaces de garantizar la seguridad alimentaria de la población, se resiente su legitimidad y las protestas subsiguientes podrían convertirse en vehículo para expresar el descontento de toda una serie de otros problemas. Cuando en 2008 se dispararon por primera vez los precios se produjeron más de 60 revueltas alimentarias en 30 países diferentes. El vertiginoso aumento de precios a finales de 2010 y principios de 2011 coincidió nuevamente con el estallido de revueltas alimentarias, incluidas las de los países de la primavera árabe. Independientemente de las subidas repentinas de precios, su constante tendencia al alza durante la pasada década puede ser un indicador de más agitaciones e inestabilidad futuras.
Subida del nivel del mar y pérdida de tierras. Pequeños estados isleños como las Maldivas en el océano Índico y Tuvalu en el Pacífico podrían quedar sumergidos completamente a medida que suben las aguas marinas. Y más de 600 millones de personas en todo el mundo viven en deltas fluviales y otras zonas bajas costeras. [15] El Gobierno de Bangladesh advierte de que más de 20 millones de sus habitantes podrían verse obligados a trasladarse debido a una combinación de la subida del nivel del mar y creciente número de ciclones y de marejadas ciclónicas. [16] Los modelos sugieren que 40 millones de personas podrían verse desplazadas en la India por una subida de 1 metro del nivel del mar. Una subida similar podría desplazar eventualmente a más de 7 millones de habitantes en el delta del Mekong de Vietnam, y un ascenso de las aguas de 2 metros podría duplicar esta cifra y afectar a la mitad de la población de este delta. [17]








La subida del nivel del mar tendrá posiblemente unas repercusiones más graduales que los fenómenos meteorológicos extremos, pero su impacto es irreversible. Las aguas de una inundación se retiran con el tiempo, pero en un mundo que se está calentando el mar no vuelve a niveles más bajos. Los desplazamientos provocados serán, por tanto, permanentes.
Trasladarse o no
Todavía existe un enérgico debate sobre si el cambio climático provocará un enorme aumento de los movimientos de población. La Organización Internacional para las Migraciones señala con razón que «no siempre se producen migraciones, pues la población más vulnerable puede carecer de medios para emigrar». En las regiones donde se producen movimientos poblacionales inducidos por el clima, éstos pueden considerarse como falta de adaptación (es decir, reflejo de la vulnerabilidad y falta de resiliencia de la población, y por tanto una respuesta más parecida a la de los refugiados), o como una estrategia de respuesta (un esfuerzo para diversificar las fuentes de ingresos y aumentar la resiliencia). No obstante, para trasladarse las personas necesitan recursos financieros y pueden necesitar acceder a redes sociales que faciliten su movilidad y que posiblemente les proporcionen asistencia en su lugar de destino. Sin este tipo de medios, la gente puede verse obligada a quedarse donde habita independientemente de las condiciones existentes. Por supuesto, el que la gente no se desplace no significa que no se sufran impactos negativos. [18]
El punto de vista convencional considera que las migraciones seguirán siendo una válvula de escape que permitirá a las personas y a las comunidades hacer frente a situaciones difíciles, incluso en un mundo en proceso de calentamiento. Indudablemente, la resiliencia y la adaptabilidad de las personas no debería subestimarse, pero es improbable que el pasado pueda ser un prólogo de la situación venidera; por tanto, esta afirmación puede ser excesivamente optimista por varias razones que se enumeran a continuación.
Primero, las repercusiones de un sistema climático desestabilizado −con episodios desastrosos más frecuentes y potentes− no tienen ningún precedente significativo en la historia de la humanidad.
Segundo, probablemente las sociedades no estarán expuestas a un sólo impacto, sino que experimentarán simultáneamente distintos tipos de impactos −por ejemplo, inundaciones y sequías−, con la posibilidad de que se produzcan efectos en cascada y de bucles de realimentación imprevistos. Es posible que un número de personas mucho mayor que en la actualidad sienta la necesidad de trasladarse. [19]
Tercero, unas poblaciones más numerosas en movimiento limitarán las posibilidades de adaptación a medida que más personas compitan entre sí y con las comunidades que les acogen por las mismas oportunidades, empleos, recursos y servicios.
Cuarto, en las zonas receptoras también puede reducirse notablemente la voluntad de acoger la llegada de más gente, una respuesta ya evidente en todo el mundo en las circunstancias actuales.
Quinto, los patrones de migración pueden pasar a ser más estables y menos temporales. Por ejemplo, unos impactos graves del cambio climático podrían alterar patrones tradicionales de movilidad estacional. El nomadismo de los pastores para hacer frente a las sequías en el África subsahariana ya está siendo afectado por unas condiciones ambientales cambiantes muy rápidamente. Y en Bangladesh, el movimiento tradicional entre distintos chars(islotes de arena y de limo en el delta del río Padma y en la bahía de Bengala que albergan a más de 5 millones de personas) se está viendo alterado por crecidas súbitas cada vez más frecuentes e intensas. [20]
De la misma manera, los cultivadores vietnamitas de arroz que migraban estacionalmente a las ciudades durante la época de inundaciones para diversificar sus ingresos se han visto obligados recientemente a asentarse allí permanentemente debido a las grandes inundaciones que han destruido su medio de vida rural. Y las comunidades que viven a lo largo del río Zambeze y el Limpopo en Mozambique tradicionalmente se movían periódicamente fuera de la llanura fluvial para evitar las inundaciones. Sin embargo, tras las catastróficas inundaciones del 2000, 2001 y 2007 el gobierno animó a los habitantes de esta región a mudarse de forma permanente. La población reasentada carece, sin embargo, de medios de sustento; con una fuerte dependencia de la ayuda, posiblemente tengan que considerar trasladarse a la nueva capital, Maputo, o a la vecina Sudáfrica. [21]
Nuevas categorías y controversias
Entre los diversos grupos de personas que dejan su hogar por diversas razones hay algunas categorías bien definidas. La legislación internacional otorga reconocimiento a los refugiados internacionales, aunque los gobiernos no siempre cumplen con sus responsabilidades. Por el contrario, las personas que se desplazan en el interior de un país disfrutan de mucha menos protección, o, en ocasiones, de ninguna. Ha habido intentos de dar mayor visibilidad a grupos adicionales de población desplazada −personas desarraigadas por riesgos naturales y por proyectos de desarrollo−, pero éstos suelen seguir a merced de la ayuda humanitaria ad hoc, y eso cuando reciben algún tipo de ayuda. [22]
Algunos investigadores llevan años proponiendo que es preciso que la comunidad mundial establezca nuevas categorías de poblaciones migrantes, pues las antiguas categorías no recogen adecuadamente las razonas complejas por las que se traslada la gente y cómo se mueve. En los años setenta fue propuesto el término refugiado ambiental, pero no rebasó de círculos muy restringidos hasta el informe redactado por Essam El-Hinnawi en 1985 para el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas. [23]
La aparición de esta nueva terminología ha generado un fuerte debate. Algunos analistas afirman que la categoría de refugiados −definidos jurídicamente como personas que huyen de persecuciones y que carecen de protección en su propio país− no debiera ser enturbiada por otros factores como la degradación ambiental. Hasta cierto punto esto refleja el hecho de que los estudios migratorios han ignorado esencialmente los factores ambientales hasta hace poco. [24]
Al margen de la categoría de refugiados, no existe una definición consensuada –ni, lo que tiene más importancia, jurídicamente vinculante− para otros grupos de personas en movimiento. La definición de personas desplazadas en el interior de un país tiene un cierto reconocimiento de facto en las directrices adoptadas por las Naciones Unidas. Pero términos como refugiados ambientales y emigrantes ambientales son totalmente informales y cuestionados. [25]
La distinción entre modalidades forzadas y voluntarias de movimientos de población sigue siendo clave para la legislación internacional y las políticas gubernamentales. El hecho de que no exista un reconocimiento oficial para nuevas categorías de personas desplazadas limita la capacidad mundial para afrontar adecuadamente esta situación.
Es fundamental que los expertos en migraciones, refugiados y medio ambiente dialoguen entre sí con una mentalidad abierta para comprender mejor las dinámicas y para generar un debate más productivo sobre las políticas posibles.
Resiliencia y adaptación
La resiliencia es un factor clave para determinar si la vulnerabilidad de una población la apremia a la huida. Los pobres están más expuestos habitualmente a los peligros ambientales. La marginación social les obliga a vivir con frecuencia en lugares de riesgo: laderas con fuerte pendiente con probabilidades de sufrir deslizamientos de tierra, zonas bajas susceptibles de inundación o zonas costeras que han sido despojadas de sus barreras protectoras naturales (humedales, manglares y arrecifes de coral). Y es frecuente que tengan una capacidad limitada para enfrentarse a estos problemas, ya que a menudo carecen de los recursos económicos y de las redes familiares u otras conexiones necesarias para emigrar. [26]
La vulnerabilidad puede mitigarse con las medidas de adaptación: sistemas de alerta temprana sobre desastres y hambrunas, diversificación de los medios de subsistencia, cultivos resistentes a la sequía, restauración de ecosistemas, infraestructuras de defensa contra inundaciones, seguros de cultivos y otras medidas. Pero una ayuda de emergencia y recuperación adecuada puede significar que la gente permanezca o se vea obligada a marcharse incluso tras las inundaciones y los huracanes. El grado de resiliencia está en función también de la capacidad económica general, de la diversificación para reducir la dependencia de un sólo recurso económico o de varios, de las presiones demográficas, de las estructuras de gobernanza, de un buen liderazgo y de la cohesión social y política.
Aunque es importante indudablemente actualizar los convenios y categorías legales mundiales aplicables a los refugiados y cerrar la dilatada brecha de protección existente, sigue siendo fundamental intentar evitar tantos daños como sea posible a los sistemas naturales de la Tierra. Deberá concederse mucha mayor prioridad y urgencia a la mitigación, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y minimizar otras agresiones humanas a la naturaleza. La adaptación tiene unos límites y, para ser eficaz, debe ser ejecutada ahora, antes de que se manifiesten las consecuencias más graves de la inestabilidad climática, y no después.
Los activistas por las cuestiones climáticas llevan mucho tiempo insistiendo en que la adopción de políticas debiera estar guiada por la ciencia. Cada vez se hace más evidente, sin embargo, a medida que pasa el tiempo, que el mayor reto para la humanidad puede que no sea dominar las complejidades de la ciencia del clima, sino responder a los interrogantes mucho más molestos de cómo funcionan los sistemas políticos y por qué se resisten de tal modo a escuchar las señales de alarma de la ciencia.
Si no logramos que nuestros sistemas políticos presten atención a los problemas del cambio climático, tendremos que aprender a hacer frente a desplazamientos masivos de la población durante las próximas décadas.







[1] Este texto es una síntesis del capítulo 31 de La Situación del Mundo 2013: ¿Es aún posible lograr la sostenibilidad?, publicado por FUHEM Ecosocial e Icaria y disponible en nuestra librería virtual .
[2] Robert F. Worth, «Earth Is Parched Where Syrian Farms Thrived», New York Times, 13 de octubre de 2010.
[3] Ibid. ; Wadid Erian, Bassem Katlan y Ouldbdey Babah, «Drought Vulnerability in the Arab Region: Special Case Study: Syria», colaboración en Global Assessment Report on Disaster Risk Reduction 2011, 2010; Francesco Femia y Caitlin Werrell, «Syria: Climate Change, Drought and Social Unrest» (blog), Center for Climate and Security, 29 de febrero de 2012.
[4] Femia y Werrell, op. cit. En nota 3.
[5] Potsdam Institute for Climate Impact Research and Climate Analytics, Turn Down the Heat: Why a 4°C Warmer World Must Be Avoided, Banco Mundial, Washington D.C., 2012.
[6] Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, First Assessment Report, Cambridge University Press, Cambridge (Reino Unido), 1990, p. 20.
[7] Alex de Sherbinin, Koko Warner y Charles Ehrhart, «Casualties of Climate Change: Sea-level Rises Could Displace Tens of Millions», Scientific American, enero de 2011.
[8] Frank Laczko y Christine Aghazarm, eds., Migration, Environment and Climate Change: Assessing the Evidence, Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Ginebra, 2009, p. 23.
[9] Susan L. Cutter, «CSI: The Katrina Exodus», Foresight Project, Migration and Global Environmental Change, Gobierno del Reino Unido, octubre de 2011, p. 6.
[10] « Declaración de Almería sobre Desertificación y Migraciones», Simposio Internacional sobre Desertificación y Migraciones, 9–11 de febrero de 1994, Almería, España.
[11] Vikram Odedra Kolmannskog, Future Flood of Refugees: A Comment on Climate Change, Conflict and Forced Migration , Norwegian Refugee Council, Oslo, 2008, p. 15.
[12] Vikas Bajaj, «Crops in India Wilt in a Weak Monsoon Season», New York Times, 3 de septiembre de 2012.
[13] Organización Meteorológica Mundial, «With Drought Intensifying Worldwide, UN Calls for Integrated Climate Policies», UN News, 21 de agosto de 2012.
[14] Actionaid et al., Into Unknown Territory: The Limits to Adaptation and Reality of Loss and Damage from Climate Impacts, Bonn, 2012, p. 7.
[15] Kolmannskog, op. cit. nota 11, p. 16.
[16] Actionaid et al., op. cit. nota 14, p. 9
[17] De Sherbinin, Warner y Ehrhart, op.cit. nota 7.
[18] Laczko y Aghazarm, op. cit. nota 8, p. 24; Gemenne, «Climate-Induced Population Displacements in a 4ºC+ World», Philosophical Transactions of the Royal Society, enero de 2011, p. 188.
[19] Chris Bright, «Anticiparse a las “sorpresas” ambientales», en Lester R. Brown et al., La Situación del Mundo 2000, FUHEM/ Icaria, 2000, pp. 53-78.
[20] De Sherbinin, Warner y Ehrhart, op. cit. nota 7.
[21] Ibid.
[22] Veáse Cuadro 31–1 de La Situación del Mundo 2013, basado en los siguientes: Federación International de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC), World Disasters Report 2012, Ginebra, 2012, p. 15; Oficina de Coordinación para Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCAH) e Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC), «42 Million Displaced by Sudden Natural Disasters in 2010—Report», nota de prensa, Ginebra y Oslo, 6 de junio de 2011; OCAH e IDMC, Monitoring Disaster Displacement in the Context of Climate Change, Ginebra: 2009; Actionaid et al., op. cit. nota 14, p. 9; IFRC, op. cit. en esta nota, p. 14.
[23] James Morrisey, «Rethinking the ‘Debate on Environmental Refugees’: From ‘Maximilists and Minimalists’ to ‘Proponents and Critics», Journal of Political Ecology, vol. 19, 2012, p. 36; Essam El-Hinnawi, Environmental Refugees, UNEP, Nairobi, 1985 .
[24] Gemenne, op. cit. nota 18, p. 186.
[25] Veáse Tabla 31–1 de La Situación del Mundo 2013 basado en los siguientes: Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), «Convención sobre el Estatuto de los Refugiados», en http://www2.ohchr.org/spanish/law/refugiados.htm ; Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, Comisión de Derechos Humanos, «Further Promotion and Encouragement of Human Rights and Fundamental Freedoms, Including the Question of the Programme and Methods of Work of the Commission Human Rights, Mass Exoduses and Displaced Persons», 11 de febrero de 1998; OIM, «Identifying International Migrants», en www.iom.int/jahia/Jahia/about-migration/developing-migration-policy/identify-intl-migrants; Essam El-Hinnawi, Environmental Refugees , UNEP, Nairobi, 1985 ; Laczko y Aghazarm, op. cit. nota 8, p. 19.
[26] Kolmannskog, op. cit. nota 11, p. 13; Oli Brown, Climate Change and Forced Migrations: Observations, Projections and Implications, Occasional Paper 2007/17, Oficina del Informe de Desarrollo Humano, Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD), Nueva York, 2007, p. 15.