lunes, 5 de marzo de 2012

Las maniobras del rey Midas


Pocos minutos después de anunciar el advenimiento de una nueva fase del boom minero que supondrá la explotación de 2.9 millones de hectáreas, el presidente Juan Manuel Santos firmó el jueves 23 de febrero, en calidad de testigo principal, un pacto de honor a través del cual las 13 empresas más grandes del sector se comprometen a actuar con apego absoluto a la ley, a la ética y a la transparencia.

En primera fila de los compromisarios estaban los representantes de la multinacional Anglogold Ashanti, que desde su llegada a Colombia, en 2002, puntea en el ranking de titulación de tierras en zonas auríferas y tiene a su disposición cerca de 800 mil hectáreas.
 

Su inventario de tierras podría ser mayor, pero la propia
 empresa ha devuelto ocho millones de hectáreas que le fueron adjudicadas en los últimos años. De acuerdo con el Registro Minero Nacional del Servicio Geológico Colombiano, antiguo Ingeominas, cuenta en su patrimonio con 271 títulos.

Las adjudicaciones conseguidas por esta compañía de origen sudafricano le dan presencia en Tolima, Cauca, Nariño, Valle y la convierten prácticamente en la dueña de las que serían las vetas más ricas de Chocó. Sólo en este último departamento, tiene ‘escrituradas’ 181 mil 636 hectáreas, representadas en 47 títulos, y espera hacerse a otras 40 mil 813.


Pero aunque su situación es privilegiada, esta será la primera empresa que tendrá que demostrar su apego al pacto de honor suscrito en Cartagena.
 

Si lo hace, tendría que explicar varios temas. ¿Por qué fragmenta sus tierras?, ¿por qué usaempresas
 satélites dentro de su estructura organizacional? y ¿cuál es la fórmula para mantenerse a flote a pesar de que sus estados financieros reportan durante los últimos 10 años pérdidas que ya se aproximan al medio billón de pesos?



Un centavo para el peso

Enviados especiales de Dinero encontraron que en el Medio Atrato y Quibdó –concretamente en las cuencas de los ríos Beberá, Bebaramá y Neguá– están tituladas, en cabeza de Anglogold, 136 mil hectáreas. 

Las adjudicaciones tienen una particularidad: más del 70 por ciento de los predios están fragmentados en lotes que no superan individualmente las dos mil hectáreas.


Ese loteo le implica a la compañía un ahorro sustancial y al Estado colombiano un posible detrimento patrimonial. ¿Por qué?
 
El Código Minero (ley 685 de 2001) establece que los dueños de los títulos están obligados a pagar al antiguo Ingeominas una especie de arrendamiento llamado “canon superficiario”, cuyo propósito es impedir que los adjudicatarios conviertan los terrenos en lotes de engorde y se vean obligados a cumplir el compromiso de explotarlos.


La ley es clara y se reduce a aritmética simple. Quienes tengan de cero a  dos mil hectáreas pagarán el canon establecido para pequeños mineros que, en plata blanca, corresponde a un salario mínimo por hectárea al año. Los medianos, aquellos que poseen de dos mil a cinco mil hectáreas, desembolsarán el doble. Finalmente, los grandes, poseedores de más de cinco mil hectáreas, deberán girar la tarifa máxima: tres salarios mínimos por hectárea al año.


En estas condiciones, hay quienes estarían jugando a convertirse en pequeños mineros. Este podría ser el caso de Anglogold, que le estaría apostando a esa estrategia, pese a ser hoy la tercera multinacional minera más grande del mundo.
 

Un botón sirve de muestra. El 14 de marzo de 2006, en la zona chocoana de Tadó, la compañía hizo una operación de fragmentación: en lugar de pedir un único título sobre 26 mil hectáreas, solicitó 13 títulos cada uno de dos mil hectáreas, pese a tratarse de terrenos adyacentes.


El
 negocio resultó redondo. Con esa fragmentación, la empresa estaría pagando anualmente, en el caso de Tadó, un canon superficiario de mil 133 millones de pesos, cifra muy inferior a los cuatro mil 420 millones de pesos que debería desembolsar si hubiera pedido el bloque completo. 

El tema no es menor, pues sólo en el Pacífico la multinacional tiene cerca de 600 mil hectáreas en las que el loteo sigue siendo el denominador común.


Los perjuicios fiscales saltan a la vista. Según Myriam Lara, subdirectora de contratación y titulación minera del Servicio Geológico Colombiano, desde 2004 hasta el sol de hoy la entidad únicamente ha recibido de parte de Anglogold 25 mil millones de pesos, monto irrisorio, si se tiene en cuenta que, sin la fragmentación, habría tenido que pagar por lo menos siete veces más.


Cuentas de la empresa

Las cifras oficiales, sin embargo, no coinciden con las de la empresa, cuyo presidente, Rafael Herz, dice haber pagado más de 60 mil millones.

“¡Claro que nos gustaría recibir mucho más por concepto del canon!”, admite Arturo Romero, funcionario de la Subdirección de Fiscalización y Ordenamiento Minero.
 

“Pero la verdad –agrega– es que la ley no prohíbe la fragmentación de los títulos, así ustedes crean que esta se está dando entre empresas satélites. Como persona, eso me duele, pero como servidor público no puedo hacer nada distinto a admitir que hay vacíos legales y que al Código Minero le faltan dientes”.


Quienes se benefician con esos manejos aducen que la ley 1382 de 2010, modificatoria del Código Minero de 2001, no tiene en cuenta el pago del canon superficiario por el número de hectáreas. Pero olvidan que la reforma fue declarada inexequible por la Corte Constitucional.
 


Los satélites

Del total de las 181 mil 636 hectáreas que Anglogold Ashanti controla en Chocó, 125 mil 542 fueron solicitadas a nombre propio. Las 56 mil 94 restantes están hoy en cabeza de compañías con razones sociales distintas, pero que en realidad son satélites de la multinacional sudafricana.

Dentro de ese espacio satelital llaman la atención Exploraciones Chocó Colombia S.A.S., Cordillera Exploraciones Mineras S.A., en liquidación, y Anglo American Colombia Exploration S.A. Esta última tenía hasta hace seis años 50 por ciento de Anglogold Ashanti y, de ahí en adelante, redujo su participación hasta que en 2009 la vendió por completo.
 

La hermandad corporativa de Exploraciones Chocó con la Anglo se hace evidente cuando se comprueba que su sede de notificación tiene la misma
 dirección de la multinacional y sus correos electrónicos institucionales también coinciden.
 

Pero ahí no para todo. El 3 de enero de 2008 recibió más de 50 mil hectáreas así: dos títulos de 20 mil hectáreas en Quibdó, tres títulos que suman tres mil hectáreas en la misma ciudad y en el Medio Atrato y dos títulos que cubren siete mil hectáreas en Bagadó y Lloró.


Cordillera Exploraciones Mineras S.A., a su vez, utiliza títulos de exploración en las veredas El Veintiuno y la Cristalina. Varias fuentes consultadas en la región coinciden en que Anglo American Colombia Exploration S.A., por su parte, terminará vendiendo a Anglogold Ashanti buena parte de las 5.250 hectáreas que hoy tiene en el departamento.


Herz no niega la relación entre esas empresas. Según él, fueron concebidas para hacer acuerdos comerciales con terceros, disponer de una estructura operativa propia y para capitalizarlas de distintas maneras.
 
Insiste en que todos los recursos de estas organizaciones salen de Anglogold, que es “su mamá” (ver entrevista).


Expertos consultados dicen que la creación de tales firmas resulta inocua si su caja es común. El producto de esto es que el tamaño de las operaciones de la minera no son fácilmente identificables. ¿No estaría obligada la empresa a constituirse en grupo, como se lo ha exigido la Superintendencia de Sociedades a otras organizaciones similares?.


Secreto financiero

Del total de las 181 mil 636 hectáreas que Anglogold Ashanti controla en Chocó, 125 mil 542 fueron solicitadas a nombre propio. Las 56 mil 94 restantes están hoy en cabeza de compañías con razones sociales distintas, pero que en realidad son satélites de la multinacional sudafricana.

Dentro de ese espacio satelital llaman la atención Exploraciones Chocó Colombia S.A.S., Cordillera Exploraciones Mineras S.A., en liquidación, y Anglo American Colombia Exploration S.A. Esta última tenía hasta hace seis años 50 por ciento de Anglogold Ashanti y, de ahí en adelante, redujo su participación hasta que en 2009 la vendió por completo.
 

La hermandad corporativa de Exploraciones Chocó con la Anglo se hace evidente cuando se comprueba que su sede de notificación tiene la misma dirección de la multinacional y sus correos electrónicos institucionales también coinciden.
 

Pero ahí no para todo. El 3 de enero de 2008 recibió más de 50 mil hectáreas así: dos títulos de 20 mil hectáreas en Quibdó, tres títulos que suman tres mil hectáreas en la misma ciudad y en el Medio Atrato y dos títulos que cubren siete mil hectáreas en Bagadó y Lloró.


Cordillera Exploraciones Mineras S.A., a su vez, utiliza títulos de exploración en las veredas El Veintiuno y la Cristalina. Varias fuentes consultadas en la región coinciden en que Anglo American Colombia Exploration S.A., por su parte, terminará vendiendo a Anglogold Ashanti buena parte de las 5.250 hectáreas que hoy tiene en el departamento.


Herz no niega la relación entre esas empresas. Según él, fueron concebidas para hacer acuerdos comerciales con terceros, disponer de una estructura operativa propia y para capitalizarlas de distintas maneras.
 
Insiste en que todos los recursos de estas organizaciones salen de Anglogold, que es “su mamá” (ver entrevista).


Expertos consultados dicen que la creación de tales firmas resulta inocua si su caja es común. El producto de esto es que el tamaño de las operaciones de la minera no son fácilmente identificables. ¿No estaría obligada la empresa a constituirse en grupo, como se lo ha exigido la Superintendencia de Sociedades a otras organizaciones similares?.
Publicada por
REVISTA DINERO

lunes, 20 de febrero de 2012

Brutal represión contra comunidades del Huila (Colombia)


"Dolorosamente sabemos que en este país el gobierno tiene la metralla homicida para los hijos de la patria y la temblorosa rodilla en tierra ante el oro extranjero"   Jorge Elicer Gaitán

miércoles, 15 de febrero de 2012

La fiebre por el oro le llevó una nueva guerra al norte del Cauca



La fiebre por el oro le llevó una nueva guerra al norte del Cauca

Por: Dora Montero Carvajal, 14 de Febrero, 2012 5:05 am 

La Silla Vacía


El río Mondomo divide a los municipios de Santander de Quilichao y Caldono. Hasta aquí llegaron las retroexcavadoras de las empresas ilegales a explotar el oro sin permiso alguno. Los indígenas decidieron hacer una acción de liberación de la Madre Tierra y sacaron las retroexcavadoras, las bombas y otra maquinaria. Pero no pudideron dejar las cosas como estaban.  El río cambió su curso y la huella de los huecos que abrieron las mineras ilegales quedaron como cicatriz.

El oro está en las entrañas de las montañas del Cauca y por eso varias empresas mineras –legales e ilegales– tienen sus ojos puestos en el departamento. Hace cuatro años las multinacionales comenzaron a pedir autorización para explotar el oro en la zona y hace un año empezaron a llegar también los mineros ilegales.
El problema que tienen unos y otros es que mucho de ese oro está en territorios sagrados para los indígenas y las comunidades negras. Y por eso las dos etnias se unieron para declararse en oposición radical a la locomotora minera del Gobierno de Juan Manuel Santos. La consigna es clara: en la zona no se explotan los recursos naturales –con excepción de la minería ancestral y tradicional– y al que intente entrar, se le saca.
La decisión está tomada por las autoridades, aunque en algunas comunidades es más fácil aplicarla que en otras. Ya hay líos sociales y las comunidades se están preparando para el debate, pero los líderes saben que la fiebre de oro que se despertó en el norte del Cauca significa una nueva guerra, igual a la que les llevó el narcotráfico.
Y que esta guerra se une a la otra guerra. La que los indígenas llevan lidiando por décadas con los actores armados y las Fuerzas Militares y que mantiene al departamento en la primera plana de los periódicos y los noticieros. Como se declararon en neutralidad activa, ambos bandos los acusan de ayudar al otro. Y los muertos los han dejado los indígenas y las comunidades negras. 
Hace apenas cinco días, dos ex gobernadores indígenas tuvieron que salir de Jambaló, en el norte del Cauca, amenazados de muerte. Las Farc los declararon objetivo militar junto con el coordinador general de la Guardia Indígena del Norte del Cauca y otros líderes del Movimiento Indígena. Los guerrilleros dicen que los ajusticiarán porque supuestamente los indígenas ordenaron el asesinato de dos comuneros el año pasado.
La amenaza y el exilio de este grupo de líderes indígenas se dio al tiempo con la Asamblea Permanente de Jambaló, decretada el 2 de febrero, en la que los guardias indígenas y las familias se rotan para cuidar los resguardos de los actores armados. La idea que tienen las comunidades organizadas en la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca, ACIN, es evitar que el terrorismo que se convirtió en protagonista del Cauca se tome sus territorios.
La Silla Vacía estuvo en el norte del Cauca, en Santander de Quilichao y Suárez, donde las comunidades negras e indígenas que decidieron hacer oposición radical a la locomotora minera del Gobierno de Santos, a pesar de que saben que eso significa la llegada de una nueva guerra.

Las cicatrices del río Mondomo
Las minas de oro siempre han existido en Buenos Aires y Suárez, en el norte del Cauca. Pero apenas hace unos años los indígenas se enteraron de que tras el oro del río Mondomo –que atraviesa diez de sus catorce resguardos en Caldono y Santander de Quilichao– están las grandes empresas mineras.
Aunque Quilichao, para los indígenas paeces significa “Tierra de Oro”, hasta ahora la extracción del oro en el río fue de barequeo muy eventual, porque la extracción minera no forma parte de sus costumbres ancestrales. Pero hasta allí llegaron los mineros ilegales.
El gobernador de Canoas, Venancio Perdomo, cuenta que una a una fueron llegando once retroexcavadoras a lo largo del río, en jurisdicción indígena. Detrás de cada máquina, venían las motobombas y los bulldozers. Los trabajadores llegaron también en grupos grandes, con acento antioqueño y las manos callosas por el trabajo en la minería.
Los indígenas se opusieron desde el comienzo y les dijeron a los trabajadores que no podían explotar allí. Les enviaron varias razones y por lo menos tres comisiones fueron a visitarlos para exigirles que se fueran. Los indígenas también se quejaron ante la Policía, el Ejército y la Alcaldía. Pero pasaron seis meses y no hubo ninguna respuesta.
Entonces, un grupo de casi 600 indígenas llegaron hasta donde estaba la maquinaria y obligaron a los empleados a salir. En una parte lograron que con las mismas retroexcavadoras llenaran los huecos que habían abierto para extraer el oro. Pero en otras, prefririeron que se fueran lo antes posible.
Hoy, seis meses después, las cicatrices de la explotación son evidentes en el río. En una zona conocida como Mondomito, el río perdió su cauce natural y la tierra viene embarrada por la piedra y la arena que quedó floja en el fondo y que se revuelve con cualquier corriente. Con la tierra que sacaron de los bordes del río, hicieron montículos de piedra de por lo menos cuatro metros de altura. En todo este tiempo no ha crecido sino maleza en los alrededores. Donde estaban los huecos se llenó de agua y de maleza. Nadie puede cruzar por allí.
En diciembre, intentaron meter otra vez las retroexcavadoras en la zona de Las Mercedes, pero ahora la orden de la comunidad ya está dada y de una los indígenas obligaron a los trabajadores a salir de la zona.
Lo que no saben los habitantes de la región es qué tanto podrá durar su resistencia, sobre todo porque las Farc están asociadas con los mineros ilegales. La guerrilla les cobra a los empresarios una cuota para dejarlos trabajar en la zona y además se ha convertido en intermediaria en la venta del oro y en el canje por armas. Un papel exactamente igual al que juegan en su otro negocio, el del narcotráfico.
Los recuerdos de La Toma
A otro lado de la montaña, las costumbres ancestrales les dejaron otro camino trazado a las comunidades negras. Allí desde que hace más de 400 años, el oro ha sido el medio de subsistencia. Hasta esa zona llevaron a los negros como esclavos para que sacaran el oro y hasta ahora es lo que han sabido hacer.
Pero esto no quiere decir que de la minería artesanal estén dispuestos a pasar a la minería ilegal o a gran escala. Un ejemplo es el asumido por el Consejo Comunitario de La Toma, en el municipio de Suárez. Aunque los mineros quieren tecnificar la extracción, no lo quieren hacer con las grandes empresas. La decisión es una: nadie que no pertenezca a la comunidad podrá explotar oro en las montañas de la zona.
No es un trabajo fácil. La explotación del oro por las comunidades ancestrales tiene dos caras. Una es la minería a cielo abierto: familias enteras se dedican a golpear la piedra hasta abrir canales para después regarla con agua a presión para que los desechos bajen por gravedad hacia unos pequeños cajones tejidos en cabuya, entre cuyos hilitos queda el oro, de cinco a siete gramos por semana, cuando la cosa va bien.
Rosamelia Guazá tiene 50 años y desde que cumplió los 15 ha madrugado por lo menos tres días a la semana a trabajar en la mina. Primero en la de su familia y ahora en la de su esposo. Está acostumbrada a las semanas de cinco gramos de oro, cuando no llueve.
La otra cara es la oscura de los socavones. En las paredes de las montañas de Suárez, se ven agujeritos amarillos que dejan entrever el ingreso a las otras minas, las que se hunden hasta 400 metros de profundidad con condiciones de seguridad mínimas. Con orgullo, los mineros dicen que allí nunca ha ocurrido una tragedia.
En ambos casos, las tierras están tituladas a nombre de las familias que han vivido ancestralmente en la zona. 
Ya una vez les ocurrió. En 2009, a la zona llegaron los representantes de Héctor Jesús Sarria, con títulos en la mano a exigir que desalojaran porque allí iba a funcionar un proyecto de alta minería. Las licencias salieron con la excusa de que en la zona no había comunidades afros, cuando la verdad es que toda la gente que vive allí es afrocolombiana. El pulso fue fuerte y solo a finales de 2010 lograron tumbar la licencia, gracias a una tutela que revisó la Corte Constitucional. 
Pero ese triunfo no hizo más que "alborotar" a las multinacionales que están interesadas en explotar el oro de la zona. "Somos seis o siete personas enfretadas a las multinacionales", contó uno de los miembros del Consejo Comunitario de La Toma, y miembro del movimiento afrocolombiano Proceso de Comunidades Negras, PCN. Ese enfrentamiento les ha costado amenazas que ya están en investigación por parte de la Fiscalía.
La consulta previa
La oportunidad que les da la Constitución a las etnias indígenas y negras para decir si quieren o no la explotación en su territorio es la consulta previa. Pero en el norte del Cauca no creen en ese mecanismo.
El consejero mayor de la ACIN, James Yatamé, dice que “las consultas previas están manipuladas. La gente del Ministerio del Interior viene con la de la empresa, se reúne con Planeación, con la Alcaldía y nada más”. Los acercamientos con la comunidad indígena los hacen los representantes de la empresa sin la presencia del Ministerio.
Hasta la ACIN llegaron hace un tiempo algunos representantes de la empresa surafricana Anglo Gold Ashanti, que es la que tiene gran parte de los títulos de la zona, pero la respuesta del consejo fue que no iban a dar su permiso. A través de la Alcaldía, han podido continuar con las visitas pero ya en una oportunidad la Guardia Indígena sacó a un grupo de geólogos que estaban haciendo una visita de observación.
Igual ocurre en las comunidades negras. El miembro del Consejo Comunitario dice que la consulta se convirtió en un mecanismo de presión de las multinacionales. Dicen que a dos miembros del Consejo Comunitario de La Toma les han ofrecido hasta 450 millones de pesos para que apoyen la iniciativa de la consulta previa y solo para que se permita la exploración. La negativa ha sido absoluta: el territorio no está en venta.
Esa posición es radical. Y el gobierno ha tomado nota. La semana pasada, en la IV Convención Nacional Minera, el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, habló sobre la importancia de acercar al Gobierno con los empresarios para impulsar mucho más la locomotora del desarrollo nacional. Se detuvo para hablar del trámite de las consultas previas que, dijo, se había convertido en uno de los “frenos de la locomotora minera, un dolor de cabeza para los inversionistas y un factor de riesgo para la competitividad”. Y todo esto, por culpa de la ineficiencia del Estado.
Por eso, el actual Gobierno decidió acelerar la expedición de las certificaciones sobre presencia de alguna comunidad en la región y, segundo, agilizar el trámite de las consultas previas. Los procesos de consulta que duraban en promedio un año y medio ahora no pasan de los seis meses.
Pero esa agilidad significa para las comunidades indígenas una señal de alerta. El consejero Yatamé contó que a los miembros de la ACIN les preocupa es que pasen por encima de las decisiones de la comunidad con las consultas previas, porque ya ha ocurrido así en temas como la Ley de Víctimas donde la ACIN no se sintió consultada. 
La respuesta del director de Consulta Previa del Mininterior, Rafael Antonio Torres, sobre las visitas de sus funcionarios junto con los de Anglo Gold Ashanti fue que esas visitas hacían parte de sus funciones. Según explicó a La Silla Vacía, para certificar la presencia de grupos étnicos en el área de influencia de los proyectos, los funcionarios del Ministerio hacen visitas a la zona en compañía de los empresarios que deben mostrar sobre cuál área tienen interés. Y si encuentran que en esa zona hay alguna comunidad étnica, comienza la consulta previa. Durante todo el proceso, el Mininterior acerca a la comunidad con la empresa.
Pocas salidas
El miedo de los líderes de las organizaciones indígenas y negras es que la unión que han logrado en torno de la defensa de su territorio, se les devuelva en contra. “Al indio le está comenzando a sonar lo de la plata fácil con el oro”, contó el consejero James Yatamé. La estrategia de los empresarios es convencer a cada indígena y a cada negro, uno por uno, de que les permitan entrar a su territorio y explotar el oro. Incluso algunos campesinos ya han vendido y con eso los resguardos están quedando encerrados.
Cada vez que los mineros dan un paso en este sentido, hay problemas para las comunidades. En la Finca San Rafael, en Santander, ya hay conflictos entre las comunidades negras e indígenas entre quienes quieren permitir la explotación y quienes no, y esas disputas ya dejaron dos muertos. Y en el resguardo de Monchique, en Santander, las Farc han atemorizado a las comunidades porque está intentando quedarse con el negocio del oro. Ya controlan el mercado y ya les anunciaron que no permitirán oposición.
Por otro lado, algunos afro han comenzado a entrar tecnología traída de Medellín y con ello contaminantes como el cianuro.
Y por eso, tanto las comunidades negras como las indígenas tienen listos los argumentos para mantener su decisión de no trabajar para la locomotora minera. Se trata del derecho de prelación que les da la oportunidad a las comunidades indígenas de pedir las licencias de exploración y explotación en las tierras que les pertenecen. Se trata de pasar la pelea en el territorio a la pelea en los estrados judiciales.
Saben que no va a ser fácil porque el Estado es dueño del subsuelo, pero aún así están convencidos de dar la pelea. Aunque eso signifique dejar muchas vidas. Están listos para luchar una nueva guerra. 



miércoles, 1 de febrero de 2012

Realizan en Ibagué foro sobre minería en Colombia


Febrero 1, 2012 - 00:16

En el evento se enfatizó en los daños ambientales que generan los proyectos, la experiencia en el caso del páramo de Santurbán y la necesidad de que la comunidad participe en la discusión.
Las realidades de la minería en el tema fiscal y regalías, el impacto de esta actividad y cómo desarrollar la vinculación del sector privado -caso Santurbán-, la reforma al código minero y los desafíos de lo institucional en materia ambiental, fueron las temáticas abordadas durante el foro “Constitucionalidad de la minería en Colombia” que se cumplió ayer en el auditorio César Pérez de la Universidad Cooperativa.


La apertura del evento estuvo a cargo del personero de Ibagué Isaac Vargas, quien hizo énfasis en el impacto ambiental de la minería citando la mina La Colosa de Cajamarca y la concesión de títulos mineros en la capital tolimense.


“Llamamos la atención a la comunidad ibaguereña y tolimense para que conozcamos de cerca lo que está ocurriendo con la minería en Colombia, desde el punto de vista constitucional, legal y de vida”


“El Tolima enfrenta un problema apocalíptico con las concesiones de títulos mineros a diestra y siniestra, empezando por el de la mina La Colosa que va a traer repercusiones nocivas para nuestras futuras generaciones:  cómo nos va a contaminar el agua y cómo va a acabar con el ecosistema”, comentó Vargas.


El Personero además indicó que se habían concesionado en la cuenca del Combeima y del Cocora 26 títulos mineros “dentro de los que están las bocatomas del río Coello y la bocatoma del río Combeima, afortunadamente la Personería presentó una demanda ante el contencioso administrativo y logró que se suspendieran”.


Las conferencias

En el desarrollo del foro intervinieron tres conferencistas de talla nacional entre ellos Guillermo Rudas Lleras, miembro del Consejo Nacional de Planeación y catedrático de la Universidad Javeriana, quien explicó que pese a que la minería debería generar impuestos por renta de un 35 por ciento, hay una elusión tributaria de un 20 por ciento.


“De acuerdo con las cifras oficiales la minería está cumpliendo solo muy marginalmente con sus obligaciones fiscales en el país -un 15 por ciento- por lo tanto, su capacidad de contribuir al manejo de la política macroeconómica depende fundamentalmente de que haya un fortalecimiento de la capacidad del Estado para  hacer cumplir las reglas del fuego”, explicó Rudas Lleras.


Así mismo, el catedrático dijo que en zonas donde actualmente se explota oro paradógicamente son las más pobres del país como el Chocó, el nordeste de Antioquia, el sur de Bolívar donde hay un gran porcentaje de  necesidades básicas insatisfechas.


“Los principales municipios productores de oro tienen los niveles de necesidades básicas insatisfechas más grandes del país; adicionalmente, la expectativa que tenía el país de que el crecimiento de la minería ayudara a resolver el déficit fiscal, ha sido cumplido en los últimos años de una manera muy precaria”, anotó.


Con respecto al Tolima, Rudas expresó que “no he entrado en los temas particulares de las regiones, pero es indudable que esos riesgos que aparecen en distintas regiones del país que actualmente viven el desarrollo minero, como es el caso de Antioquia dan campana de alerta de las discusiones que hay que dar en el Tolima”.


El ejemplo de Santurbán

Erwing Rodríguez Salah, exdirector Ejecutivo de Fenalco en Santander, fue una de las personas que  lideró la oposición y el movimiento social para detener el proyecto en el páramo de Santurbán en Bucaramanga; en su intervención contó su experiencia  como defensor del medio ambiente y el desarrollo sostenible.


“La verdad no creo en el sofisma de la minería sostenible. En el caso de Santander, nos opusimos al proyecto minero de Angostura en el páramo de Santurbán por las razones que exponíamos en su momento: el alto riesgo del recurso hídrico y el ecosistema que lo genera”.
 

Al tiempo que sostuvo que el verdadero desarrollo sostenible “consiste en satisfacer las necesidades del presente sin comprometer los recursos y las posibilidades de las generaciones futuras.


“Esta es una preocupación que debe partir del ciudadano común, la protección o la defensa de los recursos hídricos y de los ecosistemas estratégicos que lo genera; por su parte, los empresarios deben pensar, no solo quedarse en el corto plazo sino mirar también en el mediano y largo plazo.


“Otro tema importante es que ante la coyuntura global actual, lo que hemos denominado cambio climático, los gobernantes de todo los  países del mundo solo les resta pensar en modelos económicos basados en esquemas de desarrollo sostenible”, precisó Rodríguez.


El código minero

María Victoria Duque, subdirectora de la Corporación Razón Pública y especialista en código minero explicó cómo el Gobierno nacional a través de este código busca desmontar la reglamentación ambiental, que en este momento es una “talanquera” para la explotación minera.

“En el caso de la explotación en Cajamarca y en el Cañón del Combeima que hacen parte de la reserva forestal central no se puede hacer minería. 

“El gobierno del presidente Santos está buscando modificar el código minero, para permitir que la minería se pueda hacer en reservas forestales incluso en zonas de páramo y fundamentalmente sobre las áreas de captación hídrica como son las tres bocatomas de Ibagué que están amenazadas en este momento por los proyectos mineros de AngloGold Ashanti”, refirió Luis Carlos Hernández, director del observatorio social ambiental y codirector de la revista Bios & Ecos.

El debate

El exdirector Ejecutivo de Fenalco en Santander añadió que el tema de la minería compete a todos sin excepción. “Un gremio económico no puede decir que no le interesa la minería porque ellos no abordan temas ambientales, no, hay que articular todo esto en el desarrollo sostenible, no sacamos nada si agotamos los recursos y no les dejamos nada a las generaciones futuras”.
 

El día de su posesión el presidente Santos citó una frase ‘como dijo el sabio naturalista, el mundo no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos’; hoy estamos viendo el cambio climático y eso es producto de todas las agresiones que hemos hecho contra el medio ambiente”, ratificó.


Adicionalmente, Rodríguez manifestó que para entrar a tomar posición frente a los megaproyectos mineros los ciudadanos deben documentarse.

“Debemos estudiar estos temas. En Bucaramanga hemos hecho alrededor de seis foros; el propósito es que sea una discusión con argumentos válidos, para saber sobre la conveniencia o no de un proyecto. Lo que si es claro es que debemos oponernos a toda megaminería que atente contra los recursos hídricos y contra los ecosistemas estratégicos que lo generan como los páramos”

En cuanto a los títulos mineros del Tolima, Rodríguez manifestó que se debe hacer veedurías sobre esas situaciones porque “las personas se concentran generalmente en la fase de explotación, pero el hecho de que estén solo explorando, no significa que no haya daño ambiental por ello, es importante la veeduría”.
Publicada por
Doris Rojas


miércoles, 25 de enero de 2012

Horrorosa destrucción oceánica



 
 


Me encuentro en el pabellón de los océanos del Museo de Ciencias Naturales de Washington DC, USA. Ya llevo cinco días de visita, y aunque veo difícil terminar mi investigación, no puedo negar el impacto que me ha producido el tema.
Los océanos son maravilla de la naturaleza porque exhiben regularidad, orden, y cierta lógica. Sus especies de flora y fauna están clasificadas. Observo, con todo cuidado, desde diminutas arañitas de mar hasta estrellas, mantas, rayas, y otras denominaciones que mi modesto lenguaje ya no puede destacar. Percibo una variedad copiosa de conchas marinas que revelan millones de años en lentas formaciones. Veo también seres ya extinguidos como el pez-murciélago.

Contemplo, extasiado, peces exóticos de vivos colores, puros y combinados, de increíble belleza paradisíaca. Llegan a mis ojos grandes langostas y también especies gigantes, como un pez de metro y medio de largo, o un pulpo cuya longitud (incluyendo patas y prolongaciones) llega a los 11 metros.
Me traslado ahora a otra sección donde se exhiben materias sólidas como el coral, que adopta distintas formas y tamaños. Un letrero se pregunta si el coral es planta, roca o animal (aunque los corales mismos son animales) Es bueno saber que aquellos lanzan dióxido de carbono y nutrientes y facilitan el desarrollo de su entorno ambiental.
Una advertencia escrita hace saber que podemos conocer el océano desde una playa o un bote, pero aquello es nada frente a su inmensidad porque se extiende más allá de los continentes y oculta al mundo visible, como también al sol, una inmensa como vasta profundidad. En esas áreas, plenas de montañas, valles y llanuras acuáticas, se halla el secreto de su realidad y evolución.

La vida del océano es interacción y sus fuentes de vida en favor del planeta, infinitas. Es un precioso sistema global, que destaca la infinita variedad de vidas marinas que se denomina: biodiversidad. Alterar su balance es dramático y de efectos negativos. Sin embargo, el proceso destructivo del mundo marcha acelerado y la vida oceánica se va extinguiendo ante la acción de un torrente creciente e incesante de causas que, ahora, me obligan a desentonar del tema principal. Sufriendo un “shock” personal, me viene de inmediato a la mente una lista de factores que amenazan convertir a la vida oceánica en un basurero universal inerte. Voy a destacarlos por número.
  1. Ciudades enteras, por siglos, han expulsado sus aguas servidas y deshechos del cue rpo en las aguas del mar o en aledañas. Los ríos, en función de su corriente de arrastre, desempeñan el papel de mecanismos transportadores de podredumbre.
  1. La combustión de los motores de navegación, continúa produciendo deshechos de suciedad, propios de carburantes y aceite que se sumergen en las aguas.
  1. Derrames de petróleo, particularmente de buques-cisterna, siguen provocando siniestros. Burlando normas legales de seguridad, su daño es ahora al por mayor. Según informes internacionales y cuadros estadísticos, se vierten al mar diez millones de toneladas de crudo por año.
  1. Barcos de pesca con infraestructura propia y congeladores parecen enemigos del mar. Son verdaderas fábricas a bordo con innumerables procesos, desde la elaboración de conservas y selección de partes, hasta la obtención de harinas y aceites. No sólo vierten sus residuos en el mar, sino lanzan contenidos orgánicos peligrosos en grandes volúmenes, destinados a descomponerse dentro las propias aguas.
  1. Barcos basureros de las ciudades, y otros de basura química y aún radioactiva, cumplen la criminal tarea de descargar sus materias en las aguas, pese a regulaciones de leyes. Muy pocos se dan cuenta como mueren las praderas oceánicas, arrecifes coralinos, marismas, manglares, bosques marinos y otros hábitats, tanto costeros como internos.
  1. L a pesca con cianuro destruye los arrecifes coralíferos y los propios bancos de peces. La pesca con dinamita, mata peces aún pequeños y las propias ovas. El ingenio está a la orden día para seguir creando y aplicando formas destructivas.
  1. La contaminación de la marina mercante (comercial) produce el doble de gases que la aviación. Al tratarse de un número inmensamente mayor de buques (en número y volumen), no podía esperarse otra cosa. La flota mundial de barcos supera los 90.000 y facilita las demandas de un monstruoso comercio mundial “globalizado” y “democrático”. La Organización Marítima Internacional (organismo de las Naciones Unidas) ha revelado datos espeluznantes sobre el tema.
  1. La sobrepesca ya ha agotado buena parte de la vida marítima, extinguiendo especies y arriesgando otras. Tanto la irresponsabilidad como la crueldad de sus autores les ha hecho perder escrúpulos de sensibilidad humana, tales como extraen las aletas en vivo a los tiburones y devolver sus cuerpos vivos al mar. La carne de los escualos, por ser dura, no tiene valor comercial
  1. Honrando a la moderna empresa privada, ha hecho su aparición la minería marina, con abundante capital, tecnología, y uso de la robótica. Se perfora el fondo del mar para obtener oro y otros minerales, dragando y removiendo inmensas extensiones de tierra y arena interior, para dar muerte a flora y fauna del lugar. Un despiadado sistema de trituración y arrastre, mueve y lava miles de toneladas del material en busca de los codiciados minerales, y los asciende por tubería hacia los barcos acondicionados.
  1. En esta competencia destructiva no se queda atrás la pesca de arrastre. Con también inversiones de alta magnitud, las grandes corporaciones emplean redes gigantes de longitud kilométrica, sin importar su solidez ni dureza. De esta forma se barren bosques marinos extinguiendo flora y privando de alimento a la fauna de las profundidades. Se ha reportado la existencia de más de 200 barcos en esta tarea.
  1. Desesperados científicos hacen saber que la creciente acidificación oceánica y el aumento del C02, destruye los corales y ataca el sistema nervioso de los peces, inhabilitando parte de sus movimientos, provocando alteraciones y desorientación.
  1. Hagamos la prueba de practicar nuestro olfato en áreas costeras. En buena parte del mundo son insoportables como peligrosas para la salud. Se ha reportado que el Mar Negro, ha perdido ya el 90% de su oxígeno.
  1. La acción de los plásticos ya garantiza la muerte en el Mar Mediterráneo, donde las bolsas han invadido su fondo; extremo confirmado por los buceadores (ese fondo “está siendo tapizado”) Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ya el año 2005 había 13.000 fragmentos por kilómetro cuadrado. De otro lado, peces, tortugas, cetáceos y focas, los ingieren, para morir, dada la obstrucción de su aparato digestivo, porque todo lo que se mueve en el mar, se come.
  1. En otro de los océanos, el año 1997, la necropsia a una ballena varada le encontró cierta bola de 50 kilos de plástico que le había taponado el estómago.
  1. Infinitas nuevas formas aparecen concurrentes en el proceso de destrucción oceánica. Tales son los hundimientos de buques, lanzamientos de cadáveres y explosiones causadas por las armas de guerra (bombas, torpedos y experimentaciones militares).
No faltan personas que me discuten que se trata de degradación y no destrucción. Tal criterio disimula la realidad de la muerte oceánica, con efectos igualmente destructivos para la humanidad (menos comida, más focos de infección y aún otros peores desastres) Las entidades dedicadas al mar saben que la crisis, marcha hacia desenlaces horrorosos destructivos. Las esperanzas se acaban.

Gustavo Portocarrero Valda, licenciado en filosofía, es abogado, periodista y escritor.

jueves, 12 de enero de 2012

Economía verde, nuevo disfraz del neoliberalismo




En medio de la más grave crisis de la economía capitalista a escala mundial, el deterioro ambiental ha sido relegado a un plano secundario. Es cierto que algo se habla sobre la pérdida de biodiversidad o el cambio climático. Pero en los hechos el medio ambiente no es prioridad.
Los términos del debate sobre la crisis los ha impuesto la derecha y en su pantalla de radar el problema ambiental siempre ha ocupado un lugar subsidiario. Por eso no sorprende que ahora que los centros de poder castigan con austeridad fiscal y promueven la destrucción de cualquier vestigio del estado de bienestar, el medio ambiente brille por su ausencia. Y cuando se le pretende tratar como tema prioritario, la realidad es que sólo es para mantener el proyecto neoliberal a escala global.
El Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA) promueve desde hace ya tres años una serie de proyectos que se encuadran dentro de lo que ha bautizado como la Iniciativa de Economía Verde (IEV). Este proyecto define a una economía verde como el resultado de mejoras en el bienestar humano y equidad social, al mismo tiempo que se reducen los riesgos ambientales y la escasez ecológica. El PNUMA sostiene que el manejo eficiente de los recursos ambientales ofrece oportunidades económicas importantes. Finalmente, afirma que una economía verde debe ser baja en el uso de combustibles fósiles y socialmente incluyente.
Esa retórica puede dar una buena impresión. Pero la realidad es que la iniciativa del PNUMA adolece de grandes defectos que, al final de cuentas, anulan lo que podría aparecer como buenos deseos. Lo que queda es un disfraz mal armado para darle una cara amable al neoliberalismo desde el punto de vista ambiental.
El primer gran problema de la IEV es la incapacidad para examinar las causas de la destrucción ambiental. Ninguna de las fuerzas económicas que provocan el deterioro ambiental es objeto de un análisis cuidadoso. Ni la concentración del poder económico en centros corporativos, ni los procesos de acaparamiento de tierras en grandes regiones de África y América Latina, ni el efecto de la especulación financiera sobre productos básicos, ni el peso enorme de la deuda de los países más pobres del mundo son temas importantes para el PNUMA. En contraste, abunda la retórica sobre instrumentos de política basados en el mecanismo de mercado y la necesidad de alentar la inversión privada.
El PNUMA también ignora las causas de la feroz desigualdad, que es rasgo dominante en la economía mundial. Tal pareciera que esa desigualdad cayó del cielo, como si se tratara de un fenómeno meteorológico. Así, la IEV habla de la necesidad de aliviar e incluso de eliminar la pobreza. Pero siempre que lo hace es en referencia al potencial que ofrece el buen manejo de los recursos. Nunca se menciona la necesidad de corregir el marcado sesgo en contra de los salarios reales. De sobra se sabe que en casi todo el mundo los salarios reales experimentaron una declinación importante a partir de los años setenta. Entre las causas más visibles de ese resultado está la represión salarial impuesta para controlar la demanda agregada y, de ese modo, llevar adelante la lucha contra la inflación (el principal enemigo del capital financiero). A pesar de la importancia de esta variable de la distribución, la palabra salarios no tiene cabida en el diccionario de la IEV.
La desigualdad también está fuertemente anclada en una política fiscal regresiva. Sin embargo, cuando se trata de recomendaciones en materia de política fiscal, el documento del PNUMA sugiere que el mejor marco fiscal para el crecimiento debe descansar en los impuestos indirectos y en bajas tasas impositivas para el sector corporativo. Esto debe ir acompañado de mayor eficiencia en el gasto público, lo que en la jerga neoliberal se traduce en mayores ajustes y generación de un superávit primario para pagar cargas financieras. Claro, las referencias del PNUMA son la OCDE, el Banco Mundial y la consultora PriceWaterhouseCoopers. Eso sí, se alerta sobre los riesgos de imponer gravámenes al capital financiero.
Aunque la iniciativa del PNUMA se basa en la idea de que la crisis ofrece la oportunidad para reencaminar la economía mundial por el sendero del desarrollo sustentable, ningún documento del organismo contiene un análisis serio sobre los orígenes y naturaleza de la crisis. Los lectores pueden corroborar lo anterior en la página de la IEV (www.unep.org/greeneconomy). Por extraordinario que parezca, un análisis serio sobre la crisis y sus ramificaciones no es relevante para hablar de la transición hacia una economía verde.
La iniciativa del PNUMA intenta extender la vida del modelo neoliberal. Es también un buen ejemplo de la sentencia de Keynes: no sólo hemos fracasado en el intento de comprender el orden económico en el que vivimos, sino que lo hemos mal interpretado al grado de adoptar medidas que operan duramente en nuestro detrimento.


domingo, 8 de enero de 2012

Protestantes paralizan obras en represa de El Quimbo en el Huila

Los trabajos de construcción de la represa hidroeléctrica de El Quimbo están suspendidos luego que un grupo de manifestantes que exigen la convocatoria de una audiencia pública ambiental, impidieran el acceso de trabajadores y equipos.

Miller Dussán, uno de los promotores de la protesta ciudadana, dijo que los manifestantes ocupan la vía por donde ingresan trabajadores y maquinaria, que es precisamente la vía de acceso al puente del paso de El Colegio, sobre el río Magdalena, que se encuentra averiado y ha provocado el cierre de la carretera que conduce hacia La Plata, Huila.

Los protestantes sostienen que, según estudios de especialistas, el puente no fue afectado como consecuencia del invierno sino por la trasnacional Emgesa, concesionaria de la obra.

El sacerdote Samuel de Jesús Pineda, de la Prefectura Apostólica de Tierradentro (Cauca), uno de los promotores de la jornada de protesta, dijo que por decisión del Gobierno pasado se ferió el futuro de todas las gentes del Alto Magdalena.

El cura es uno de los firmantes de una carta enviada al presidente Juan Manuel Santos pidiendo su intervención para detener las obras ante lo que consideran un desastre ambiental, económico y cultural de la región, el incumplimiento de la empresa constructora y los excesos frente a las gentes que han terminado desplazadas bajo el concepto de 'utilidad pública'.

Copias de la carta, firmada por otros siete ciudadanos, fueron enviadas al papa Benedicto XVI, a las Naciones Unidas, a la Corte Penal Internacional y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, entre otras organizaciones y personalidades.

Decisiones de la Contraloría

De otro lado el vocero Dussán dijo que en las últimas horas se produjeron dos decisiones de la Contraloría General de la República en torno al caso de El Quimbo.

Dijo que la primera ordena abrir investigación a la Corporación Autónoma del Alto Magdalena y al Ministerio de Ambiente por vicios en la concesión de la licencia, incumplimiento de otros puntos en la misma, los graves problemas ambientales que se crean y la presunta inexistencia de estudios geotécnicos.

La segunda decisión, según Dussán, ordena abrir investigación por la presunta responsabilidad de Emgesa en la destrucción del puente del paso de El Colegio, pues estudios geológicos realizados por la Contraloría demostrarían que el estado del viaducto no obedece a problemas derivados del invierno.

Fuente: Caracol.com


martes, 3 de enero de 2012

Urgencias climáticas

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique



La grave crisis financiera y el horror económico que padecen las sociedades europeas están haciendo olvidar que –como lo recordó, en diciembre pasado, la Cumbre del clima de Durban, en Sudáfrica– el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad siguen siendo los principales peligros que amenazan a la humanidad. Si no modificamos rápidamente el modelo de producción dominante, impuesto por la globalización económica, alcanzaremos el punto de no retorno a partir del cual la vida humana en el planeta dejará poco a poco de ser soportable.

Hace unas semanas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció el nacimiento del ser humano número siete mil millones, una niña filipina llamada Dánica. En poco más de cincuenta años, el número de habitantes de la Tierra se ha multiplicado por 3,5. Y la mayoría de ellos vive ahora en ciudades. Por primera vez los campesinos son menos numerosos que los urbanos. Entre tanto, los recursos del planeta no aumentan. Y surge una nueva preocupación geopolítica: ¿qué pasará cuando se agrave la penuria de algunos recursos naturales? Estamos descubriendo con estupefacción que nuestro “ancho mundo” es finito...

En el curso de la última década, gracias al crecimiento experimentado por varios países emergentes, el número de personas salidas de la pobreza e incorporadas al consumo sobrepasa los ciento cincuenta millones... (1) ¿Cómo no alegrarse de ello? No hay causa más justa en el mundo que el combate contra la pobreza. Pero esto conlleva una gran responsabilidad para todos. Porque esa perspectiva no es compatible con el modelo consumista dominante.


Es obvio que nuestro planeta no dispone de recursos naturales ni energéticos suficientes para que toda la población mundial los use sin freno. Para que siete mil millones de personas consuman tanto como un europeo medio se necesitarían los recursos de dos planetas Tierra. Y para que consumieran como un estadounidense medio, los de tres planetas.

Desde el principio del siglo XX, por ejemplo, la población mundial se ha multiplicado por cuatro. En ese mismo lapso de tiempo, el consumo de carbón lo ha hecho por seis... El de cobre por veinticinco... De 1950 a hoy, el consumo de metales en general se ha multiplicado por siete... El de plásticos por dieciocho... El de aluminio por veinte... La ONU lleva tiempo avisándonos de que estamos gastando “más del 30% de la capacidad de reposición” de la biosfera terrestre. Moraleja: debemos ir pensando en adoptar y generalizar estilos de vida mucho más frugales y menos derrochadores.

Este consejo parece de sentido común pero es evidente que no se aplica a los mil millones de hambrientos crónicos del mundo, ni a los tres mil millones de personas que viven en la pobreza. La bomba de la miseria amenaza a la humanidad. La enorme brecha que separa a los ricos de los pobres sigue siendo, a pesar de los progresos recientes, una de las características principales del mundo actual (2).

Esta no es una afirmación abstracta. Tiene traducciones muy concretas. Por ejemplo, en el tiempo de lectura de este artículo (diez minutos), 10 mujeres van a fallecer en el mundo durante el parto; y 210 niños de menos de cinco años van a morir de dolencias fácilmente curables (de ellos 100 por haber bebido agua de mala calidad). Estas personas no fallecen por enfermedad. Mueren por ser pobres. La pobreza las mata. Mientras tanto, la ayuda de los Estados ricos a los países en desarrollo ha disminuido, en los últimos quince años, un 25%... Y en el mundo se siguen gastando unos 500.000 millones de euros al año en armamento...

Si en las próximas décadas tuviésemos que aumentar un 70% la producción de alimentos para responder a la legítima demanda de una población más numerosa, el impacto ecológico sería demoledor. Además, ese crecimiento ni siquiera sería sostenible porque supondría mayor degradación de los suelos, mayor desertificación, mayor escasez de agua dulce, mayor destrucción de la biodiversidad... Sin hablar de la producción de gases de efecto invernadero y sus graves consecuencias para el cambio climático.

A este respecto, conviene recordar que unos 1.500 millones de seres humanos siguen usando energía fósil contaminante procedente de la combustión de leña, carbón, gas o petróleo, principalmente en África, China y la India. Apenas el 13% de la energía producida en el mundo es renovable y limpia (hidráulica, eólica, solar, etc.). El resto es de origen nuclear y sobre todo fósil, la más nefasta para el medio ambiente.

En este contexto, preocupa que los grandes países emergentes adopten métodos de desarrollo depredadores, industrialistas y extractivistas, imitando lo peor que hicieron y siguen haciendo los actuales Estados desarrollados. Todo lo cual está produciendo una gravísima erosión de la biodiversidad.

¿Qué es la biodiversidad? La totalidad de todas las variedades de todo lo viviente. Estamos constatando una extinción masiva de especies vegetales y animales. Una de las más brutales y rápidas que la Tierra haya conocido. Cada año, desaparecen entre 17.000 y 100.000 especies vivas. Un estudio reciente ha revelado que el 30% de las especies marinas está a punto de extinguirse a causa de la sobrepesca y del cambio climático. Asimismo, una de cada ocho especies de plantas se halla amenazada. Una quinta parte de todas las especies vivas podría desaparecer de aquí a 2050.


Cuando se extingue una especie se modifica la cadena de lo viviente y se cambia el curso de la historia natural. Lo cual constituye un atentado contra la libertad de la naturaleza. Defender la biodiversidad es, por consiguiente, defender la solidaridad objetiva entre todos los seres vivos.


El ser humano y su modelo depredador de producción son las principales causas de esta destrucción de la biodiversidad. En las últimas tres décadas, los excesos de la globalización neoliberal han acelerado el fenómeno.

La globalización ha favorecido el surgimiento de un mundo dominado por el horror económico, en el que los mercados financieros y las grandes corporaciones privadas han restablecido la ley de la jungla, la ley del más fuerte. Un mundo en el que la búsqueda de beneficios lo justifica todo. Cualquiera que sea el coste para los seres humanos o para el medio ambiente. A este respecto, la globalización favorece el saqueo del planeta. Muchas grandes empresas toman por asalto la naturaleza con medios de destrucción desmesurados. Y obtienen enormes ganancias contaminando, de modo totalmente irresponsable el agua, el aire, los bosques, los ríos, el subsuelo, los océanos... Que son bienes comunes de la humanidad.

¿Cómo poner freno a este saqueo de la Tierra? Las soluciones existen. He aquí cuatro decisiones urgentes que se podrían tomar:

— Cambiar de modelo inspirándose en la “economía solidaria”. Ésta crea cohesión social porque los beneficios no van sólo a unos cuantos sino a todos. Es una economía que produce riqueza sin destruir el planeta, sin explotar a los trabajadores, sin discriminar a las mujeres, sin ignorar las leyes sociales.

— Poner freno a la globalización mediante un retorno a la reglamentación que corrija la concepción perversa y nociva del libre comercio. Hay que atreverse a restablecer una dosis de proteccionismo selectivo (ecológico y social) para avanzar hacia la "desglobalización".

— Frenar el delirio de la especulación financiera que está imponiendo sacrificios inaceptables a sociedades enteras, como lo vemos hoy en Europa donde los mercados han tomado el poder. Es más urgente que nunca imponer una tasa sobre las transacciones financieras para acabar con los excesos de la especulación bursátil.

— Si queremos salvar el planeta, evitar el cambio climático y defender a la humanidad, es urgente salir de la lógica del crecimiento permanente que es inviable, y adoptar por fin la vía de un "decrecimiento" razonable.

Con estas simples cuatro medidas, una luz de esperanza aparecería por fin en el horizonte, y las sociedades empezarían a recobrar confianza en el progreso. Pero ¿quién tendrá la voluntad política de imponerlas?


NOTAS:

(1) Sólo en América Latina, como consecuencia de las políticas de inclusión social implementadas por gobiernos progresistas en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Venezuela y Uruguay, cerca de ochenta millones de personas salieron de la pobreza.


(2) En el mundo, unos 100 millones de niños (sobre todo niñas) no están escolarizados; 650 millones de personas no disponen de agua potable; 850 millones son analfabetas; más de 2.000 millones no disponen de alcantarillas, ni de retretes...; unos 3.000 millones viven (o sea se alimentan, se alojan, se visten, se transportan, se cuidan, etc.) con menos de dos euros diarios.


Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=5b5f3e6a-3dc4-4167-82e2-cf2b61f2e46e

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