lunes, 15 de octubre de 2012

'Colombia está al borde de un desastre ambiental': Sandra Morelli



La Contralora general de la República desmiente y rectifica al Ministro del Medio Ambiente.

"Colombia está al borde de un desastre ambiental". Así lo sostiene categóricamente la contralora general de la República, Sandra Morelli.
La alta funcionaria enfrenta además, duramente, al ministro del Medio Ambiente, Juan Gabriel Uribe; lo ataca, lo rectifica y reafirma que Cerro Matoso no tiene licencia ambiental. Y advierte además que la eventual prórroga del contrato de explotación de ferro níquel "se caerá" si no tramita la licencia ambiental.

"Colombia firma todos los tratados de medio ambiente, de transporte de residuos tóxicos, de protección de los trabajadores en las zonas mineras, de controles al agua, de edad de los trabajadores; hace parte del observatorio informativo sobre la explotación del níquel; suscribe convenciones de medio ambiente de Kyoto, de Río de Janeiro, y los funcionarios parecen olvidar su carácter vinculante".

Pero el Ministro de Medio Ambiente dijo que las cumplía con creces...

No es así. En licencias ambientales estamos muy mal. El Ministro está equivocadísimo. Él no puede actuar como abogado y afirmar, sin que ello sea cierto, que ellos sí tienen licencia ambiental. Resulta que los permisos que invocan los concesionarios fueron declarados inconstitucionales por la Corte, y hubo también decisión del Consejo de Estado. Cerro Matoso no tiene licencia ambiental y no hace manejo adecuado del medio ambiente. La exploración y la explotación tienen trato jurídico distinto; no se ha pagado tasa de vertimiento, no tienen plan de manejo de aguas y nunca han tramitado ante el Ministerio un estudio de impacto ambiental y de mitigación de ese impacto. No es una mera información de que van a explorar, como la que presentaron desde 1981. La Corte Constitucional y el Consejo de Estado declararon la inconstitucionalidad de los decretos que establecían el llamado Dema (Documento de evaluación y manejo ambiental). Luego hubo prórrogas y adiciones contractuales y se siguió con los mismos permisos, a pesar de que ya se había promulgado la Ley 99 de 1993, o sea, la ley ambiental.

¿Qué riesgos corre Cerro Matoso si no gestiona su licencia ambiental?

No tener licencia ambiental genera la caducidad de contrato, y en vez de estar alegando con la Contraloría, deberían empezar los trámites rapidito.

¿En la negociación de prórroga se debe incluir la exigencia de la licencia?

Eso no se puede negociar; no podemos negociar las leyes. Si no hay licencia, no puede haber contrato. Es muy duro decirlo, pero no me lo inventé yo. Afirmo categóricamente: no tienen licencia. Y mientras no la tengan, no puede haber prórroga. Pretermitir la licencia puede originar responsabilidad disciplinaria.

¿Contra Cerro Matoso o contra el Ministro?

Contra los dos. El Procurador pidió todas nuestras actuaciones y él investiga. Tiene serias preocupaciones, como las tiene el Defensor del Pueblo, sobre los efectos nocivos contra la comunidad, porque se sabe que hay residuos posiblemente tóxicos, y no se conocen los efectos; eso internacionalmente podría generar serias sanciones. Recuerde que el Consejo de Estado planteó adaptar el contrato a la legislación vigente y a los estándares internacionales en materia ambiental, minera y social.
¿Lo que usted dice puede interpretarse como una amenaza al Ministro?
No. Lo que quisiera recordarle al Ministro y también pedirle al Gobierno es que entienda que la legalidad nos somete; es un yugo que obliga al Gobierno, obliga a Cerro Matoso, obliga al Ministro y me obliga a mí. No es que yo sea mala ni el Procurador sea malo, que ellos son buenos y amigos del desarrollo y nosotros los perseguimos. Es que la ley se debe cumplir.

¿Concretamente, Cerro Matoso a qué se expone?

A que un juez declare la caducidad del contrato. La obligación de la licencia surgió desde 1993 y nunca hicieron los trámites para obtenerla. No es solamente un tema semántico; el permiso con que ellos funcionan era el Dema, que fue declarado inconstitucional por la Corte en 1998; es decir que desapareció del orden jurídico, y no es una licencia ambiental. Lo digo claramente: si no se consigue la licencia ambiental, el contrato se caerá en los tribunales.

¿Ante quién se tramita la licencia?

Ante el Ministerio de Medio Ambiente.

Pero si el Ministerio dice que no la necesita porque la tiene, ¿qué se hace?

Cerro Matoso está en esa encrucijada. El Ministro les quería facilitar la prórroga y parece que les va a terminar haciendo un daño.

¿Pero a quién le debe creer Cerro Matoso: a usted o al Ministro?

Al ordenamiento jurídico. Yo estoy segura de lo que digo. Además, en Cerro Matoso no sabemos qué pasó con el ferro, o sea, el hierro. Tuvieron licencia para explotación de níquel, nunca para hierro. Y no están pagando regalías por la explotación de hierro. Estamos revisando eso.

¿El problema de medio ambiente en el país está limitado a este asunto?

No, no, no. Tenemos realmente un problema ambiental serio en el país: Santa Marta, Cartagena, El Cerrejón en La Guajira, la minería del Cesar...

¿Cómo va el problema de la bahía de Santa Marta?

Hay mal manejo de aguas, transporte descubierto de carbón, barcazas no permitidas en la zona. Cuando vierten el carbón en estas viejas embarcaciones con banderas de países muy raros, están contaminando playas y mar. A eso súmele que el río Manzanares fue desviado por la construcción de la marina; el sedimento y el mugre que viene como de la deforestación caen a la bahía y permanecen allí. Las fábricas de aceite no ayudan; hubo dos derrames y dijeron que, como era aceite natural, no contaminaban. Y tampoco el manejo de lixiviados ni las condiciones del emisario submarino responden a parámetros exigibles.

¿Cuál es la compañía responsable de eso?

Primero que todos, las autoridades que nada les exigen a los hoteles, ni a Prodeco, ni a Drummond.

¿Qué ha hecho la Contraloría?

Frente a todos ellos, estamos contra viento y marea, contra infiltrados y corruptos, calculando el monto del daño ambiental para proceder a obtener los recursos para reparar el daño causado.

¿Cuál es el problema con la marina de Santa Marta?

Es una concesión a los Dávila Abondano, sin contraprestación para el Estado. Ellos manejan la Sociedad Portuaria, y el Distrito modificó el POT mediante un extraño procedimiento que incluye el mar. Se están valorando los daños ambientales que causó esa construcción por la dinámica de las corrientes que dañan la fauna y la flora marina de la bahía. El paisaje se alteró, y el material usado causó un grave deterioro sobre la quebrada la Lata.

En resumen: crisis en medio ambiente por Cerro Matoso, crisis por la Drummond, crisis en Santa Marta, crisis en Cartagena, crisis por Cerrejón....

Mire: Colombia está expuesta a un desastre ambiental. Está en riesgo porque, al lado de la explotación minera y al lado del uso de los recursos naturales, no hay autoridades ambientales que estén exigiéndole a todo el mundo, no solo a Cerro Matoso, que dejen de deforestar y de contaminar. Los que están diseñando mal el canal del Dique van a acabar con todas las islas del Rosario. Ojalá el país reaccione: la perspectiva ambiental de Colombia es terrible. Agréguele el Tayrona. No tenemos autoridad ambiental. Recuerde que en años pasados se desarticuló el sistema nacional ambiental y se fusionó el Ministerio de Medio Ambiente con el de Vivienda y Desarrollo Territorial. Es como si siguiéramos en el siglo XIX. Es increíble no darle importancia a lo que más le preocupa hoy al mundo: el medio ambiente. Las lagunas se están secando. En el embalse del Neusa, la CAR de Cundinamarca mandó quitar todo el bosque y se demoró en reforestar, de tal manera que la capa vegetal terminó en el agua. Y no olvide el Tolima con la Colosa y Santander con Santurbán. En el primer caso, el tema del agua debe ser resuelto; en el segundo, explotación y exploración se confunden. Y está la minería ilegal. Y el carbón en Boyacá. Y el oro en Antioquia, Caldas y Chocó. Y el coltán, que el Gobierno ni siquiera clasificó como mineral sujeto al pago de regalías. Colombia está al borde de un desastre ambiental.

¿Cuál es el inventario completo?

Todo el escenario terrible que le acabo de describir; en ese inventario ambiental está la bahía de Santa Marta, la manipulación y transporte anti- técnico del carbón en toda la bahía; acumulación de residuos de carbón. Contaminación del río Manzanares por ocupación incontrolada de viviendas en la cuenca. Para el emisario submarino, que recoge las aguas negras de la ciudad, no hay tratamiento previo, y eso causa daño al ecosistema marino. La marina internacional en el puerto causa daño ambiental y ecológico, además de una invasión incontrolada del espacio público, y hay un manejo ineficiente de residuos sólidos de la planta de Palangana.

¿Y en Cartagena?

El emisario submarino, por deficiencias en diseño y construcción, está generando un daño ambiental y social, para un detrimento fiscal estimado de 19.000 millones de pesos.

¿Y el caso del río Ranchería, en La Guajira?

Daño ambiental y daño cultural múltiple por el impacto de la reubicación del río, que significa mover de su cauce al río a una distancia de 26 km, sin haber tenido en cuenta los efectos ambientales y sociales del proyecto. En el centro del país hay también hallazgos preocupantes: la represa del Quimbo, cuyas obras representan una afectación ambiental y social de enormes proporciones. Se abrió juicio de responsabilidad por un daño valorado en 352.000 millones de pesos.

¿Y qué pasa en el interior?

En varios departamentos, la Contraloría ha comprobado daños en los ecosistemas de páramo provocados por la explotación minera ilegal, que no ha tenido adecuado control por parte de las autoridades locales ambientales. Es el caso de los páramos de Rabanal y Pisba, en Boyacá; Guerrero, en Cundinamarca y Santurbán en Santander. Se está produciendo afectación en nacimientos de ríos. En la sabana de Bogotá avanza una auditoría a 65 entidades oficiales por debilidad institucional y deficiencias en el manejo y control de aguas residuales, que causan enorme contaminación en el río Bogotá. En la región de la Orinoquía, se han establecido graves riesgos ambientales y sociales relacionados con la agroindustria y con hidrocarburos, contaminación química de aguas, pérdida de diversidad cultural, presión sobre los pueblos indígenas y cambio de uso del suelo por proyectos agroindustriales, ganadería extensiva y actividad minera, sin un adecuado ordenamiento territorial.

Este resumen presenta al país en un estado de asombrosa gravedad en lo ambiental...

No tenga dudas: Colombia está al borde de un colapso ambiental sin antecedentes en nuestra historia.

Espere mañana: Contraloría denuncia telaraña pseudo-jurídica contra plan de ejecución del presidente Santos.


YAMID AMAT

Especial para EL TIEMPO
14 x 2012


viernes, 12 de octubre de 2012

TRANSGÉNICOS


EFSA: ¿Agencia europea para la seguridad alimentaria o marioneta de Monsanto?
DANIEL TANURO
Martes 9 de octubre de 2012
La publicación de los resultados de un estudio universitario sobre la toxicidad de una variedad de maíz transgénico y del pesticida Round-up a mediados de septiembre tuvo un gran impacto en la opinión pública. El equipo de investigación dirigido por Gilles-Eric-Séralini, de la Universidad de Caen, Francia, puso en evidencia los graves efectos a largo plazo del maíz NK603 y del pesticida RoundUp en la salud de las ratas: tumores y enfermedades renales y hepáticas. Esto efectos no estaban identificados en los test oficiales, realizados durante periodos de tiempo más cortos. Las fotos de los enormes tumores desarrollados por los roedores han dado la vuelta al mundo.
La reacción a este informe ha sido terrible. Faltó tiempo para que el estudio de Séralini fuera sometido a un verdadero bombardeo por parte de otros científicos. Esas críticas tuvieron un gran eco mediático; eco del que no gozaron las respuestas a las mismas. Finalmente, la Autoridad europea de seguridad alimentaria (EFSA, en inglés), en un comunicado emitido el 4 de octubre, ha juzgado que el estudio de los investigadores franceses es "insuficiente" y ha solicitado más detalles so pena de rechazarlo. Tras una opinión tan categórica, dictada por Monsanto, lo que se oculta es el enorme embrollo en el que se encuentran y el intento de evitar el gran escándalo que pudiera derivarse del mismo. Un comunicado extraño
Según la EFSA, el estudio de Séralini “no tiene la calidad científica suficiente para ser validado en una evaluación de riesgos". "La concepción, la forma como se han manejado los datos y el análisis del estudio, tal y como se presentan en el documento, son inadecuados.". Al mismo tiempo, la EFSA "invita a los autores a remitirle la documentación en la que se basan, así como los procedimientos relativos a su estudio, para que la EFSA pueda tener una comprensión más cabal de su trabajo". Sin esas "informaciones adicionales básicas" es "poco probable que el estudio pueda ser considerado fiable, válido y de buena calidad". /1 Como se ve, un comunicado un tanto extraño: por una parte, la EFSA rechaza la investigación en términos muy categóricos (¡"de una calidad científica insuficiente como para ser validado"!) y, de otro,… solicita que los investigadores le suministren los elementos "sustanciales" sin los cuales es "difícil que el estudio pueda ser validado". La contradicción salta a la vista. ¿Cómo se puede condenar una investigación cuando no se dispone "información sustancial" sobre la misma que permita "tener una comprensión cabal". Por otra parte, no hay que olvidar que antes de su publicación en una revista… en la que Monsanto publica el resultado de sus estudios, el estudio fue sometido a la lectura de un comité de especialistas.
¿Considera la EFSA que estos científicos también son de "una calidad científica insuficiente"?
Una ligereza impresionante
No es exagerado decir que la posición de la EFSA es de una ligereza impresionante, porque estamos hablando de la salud pública. La función de este organismo es otorgar a la ciudadanía el máximo de garantías sobre la salubridad de los alimentos que se consumen, tanto en la actualidad como para las generaciones futuras. Sin embargo, según el estudio de Gilles-Eric Séralini, la realidad no es esa. Uno de los dos maíces transgénicos autorizados por la EFSA para el cultivo y consumo en Europa podría ser extraordinariamente tóxico. El problema reside en que los test en los que se basó la EFSA para otorgar esta autorización no permitían descubrir su toxicidad porque se realizaron durante un período de tiempo corto (90 días). Según Séralini, los tumores y el resto de afecciones en las ratas no aparecen más que a partir de un año.
En estas condiciones, lo primero que debería haber hecho la EFSA es plantearse la calidad científica de los estudios que le llevaron a la conclusión de que el NK603 era inocuo y sirvieron como referencia para tomar tal decisión. En efecto, si el estudio de Séralini es de "una calidad científica insuficiente", lo lógico sería pensar que los estudios anteriores eran de una calidad aún peor. Y la conclusión debería ser parar la producción de transgénicos y realizar nuevos estudios toxicológicos a largo plazo, independientes y transparentes, que ofrezcan garantías incontestables. Pero, justamente, ésta es la conclusión que la EFSA quiere evitar a toda costa… porque afectaría a la competitividad del sector biotecnológico.
La mano oculta de Monsanto
En su comunicado, la EFSA no hace sino retomar las críticas que se realizaron de forma inmediata, con una rapidez inaudita, contra el trabajo de Séralini. El Dr. Joël Spiroux, coautor y director adjunto del estudio y presidente del CRIIGEN (Comité de recherche et d’information indépendant sur le génie génétique), ya salió al paso de la mayoría de ellas /2. También lo hizo, a través de una nota, la Red europea de científicos a favor de la responsabilidad social y medioambiental (ENSSER), "la mayoría de los argumentos que tratan de invalidar el estudio de Séralini y su equipo no resisten un examen minucioso. Las críticas que se plantean son mayoritariamente falsas o aplican un doble estándar" /3. Vamos a retomar aquí dos muestras de ese enseñamiento deshonesto:
  • Dice la EFSA que "Las cepas de rata utilizadas en este estudio es propensa a desarrollar tumores a lo largo de los dos años de su existencia". Cierto, pero todo el mundo utiliza este tipo de ratas. Incluso Monsanto
  • "La cantidad de ratas utilizadas en la investigación (200 ejemplare en diez lotes de veinte) es muy pequeña". Si, pero el número de ejemplares es igual o superior al utilizado por Monsanto para demostrar, en tres meses, que los transgénicos eran inocuos para la salud.
No hay ninguna duda de que Monsanto ha orquestado una campaña para desacreditar de forma deliberada el estudio del profesor Séralini. La ONG Corporate Europe Observatory (CEO) que hace seguimiento de la actividad desarrollada por los grupos de presión patronales en la Unión Europea, ha dado a conocer un e-mail enviado tras la publicación del estudio en el que un dirigente de Monsanto expone dieciocho comentarios científicos desfavorables al profesor Séralini y su equipo. Diez de ellos de personalidades no identificadas.
Esta selección de comentarios no la ha hecho Monsanto directamente, sino el "Science Media Center", un organismo con sede en Londres cuyo auto-alarde de "objetivo" no se tiene en pie: el 70% de su financiación viene de la industria en la que participan todas las multinacionales de la biotecnología. Por otra parte, las críticas de los científicos protransgénicos coinciden, punto por punto, con las realizadas por Monsanto en sus "comentarios" a propósito del estudio de Séralini. Pero, a pesar de ello, la astucia ha funcionado: la agencia de prensa Reuters se ha hecho eco de los ataques emprendidos por el SMC y la grandes medios le han seguido en el propósito.
La gravedad del asunto
Evidentemente, la perversidad, brutalidad y deshonestidad de los ataques contra Séralini y su equipo se explican por las enormes repercusiones económicas que conllevan. No hace falta transgénicos para alimentar al planeta. Los 400 expertos que elaboraron una evaluación internacional sobre el conocimiento, las tecnologías y la ciencia agrícola para el desarrollo (el informa IAATD) llegaron a la conclusión de que los transgénicos no eran apropiados para alcanzar ese objetivo. Las términos afables sobre los transgénicos como medio para acabar con el hambre no son más que pura propaganda, una cortina de humo. El verdadero objetivo de Monsanto, y del resto de multinacionales "genéticas", es la industrialización total de la agricultura para maximizar sus beneficios imponiendo precios de monopolio. Va de suyo que si consiguen ese objetivo, las condiciones básicas de existencia de la humanidad se verán subordinadas totalmente, en una dimensión sin precedentes, a los intereses de una potencia capitalista concentrada.
Este objetivo, hay que insistir en ello, es la conclusión inevitable de la competencia capitalista para realizar inversiones que generen valor añadido. Para lograrlo la industria biotecnológica tiene que apropiarse de especies cultivadas (de ahí la lucha encarnizada en torno a las semillas), transformar los campesinos en simples peones a su servicio y acabar con la independencia de la ciencia. También ha de controlar el poder político que otorga las autorizaciones necesarias para el cultivo y el consumo de los transgénicos. Esta historia de los transgénicos muestra el estrecho vínculo entre estas dos últimas cuestiones. Es Monsanto quien encarga los estudios que los poderes públicos utilizan como referencia para decidir que las plantas genéticamente modificadas no presentan ningún peligro.
La ciencia deteriorada, los poderes putrefactos
A estas alturas, no resulta nada exagerado cuestionarse la evolución de la ciencia, o de las ciencias… La competencia entre investigadores para obtener créditos y el dominio creciente de la industria sobre la ciencia juegan un papel evidente (la izquierda radical debería denunciar más este aspecto de la política neoliberal). Sin embargo, como afirma el biólogo Jacques Testart, “sería demasiado simple imaginar que todos los investigadores (los que fríen a tiros Séralini) están pagados para defender los intereses de la industria de transgénicos. La situación es más grave porque más que encontrarnos frente a una cuestión de orden legal, nos encontramos frente a un problema ideológico". Una ideología que se ha instalado en el pensamiento científico y resulta difícil de combatir: "la revolución genética ha traído consigo una concepción atomizada de los seres vivos", escribe Testart. "Los secretos de la vida, las especificidades individuales, las patologías y los tratamientos, todo sería detectable y modificable en el ADN, lo que ha dado lugar a un triunfante reduccionismo." /4
Este reduccionismo, que "niega la complejidad de los seres vivos", no es más que una forma particular de la ideología utilitarista y cosificante del capitalismo, con su racionalidad parcial (a nivel de empresa) y su irracionalidad global. Es por ello que los conflictos de intereses, los verdaderos, los que tocan al dinero, no están nunca muy lejos de las derivas ideológicas. En una conferencia de prensa, Gilles-Eric Séralini puso en duda la "competencia e incluso la honestidad" de los expertos de la EFSA. Su ataque frontal no cae del cielo. La EFSA está apestada de partidarios de los transgénicos vinculados a la industria biotecnológica o a agencias sometidas a ella. El CEO ha demostrado que más de la mitad de los expertos que dieron vía libre al maíz NK603 tenían vínculos con la industria /5. En mayo, Diana Banati, presidente de la EFSA, tuvo que dimitir a causa de su relación con el ILSI (International Life Science Institute). Descrito por el Canard Enchaîné como "el grupo de presión alimentario más poderoso con 400 socios, entre ellos Monsanto, Unilever, Syngenta, Bayer, Nestlé…", el ILSI está envuelto en varios litigios relacionados con conflictos de interés. /6
El comité científico del ILSI cuenta en su equipo con otro investigador protransgénicos: el francés Gérard Pascual, antiguo toxicólogo del INRA, que acabó como consultor para Danone y Nestlé. Preguntado sobre el estudio de Séralini por el diario Le Monde, declaró con ironía: "Si los resultados se confirman, es la noticia del siglo. Y en ese caso será preciso prohibir los transgénicos en todo el mundo". En efecto, muy señor nuestro, ¡esa es la cuestión! Pero además de eso, un número incalculable de víctimas podrían exigir indemnizaciones, los expertos que han hecho prevalecer sus intereses por encima del bien público serían juzgados y los políticos que han tomado decisiones sin escuchar a los expertos tendrían que rendir cuentas. Al lado de esto, el escándalo de la sangre contaminada fue el chocolate del loro… He aquí por qué el CERES, una asociación fundada por los grandes grupos de distribución franceses, habría otorgado los primeros fondos para la realización de la investigación realizada en Caen. /5
Poner las cosas en orden
Giles-Eric Séralini no está dispuesto a ofrecer a la EFSA las "informaciones complementarias" que le pide. En cambio, exige que la Autoridad europea "haga públicas las razones que le han permitido autorizar ese transgénico y ese pesticida en particular". /7 Esta réplica intransigente tiene el riesgo de costarle cara, pero está totalmente justificada. El comunicado del 4 de octubre de la EFSA dice que "el examen preliminar publicado hoy constituye la primera etapa de un proceso" y que "un segundo análisis más completo será publicado de aquí a finales de octubre de 2012". Dado que la EFSA invoca contra el estudio de Séralini vicios que no encuentra en los estudios protransgénicos, está claro que utiliza "dos varas de medir". Por lo tanto, no se trata de una controversia científica: el "segundo análisis más completo" de la EFSA no hará sino confirmar el primero. No hay ninguna razón para que un investigador colabore en semejante mascarada. Como se dice en la "Carta abierta" sobre el asunto Séralini, "En última instancia, en esta controversia, una gran parte de la responsabilidad reside en los reguladores:la EFSA en Europa y la EPA (Environmental Protection Agency) y la FDA (Food and Drug Administration) en los Estados Unidos), que adoptaron protocolos sin apenas capacidad para detectar las nefastas consecuencias de los transgénicos." /8 Se trata, por tanto, de un problema político. Hay que poner fin a un sistema que permite a las industrias agroalimentarias realizar los estudios que acrediten sus transgénicos según sus propios procedimientos. Es inaceptable que los poderes públicos desacrediten un investigador cuando jamás se han preocupado de llevar a cabo una investigación seria e independiente sobre los impactos sanitarios (y ecológicos) a largo plazo de unos transgénicos que (y aquí reside el quid pro quo de la cuestión) no son necesarios mas que para los beneficios del complejo agroindustrial capitalista.
* Siglas en inglés de la Agencia para la Seguridad Alimentaria de la Unión Europea
Notas
3/ Communiqué ENSSER, 5 oct. 2012
También disponible en www.europe-solidaire.org/spi...
También disponible en www.europe-solidaire.org/spi...)
También disponible en www.europe-solidaire.org/spi...
04/10/2012
Traducción: VIENTO SUR

miércoles, 10 de octubre de 2012

Los pronósticos de abundancia chocan con las realidades del planeta


La nueva “Era de Oro del petróleo” que no tuvo lugar

TomDispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


El invierno pasado los entusiastas de los combustibles fósiles comenzaron a proclamar el alba de una nueva “Edad de Oro” del petróleo que haría repartir la economía de EE.UU., generaría millones de nuevos empleos y liberaría a ese país de su dependencia del petróleo importado. Ed Morse, analista jefe de commodities en Citybank, fue típico. En el Wall Street Journal alardeó: “EE.UU. se ha convertido en el productor de petróleo y gas de más rápido crecimiento del mundo y es probable que siga siéndolo durante el resto de esta década y hasta los años 2020”.
Este aumento de la producción de energía de EE.UU., se vinculaba al un auge predicho de energía de reservas de arena bituminosa en Canadá; los resultados parecían obvios e indiscutibles. “Norteamérica” anunció “se está convirtiendo en el nuevo Medio Oriente”. Otros muchos analistas han entrado en detalles de la misma manera respecto a este halagüeño escenario que ahora suministra la base del plan de Mitt Romney de lograr “independencia energética” hasta 2020.
Mediante el empleo de impresionantes nuevas tecnologías –sobre todo perforación en aguas profundas y fractura hidráulica (o hidrofracturamiento)– se dice que las compañías energéticas están a punto de desbloquear vastos nuevos yacimientos de petróleo en Alaska, el Golfo de México y formaciones de esquisto en todo EE.UU. “Se está perfilando un ‘gran renacimiento’ de la producción de petróleo estadounidense, una importante pausa en la tendencia de 40 años de caída de la producción”, dijo James Burkhard de IHS Cambridge Energy Research Associates (CERA) al Comité del Senado sobre Energía y Recursos Naturales en enero de 2012.
También se predice un aumento de la producción en otros sitios del Hemisferio Occidental, especialmente en Canadá y Brasil. “Está emergiendo el delineamiento de un nuevo mapa petrolero del mundo y no se centra en Medio Oriente sino en el Hemisferio Occidental”, escribió en el Washington Post, Daniel Yergin, presidente de CERA. “El nuevo eje energético va desde Alberta, Canadá, pasando por Dakota del Norte y el sur de Texas… a inmensos depósitos de petróleo encontrados cerca de Brasil".
Petróleo extremo
Resulta, sin embargo, que es posible que el futuro resulte mucho más recalcitrante de lo que imaginan estos profetas de la cornucopia energética estadounidense. Para lograr sus ambiciosos objetivos, las firmas energéticas tendrán que superar severas barreras geológicas y medioambientales, y los últimos eventos sugieren que les va a ser difícil hacerlo.
Hay que considerar lo siguiente: mientras numerosos analistas y expertos se sumaron a la prematura celebración de la nueva “Edad de Oro”, pocos subrayaron que dependerá casi enteramente de la explotación de fuentes “poco convencionales” de petróleo: petróleo de esquisto, petróleo del Ártico, petróleo profundo de mar adentro y arenas bituminosas. En cuanto al petróleo convencional (sustancias de petróleo que emergen del suelo en forma líquida y se pueden ser extraer utilizando tecnología familiar, estandarizada), nadie duda de que continúe su disminución histórica en Norteamérica.
El petróleo “poco convencional” que debe liberar a EE.UU. y a sus vecinos de los productores poco fiables de Medio Oriente involucra sustancias demasiado duras o viscosas para poder extraerlas utilizando tecnología estándar o que están enclavadas en sitios prohibitivos que requieren equipos altamente especializados para su extracción. Considérese “petróleo difícil”.
El petróleo de enquisto, por ejemplo, es petróleo atrapado en la roca. Solo puede liberarse mediante la aplicación de fuerzas concentradas en un proceso conocido como fractura hidráulica que requiere millones de litros de agua con productos químicos por “fractura”, más la subsiguiente eliminación de vastas cantidades de aguas residuales tóxicas una vez que se la completa la fractura. El petróleo de esquisto, o kerógeno, es una forma primitiva de petróleo que debe fundirse para que sea útil, un proceso que consume de por sí vastas cantidades de energía. Las arenas bituminosas (o “arenas petrolíferas” como prefiere llamarlas la industria) deben extraerse utilizando tecnología de minería de cielo abierto o bombearlas después de fundirlas in situ mediante jets subterráneos de vapor, para tratarlas después con diversos productos químicos. Solo entonces puede transportarse el material a las refinerías a través, por ejemplo, del controvertido oleoducto Keystone XL. De la misma manera, la perforación en aguas profundas y en el Ártico requiere el despliegue de plataformas especializadas multimillonarias en dólares junto con sistemas de respaldo enormemente costosos en las condiciones más peligrosas.
Todos estos procesos tienen por lo menos una cosa en común: cada uno pone a prueba lo que es técnicamente posible en la extracción de petróleo (o gas natural) de entornos geológica y geográficamente prohibitivos. Todos son, es decir, versiones de “energía extrema”. Para producirlos, las compañías energéticas tienen que perforar a temperaturas extremas o clima extremo, utilizar presiones extremas, operar en condiciones de peligro extremo o alguna combinación de todos esos métodos. Se puede garantizar que en todos ellos los accidentes, contratiempos y reveses se harán más frecuentes y las consecuencias serán más serias que en las operaciones normales de perforación. El apocalíptico ejemplo modelo de estos procesos ya tuvo forma práctica en 2010 con el desastre de Deepwater Horizon de BP en el Golfo de México, y este verano vimos indicios de que volverá a suceder cuando una serie de importantes iniciativas de perforación no convencional –todas prometedoras de esa “Era de Oro”– sufrieron problemas serios.
Tal vez el ejemplo más notable fue el fracaso de Shell Oil en el inicio de pruebas de perforaciones en el Ártico de Alaska. Después de invertir 4.500 millones de dólares y años de preparación, Shell estaba abocada a perforar cinco pozos de prueba este verano en los mares Beaufort y Chukchi frente a las costas norte y noroeste de Alaska. Sin embargo, el 17 de septiembre una serie de accidentes y contratiempos obligaron a la compañía a anunciar que suspenderá las operaciones hasta el próximo verano, la única época en la que gran parte de esas aguas están libres de bloques de hielo flotante y es más seguro perforar.
Los problemas de Shell comenzaron temprano y aumentaron a medida que avanzaba el verano. El 10 de septiembre, su barco perforador Noble Discoverer se vio obligado a abandonar las operaciones en Burger Prospect, a unos 113 kilómetros de la costa en el mar Chukchi, cuando hielo flotante amenazó la seguridad del barco. Un revés más serio ocurrió más avanzado el mes cuando una cúpula de contención diseñada para cubrir cualquier filtración que se desarrollara en un pozo submarino funcionó mal durante unas pruebas en Puget Sound, en el Estado Washington. Como Clifford Krauss señaló en el New York Times, “la incapacidad de Shell de controlar su equipo de contención en aguas calmas bajo condiciones de prueba predecibles sugirió que la compañía no sería capaz de detener efectivamente una repentina filtración en las traicioneras aguas del Ártico, donde capas finas de hielo y vientos borrascosos complicarían cualquier reacción ante un derrame”.
El esfuerzo de Shell también fue impedido por la persistente oposición de ecologistas y grupos nativos. Han presentado repetidamente demandas a fin de bloquear sus operaciones sobre la base de que las perforaciones en el Ártico amenazarían la supervivencia de vida marina esencial para el sustento y la cultura nativa. Solo después de su promesa de emprender medidas protectoras inmensamente costosas y de conseguir el apoyo del gobierno de Obama –temeroso de aparecer bloqueando la “creación de empleo” o la “independencia energética” durante la campaña presidencial– la compañía obtuvo los permisos necesarios para seguir adelante. Pero algunas demandas siguen activas y, con esta última demora, los oponentes de Shell han agregado tiempo y munición.
Los responsables de Shell insisten en que la compañía superará esas barreras y estará lista para perforar el próximo verano. Pero muchos observadores ven esta experiencia como un disuasivo de futuras perforaciones en el Ártico. “Ya que Shell no ha podido demostrar que puede conseguir los permisos y comenzar a perforar, somos un poco escépticos con respecto a seguir adelante”, dijo Tim Dodson de la noruega Statoil. Esa compañía también posee licencias para perforar en el mar Chukchi, pero ahora ha decidido postergar las operaciones hasta el año 2015 en el mejor de los casos.
Agua extrema
Otro impedimento inesperado de la llegada de la “Edad de Oro” energética en Norteamérica emergió de un modo aún más inesperado debido a la sequía estival sin precedentes que todavía afecta a un 80% de la tierra agrícola de EE.UU. El ángulo energético de todo esto fue, sin embargo, una sorpresa.
Cualquier aumento de la producción de hidrocarburos en EE.UU. requerirá mayor extracción de petróleo y gas de roca de esquisto, que solo se puede lograr mediante hidrofractura. Más fractura, por su parte, significa más consumo de agua. Con el calentamiento del planeta debido al cambio climático, se espera que las sequías intensivas aumenten en numerosas regiones, lo que significa un incremento de la demanda agrícola de agua debido a la escasez, incluso potencialmente en sitios de fractura primordiales como la formación Bakken de Dakota del Norte, el área de Eagle Ford en el oeste de Texas y la formación Marcelhus en Pensilvania.
El impacto de la sequía en la hidrofractura se hizo sorprendentemente evidente cuando, en junio y julio, los pozos y torrentes comenzaron a secarse en muchas áreas afectadas por la sequía y los perforadores tuvieron que competir repentinamente por el agua disponible con los productores de alimentos en apuros. “La cantidad de agua necesaria para las perforaciones es un doble azote”, dijo a Oil & Gas Journal en julio Chris Faulkner, presidente y director ejecutivo de Breitling Oil & Gas. Nos enfrentamos al rechazo de los agricultores y me temo que se va a poner peor". En julio, de hecho, la situación llegó a ser tan calamitosa en Pensilvania que la Comisión de la Cuenca del Río Susquehanna suspendió los permisos para sacar agua del río Susquehanna y sus afluentes, obligando a algunos perforadores a suspender sus operaciones.
Si el “interminable verano” de este año, de interminable sequía, fuera solo un evento fortuito y pudiésemos esperar abundante agua en el futuro, el escenario de la “Edad de Oro” todavía podría ser viable. Pero la mayoría de los climatólogos sugiere que es probable que la severa sequía se convierta en la “nueva norma” en muchas partes de EE.UU., poniendo muy en duda el auge de la fractura. “Bakken y Eagle Ford son nuestras grandes llaves a la independencia energética”, señaló Faulkner. “Sin agua, la perforación de pozos de gas y de petróleo de esquisto no es posible. Un continua sequía podría llevar a que nuestra producción interna disminuya y desbarataría rápidamente nuestro camino a la independencia energética”.
Y luego tenemos esas arenas petroleras canadienses. Para convertirlas en “petróleo” se requieren vastas cantidades de agua, y la escasez de ese vital recurso relacionada con el cambio climático también es probable en Alberta, Canadá, la región de mayor importancia. Además la producción de arenas petrolíferas ha provocado una oposición encarnizadamente determinada en Canadá, EE.UU. y Europa.
En EE.UU., la oposición a las arenas petroleras se ha concentrado hasta ahora en gran parte en la construcción del oleoducto Keystone XL, un conducto de 7.000 millones de dólares, 3.200 kilómetros, que transportaría petróleo diluido de arenas petrolíferas de Hardisty, Alberta, a refinerías en la Costa del Golfo de EE.UU., a miles de kilómetros de distancia. Ya se han instalado algunas partes del sistema de Keystone. Si se completa, se prevé que el oleoducto transporte 1,1 millones de barriles al día de líquido no refinado a través de EE.UU.
Los oponentes a Keystone XL se quejan de que el proyecto contribuirá a la aceleración del cambio climático. También expone a cruciales suministros subterráneos de agua en el Medio Oeste a un severo riesgo de contaminación por el altamente corrosivo fluido de arenas petroleras (y las filtraciones de los oleoductos son algo común). Citando la cercanía de su propuesta ruta al crítico acuífero Agallala, el presidente Obama negó el permiso para su construcción en enero pasado. (Como cruzará una frontera internacional, la decisión es del presidente). Sin embargo, se espera que después de la elección otorgue su aprobación a una nueva ruta menos amenazandora para el acuífero; Mitt Romney ya ha prometido que dará su aprobación el primer día de su presidencia.
Incluso si Keystone XL existiera, la “Edad de Oro” de las arenas petroleras de Canadá no estará a la vista, no sin más oleoductos ya que los productores de bitumen enfrentan creciente oposición a sus extremas operaciones. Como resultado de la enérgica oposición a Keystone XL, dirigida en gran parte por el colaborador de TomDispatchBill McKibben, el público ha llegado a ser mucho más consciente de los peligros de la producción de arenas petrolers. La resistencia podría bloquear, por ejemplo, los planes de entregar el petróleo de arenas petroleras a Portland, Maine (para transportarlo por barco a refinerías de otros sitios), a través de un oleoducto existente que va de Montreal a través de Vermont y New Hampshire a la costa de Maine. Los ecologistas de Nueva Inglaterra ya se preparan para oponerse al plan.
Si EE.UU. resulta ser un hueso demasiado duro de roer, Alberta tiene un plan alternativo: la construcción de Northern Gateway, una propuesta de oleoducto a través de Columbia Británica para la exportación de petróleo de arenas petrolera a Asia. Sin embargo, también está enfrentando problemas. Ecologistas y comunidades nativas en esa provincia se oponen implacablemente y han amenazado con desobediencia civil para impedir su construcción (y ya se han planificado importantes protestas para el 22 de octubre frente al edificio del Parlamento en Victoria).
Es probable que el envío de petróleo de arenas petroleras a través del Atlántico presente su propio conjunto de problemas. La Unión Europea considera la adopción de reglas que lo calificarían de forma menos limpia de energía, sometiéndolo a diversas penalizaciones si se importa a la Unión Europea. Todo eso, a su vez, ha obligado a las autoridades de Alberta a considerar nuevas regulaciones medioambientales que harían que la extracción de bitumen fuera más difícil y costosa, desalentando potencialmente el entusiasmo de inversionistas y disminuyendo así la producción futura de arenas petroleras.
Planeta extremo
En cierto sentido, aunque los sueños de los promotores de estas nuevas formas de energía podrán entusiasmar a periodistas y expertos, su realidad se puede expresar como sigue: extrema energía = métodos extremos = desastres extremos = oposición extrema.
Ya existen numerosos indicios de que es poco probable que la nueva “Era de Oro” del petróleo norteamericano se materialice tal como se ha publicitado, incluyendo una disminución inusualmente rápida de la producción de petróleo en las operaciones de perforación de petróleo de esquisto en Montana. (Aunque Montana no es un gran productor, la disminución es significativa en ese caso porque ocurre en parte del yacimiento Bakken, considerado ampliamente como una importante fuente de más petróleo). En cuanto al resto del Hemisferio Occidental, tampoco hay mucho motivo para optimismo en ese caso cuando se trata de la “promesa” de energía extrema. Típicamente, por ejemplo, un tribunal brasileño ha ordenado a Chevron que cese la producción en su multimillonario campo Frade en la cuenca de Campos de las profundas y peligrosas aguas del Atlántico de Brasil por repetidas filtraciones de petróleo. Mientras tanto han surgido dudas sobre la capacidad de Petrobras, la compañía petrolera estatal de Brasil, de desarrollar sus inmensamente complicados yacimientos pre-sal.
Aunque es probable que la producción de operaciones petroleras poco convencionales en EE.UU. muestre un cierto crecimiento en los próximos años, no hay ninguna “Edad de Oro” en el horizonte, solo varios tipos de escenarios potencialmente desastrosos. Aquéllos que, como Mitt Romney, afirman que EE.UU. puede lograr la “independencia” energética hasta 2020 o cualquier otra fecha cercana solo se están engañando a sí mismos, y tal vez a algunos elementos del público estadounidense. Ciertamente podrán emplear afirmaciones semejantes para conseguir apoyo a fin de disminuir las protecciones ecológicas que existen contra la explotación de energía extrema, pero EE.UU. seguirá dependiendo del petróleo de Medio Oriente y África en el futuro previsible.
Por cierto, si una tal “Edad de Oro” publicitada llegara a tener lugar, estaríamos quemando vastas cantidades de la energía más sucia del planeta con consecuencias verdaderamente desastrosas. La verdad es que hay solo una “Edad de Oro” posible para la energía de EE.UU. (o cualquier otro tipo de energía) y se basaría en un mayor impulso para producir adelantos en energías renovables que no dañen el clima, especialmente eólica, solar, geotérmica, mareomotriz y de las olas.
De otra manera es probable que lo único “dorado” a la vista sea el sol en un planeta cada vez más tórrido, más sucio y más extremo.
Michael T. Klare es profesor de estudios de paz y seguridad mundial en el Hampshire College y colaborador habitual de TomDispatch. Es autor de The Race for What's Left: The Global Scramble for the World's Last Resources (Metropolitan Books).
Copyright 2012 Michael T. Klare
rCR

domingo, 30 de septiembre de 2012

Marcha Carnaval: multitud contra la megaminería


Carlos Alberto Duque García, Administrador de Empresas y activista ambiental
José Ramiro Gálvez Aldana, Economista y docente Universidad del Tolima

Un verdadero “tsunami” humano alimentado con la energía de 30.000 ciudadanos  colmó las calles de Ibagué el pasado 5 de junio durante la  tercera “marcha carnaval” convocada por el  Comité Ambiental en Defensa de la Vida del Tolima (CADVT)  en contra del proyecto de megaminería a cielo abierto conocido como “La Colosa”. La combativa multitud se nutrió  de marchantes provenientes de Ibagué, Cajamarca, Anaime, Coello, Espinal y Chicoral entre otras ciudades que- en un ambiente festivo y pacífico- hicieron colapsar el tráfico y el comercio de la zona céntrica de la ciudad por más de cuatro horas. Aunque el emprendimiento minero se encuentra aún en etapa de “exploración”, el movimiento social-ambiental no se ha quedado cruzado de brazos esperando una decisión final por parte del Ministerio del Medio Ambiente  y se ha lanzado a la educación y movilización de la ciudadanía.
La nota predominante de la jornada la constituyó la hegemónica presencia de la juventud, quien con su inteligencia, combatividad y energía creativa ha logrado ponerse a la vanguardia de la lucha contra el inmenso peligro que acecha a la región. También lo hicieron trabajadores, desempleados, campesinos, maestros, representantes de organizaciones LGTBi, sindicatos, partidos y amas de casa. Por primera vez- y como fruto de la presión popular- hicieron presencia también delegaciones del Concejo Municipal de Ibagué y de la Asamblea Departamental. Es de resaltar que en una ciudad de provincia, sin una larga tradición de luchas obreras o populares fuertes (a diferencia de ciudades como Bogotá, Medellín o Cali), con altísimos niveles de desempleo e informalidad, la respuesta masiva de 30.000 marchantes (aproximadamente el 5,5 % de la población total del municipio) es el equivalente relativo a una marcha de por lo menos 380.000 personas en una ciudad como Bogotá. ¿Qué fue lo que motivo tal respuesta popular?
La multinacional de origen sudafricano Anglo Gold Ashanti (AGA), gestora del proyecto, pretende extraer en un área cercana a la localidad de Cajamarca  —ubicada  en plena zona de reserva forestal central en el corazón de la cordillera de los Andes— 24 millones de onzas de oro en un lapso de entre 15 y 20 años. El  proyecto extractivista afectaría más de 100 afluentes de la región, particularmente el rio Bermellón que desemboca en el rio Coello, fuente de aprovisionamiento de acueductos de municipios tan importantes como Chicoral, Espinal, Coello y Flandes; y fuente de abastecimiento del sistema de riego más grande del país: USOCOELLO.  La competencia por el intenso uso del agua asociada a la explotación minera, agudizaría las ya difíciles circunstancias por las que atraviesa el suministro destinado al consumo humano y otros menesteres más importantes que la minería. La experiencia en diversas partes del mundo donde se practica megaminería a cielo abierto muestra que las cantidades de agua consumidas por hora son equivalentes al agua consumida por una familia durante toda su vida.
Pero la problemática socio-ambiental es mucho más amplia. Uno de los factores que más preocupa a los tolimenses ha sido el otorgamiento de títulos mineros sobre la importante cuenca del rio Combeima, incluida la bocatoma de los principales acueductos que surten de agua la ciudad capital donde AGA poseía (al año 2011) 5.816 hectáreas en títulos mineros otorgados. El Gobierno Nacional, en una actitud irresponsable, ha decidido concesionar en favor de AGA más de dos decenas de títulos sobre la frágil cuenca encargada de suministrar el líquido vital a cerca de 600.000 habitantes.
El proyecto megaminero había sido anunciado con “bombo y platillo” de mano del presidente internacional de AGA, por el presidente Uribe en 2007. La compañía minera inició trabajos de exploración sin siquiera contar con la licencia que la legislación colombiana exige para el efecto. En el contexto de la mal llamada “confianza inversionista”, el yacimiento fue señalado ante los medios  como el segundo yacimiento más grande del planeta, guardándose muy bien de ocultar el carácter devastador de este tipo de emprendimientos. El ascenso vertiginoso a nivel internacional de los precios del oro, que se ha convertido en reserva de valor por excelencia de cara a la agudización de la crisis económica mundial, constituye uno de los factores que más estimula la codicia del gran capital, fijando sus ojos sobre la riqueza minera colombiana y continental. 
La ciudanía tolimense ha sido ampliamente informada por el CADVT acerca del gran riesgo al cual sería sometida, en caso de que AGA logre la licencia de explotación de manos del Gobierno Santos. El movimiento socio-ambiental ha logrado advertir mediante una exitosa campaña de educación y movilización, acerca del peligro que representan mega proyectos de “minería a cielo abierto por lixiviación con cianuro”, como el que se pretende adelantar en “La Colosa”. Allí no sólo la capa superficial de la tierra y la vegetación serán removidas con devastadores impactos sobre el agua y la biodiversidad, que caracterizan la zona, sino que mediante el uso de modernos equipos de excavación, cintas transportadoras, gran maquinaria y explosivos derribarán montañas enteras, dejando como secuela una sucesión de inmensos cráteres y escombreras contaminadas.
Otra de las preocupaciones ciudadanas discurre sobre los delicados impactos que sobre la salud humana y animal puede generar el uso intensivo de grandes cantidades de cianuro, sustancia tóxica con gran riesgo de contaminación de los cuerpos de agua. La quebrada topografía de la región y la cercanía del activo e imprevisible volcán “Cerro Machín”, que se encuentra a 7 kilómetros en línea recta desde la ciudad de Cajamarca, acentúan el peligro de que un accidente o negligencia humana pueda terminar en desastres apocalípticos como los acaecidos en otras latitudes como Bhopal (India) en 1984, cuando una fuga de 42 toneladas de isocianato de metilo en una fábrica de pesticidas, propiedad de la multinacional Unión Carbide, ocasionó la muerte directa de cerca de 20.000 habitantes, o el caso del desastre  mega ambiental generado por el petrolero Exxon Valdés en 1989, propiedad de la multinacional Exxon Mobil, que tras encallar en la costa de Alaska derramó 40.000 metros cúbicos de petróleo o, el más reciente en abril de 2010, de la fuga de miles de toneladas de petróleo crudo a cargo de la británica BP, con irreversibles efectos medioambientales en el golfo de México.
Estos antecedentes y la total falta de certeza acerca de los riesgos implícitos en un megaproyecto como “La Colosa” obliga a los tolimenses y colombianos a luchar por la aplicación del principio de “precaución” consagrado en la constitución y legislación colombianas, lo cual debe conducir al rechazo de la solicitud de licencia de explotación en  favor de AGA. 
Ahora bien, el Gobierno del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, lejos de oponerse a esta amenaza, no ha hecho más que promoverla  mediante el impulso al extractivismo como una de las principales banderas de su política económica. La metáfora de la “locomotora minera” es ilustrativa acerca de las verdaderas intenciones del actual régimen. Como en otros países del continente expuestos a las presiones de las compañías multinacionales, en Colombia el Gobierno pretende sustituir el mediocre desempeño de otros sectores productivos con el crecimiento acelerado de la megaminería. El movimiento social-ambiental no sólo debe vérselas con las poderosas compañías mineras sino también con sus socios gubernamentales, dispuestos a entregar las riquezas nacionales sin parar mientes en el alto costo social y ambiental que representan.
La lucha del pueblo Colombiano en contra de los megaproyectos extractivistas no constituye una rareza en Colombia ni en el continente latinoamericano. El desarrollo de miles de conflictos medioambientales a lo largo y ancho de la región no es más que una manifestación en contra de la gran ofensiva del capital trasnacional,  que ha decidido dar un gran salto adelante en busca de proyectos que permitan superar la crisis de sobreacumulación y rentabilidad que hunde al capitalismo mundial  en la hora actual. Multitudes de trabajadores y pobladores movilizados en países como Perú, Argentina, Bolivia, Ecuador, Chile y Centroamérica desbrozan el camino por el cual debe transitar el movimiento social-ambiental de América.
No obstante el inmenso poder de los enemigos a enfrentar, vale la pena resaltar la exitosa experiencia de nuestros compatriotas del Departamento de Santander, quienes en un frente único de lucha lograron unir a todas las organizaciones  sociales, cívicas, políticas, académicas, gubernamentales y gremiales de la región en una gran lucha por la defensa del agua y en contra del proyecto megaminero “Angostura”  que, representando los intereses de la multinacional minera canadiense Greystar  Resources, amenazaba las fuentes de agua ubicadas en el páramo de Santurban;  de donde  se surten más de 2 millones de habitantes de la meseta de Bucaramanga. Tras numerosas y multitudinarias manifestaciones cívicas en contra de los intereses de la compañía minera, el ministerio del Medio Ambiente optó por negar la licencia de explotación a Greystar.
El movimiento ambientalista del Tolima —consciente del compromiso del Gobierno Santos con las multinacionales mineras—  ha desarrollado un plan de lucha asentado en la participación activa y consciente de las masas populares. En esa perspectiva es preciso  incorporar a la discusión la eventual convocatoria de un Congreso de Organizaciones Sociales y Populares del Departamento (y del país) con el propósito de debatir la propuesta de organizar un Gran Paro Cívico Regional, que canalice  la indignación del pueblo Tolimense para golpear y aplastar los intentos ecocidas del gran capital. La formidable resistencia popular en el Perú, en la provincia de Cajamarca,  contra similares ambiciones extractivistas y que, al momento de escribir estas líneas, se consolida con un prolongado paro regional –que mantiene acorralado al gobierno del presidente Humala-  muestra la importancia de unificar fuerzas a nivel regional, nacional y la más amplia solidaridad internacional.
Julio 11 de 2012