martes, 24 de noviembre de 2009

Ministerio de Minas y Energía defiende el proyecto La Colosa

Martes 24 de Noviembre de 2009 00:00
Periódico El Nuevo Día
El Ministerio de Minas y Energía, a través de un comunicado de prensa, se pronunció con respecto a los correos que circulan en internet "desprestigiando" los procesos mineros, en especial el proyecto La Colosa de la multinacional Anglogold Ashanti.

Para la Dirección de Minas del Ministerio, es claro que este tipo de campañas en donde se "desprestigia" la minería surge como consecuencia de una desinformación. Razón por la cual argumenta que "los cajamarcunos y el país en general deben tener la tranquilidad y seguridad de que el proyecto minero en la zona de Cajamarca, Tolima, de llevarse a cabo en su totalidad, cuenta con el personal capacitado desde las universidades, personal como las entidades públicas donde tienen la experiencia necesaria para la evaluación de las propuestas que la empresa realice al Gobierno nacional en relación con el posible desarrollo minero en este municipio".Según el Ministerio, todo proyecto minero es diferente debido a las condiciones geológicas, topográficas y las características del yacimiento, por lo que "no se puede entrar a comparar el posible proyecto minero de La Colosa por ejemplo con la explotación minera de Yanacocha en el Perú".
Aunque el proyecto se encuentra en fase de exploración, el Ministerio dice que no se pueden dar como ciertas las imágenes de unas explotaciones que aparecen circulando cuando aún no se han determinado los métodos de explotación.
"Por otra parte resulta poco menos que absurdo comparar la bomba de Hiroshima (como lo han querido comparar informaciones que circulan por internet) con las explosiones controladas que en ocasiones se requieren dentro de un proceso extractivo. Si fuera del tamaño y magnitud de una bomba, estamos seguros que la actividad minera no se llevaría a cabo ni en Colombia, y muy seguramente en cualquier otro lugar en el mundo precisamente por las consecuencias ambientales", dice el comunicado.
De acuerdo con la Dirección de Minas, el país no promueve actividades que atenten contra la sociedad y el medio ambiente porque "es reconocido constitucionalmente el derecho al ambiente sano y a que las actividades económicas se desarrollen en un marco normativo donde prima el interés general sobre el particular y dónde una actividad como la minería tiene que desarrollarse bajo normas y preceptos definidos por la ley".
Por otra parte, señala que para que la minería pueda ser llevada a cabo en el territorio colombiano, primero requiere de un título minero que expide la autoridad minera, y por la parte ambiental debe contar con los permisos o autorizaciones correspondientes en la etapa de exploración minera. Para la etapa de explotación es necesario contar con dos estudios: uno técnico económico y el otro el ambiental.Es de recordar que a Anglogold Ashanti se le exigió permiso para explorar y la autoridad ambiental le otorgó para un sector de aproximadamente seis hectáreas de las 515 que comprende el proyecto total.
Los contradictores o los promotores del proyecto

Según el presidente de la multinacional, Rafael Hertz, en declaraciones anteriores a diferente medios, la mina de oro de La Colosa fue descubierta por la empresa sudafricana Anglogold Ashanti, en un hito minero que la convirtió en el "el yacimiento más grande hallado en los últimos 10 años en todo el mundo".Una vez se dio a conocer sobre el proyecto minero, han sido muchas las reacciones­ que ha provocado este hecho.
Para el economista de la Universidad de Ibagué, Carlos Eduardo Montealegre, es tan diversa la información que los diferentes medios han puesto a disposición de la comunidad sobre La Colosa que, "a estas alturas, es difícil saber quién tiene la razón".Según Montealegre, el Gobierno, como responsable de la decisión final, "debe informar a la ciudadanía con argumentos técnicos, exactos, oportunos y objetivos para evitar esta proliferación de información que responde a intereses particulares y sesgados. Es decir, debe recurrir al concepto de un experto, no vinculado a ninguna de las partes", dijo el economista.
Hay quienes mantienen su posición en cuanto a que las afectaciones y los daños que causaría el proyecto serían irreparables; incluso han tomado acciones­ legales para contrarrestar las decisiones del Gobierno. Por ejemplo, la acción popular interpuesta por la Procuraduría Ambiental, la Asociación de Usuarios del Distrito de Adecuación de Tierras de los ríos Coello y Cucuana, Usocoello y Cortolima en contra de Ingeominas, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y la empresa Anglogold Ashanti Colombia S.A. La acción popular que exigía una medida cautelar, la cual fue negada por el Juzgado Tercero Administrativo del Circuito, estipulaba las consecuencias de tipo ambiental y social que trae consigo el megaproyecto.
Así pues son las entidades técnicas y especializadas, las organizaciones, ambientalistas y ciudadanos del común, quienes mediante la experiencia promueven la defensa de los intereses naturales con la realización de estudios e investigaciones.
No obstante, "somos calificados como desinformados porque nos oponemos a las pretensiones y a las ‘bondades’ de las nuevas tecnologías mineras" dice una ciudadana, Tatiana Tracy García.Un reciente estudio hecho por profesores del Grupo de Investigación en Políticas de Desarrollo Territorial de la Universidad del Tolima, también reveló los riesgos integrales que implica el proyecto de exploración y explotación.
Por ejemplo que más de 500 mil habitantes que suman los municipios de Cajamarca, Ibagué, Rovira, San Luis, Espinal, Coello y Flandes y las 169 veredas vinculadas a la cuenca del río Coello resultarían afectadas por el riesgo económico pues "la contaminación por mezcla de cianuro del Coello y sus consecuencias podrían generar la mayor calamidad económica de Colombia, esto es, la pérdida total de 200 mil ocupados anuales y el desabastecimiento alimentario de 15 mil toneladas anuales de arroz durante los próximos 10 años", indica el estudio.
Mientras el Ministerio de Minas habla de una desinformación para las organizaciones sociales, políticas, étnicas, ambientales, sindicales, estudiantiles y académicas el asunto es de una lucha de resistencia que cada día se fortalece a través de charlas, estudios, manifestaciones y foros para dejar claro que aún en el mundo no existe la primera mina que no haya dejado consecuencias nefastas para la comunidad y el medio ambiente, menos si se trata con un procedimiento a cielo abierto como lo sería para La Colosa.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El mundo rumbo hacia un catastrófico calentamiento de 6ºC

Steve Connor · Michael McCarthy *

Sin Permiso

www.sinpermiso.info

Traducción de Angel Ferrero

El mundo se encuentra en rumbo firme hacia el peor de los escenarios posibles en lo que se refiere al cambio climático, con la media mundial de temperaturas subiendo hasta 6º C a finales de siglo, según advirtieron destacados científicos ayer. Un crecimiento semejante –que sería mucho mayor en las zonas cercanas a los polos– tendría consecuencias catastróficas e irreversibles para la Tierra, convirtiendo en inhabitables grandes zonas del planeta y amenazando la base de la civilización humana misma.

Y nos encaminamos directamente a ello, según los científicos, porque las emisiones de dióxido de carbono de la industria, el transporte y la deforestación que son responsables del calentamiento de la atmósfera se han incrementado dramáticamente desde 2002 de un modo que nadie había anticipado, y ahora nos acercamos al triple de la media anual de los noventa.

Esto significa que el peor de los escenarios posibles que preveía el último informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU, publicado en 2007, es ahora hacia el que se dirige la sociedad, de acuerdo con 31 investigadores de siete países implicados en el Global Carbon Project.

Aunque se había especulado antes con el crecimiento de 6ºC y sus desastrosos efectos, esta es la primera vez que los científicos han afirmado que la sociedad va camino de encontrarlo.

Su escalofriante y notable predicción agudiza la importancia de la conferencia por el clima del mes que viene en Copenhague, donde la comunidad mundial se reunirá con el fin de intentar elaborar un nuevo acuerdo que ponga al calentamiento global bajo control.

En los últimos meses se ha experimentado una rebaja de las esperanzas en la conferencia, siendo no la menor de las razones que los EE.UU. no estén dispuestos a recortar sus emisiones. Pero ayer el presidente Barack Obama y el presidente de China Hu Jinato emitieron un comunicado conjunto tras una reunión en Pekín que alimentó nuevamente las esperanzas de que un acuerdo firme sea posible después de todo.

No vendrá con la rapidez requerida, a juzgar por los resultados del estudio del Global Carbon Project Study, dirigido por la doctora Corinne Le Quéré, de la universidad de East Anglia y del British Antarctic Survey, que llegaron a la conclusión de que ha habido un incremento del 29% en las emisiones de CO2 procedentes de combustibles fósiles entre el año 2000 y el 2008, el último año del que se disponen cifras.

Los investigadores han encontrado que hubo, de media, un incremento anual en las emisiones de más del 3% durante ese período, en comparación con el incremento anual del 1% entre 1990 y el 2000. La mayor parte del incremento de esta década ocurrió después del 2000 y tiene su origen en el boom de la economía china. Los investigadores prevén un ligero descenso este año debido a la recesión, pero incrementos aún mayores a partir de 2010.

En total, las emisiones de CO2 procedentes del uso de combustibles fósiles se ha incrementado en un 41% entre 1990 y 2008, aunque las emisiones globales de 1990 son el nivel de referencia establecido por el Protocolo de Kyoto, con el cual los países están intentando reducir sus propias emisiones de carbono.

El aumento de 6ºC que se anticipa contrasta fuertemente con el crecimiento 'C' con el que toda la política medioambiental internacional, incluida la del Reino Unido y los EE.UU., espera estabilizar el calentamiento global, siendo los dos grados el umbral del cambio climático por el cual se pone en peligro la naturaleza y la sociedad.

El estudio de la doctora Le Quéré y su equipo, publicado en la revista Nature Geoscience, prevé unas cifras aún peores. “Hemos llegado al límite del escenario propuesto por el Panel”, declaró.

La doctora Le Quéré señaló que Copenhague es la última oportunidad para llegar a un acuerdo mundial que reduzca las emisiones de dióxido de carbono en un tiempo récord que, con esperanzas, logrará estabilizar las temperaturas dentro del umbral de riesgo. “La conferencia de Copenhague el próximo mes es en mi opinión la última oportunidad para estabilizar el clima en 'C', por encima de los niveles preindustriales, de una manera organizada y libre de conflictos”, declaró.

“Si el acuerdo es demasiado débil, o no se respetan los compromisos, no serán 2'5 ó 3ºC lo que tengamos, sino 5 ó 6ºC: ése es el camino por el que vamos. No hay demasiado margen de tiempo en lo que se refiere a estabilizar el clima en un nivel 'C'”, advirtió.

Mientras tanto, los científicos han detectado por vez primera un fallo en la habilidad natural de la Tierra para absorber el dióxido de carbono que los hombres emiten a la atmósfera.

Encontraron pruebas significativas de que hay mayores cantidades de CO2 en la atmósfera, exacerbando el efecto invernadero debido a que los “sumideros de carbón” natural que lo habían absorbido durante décadas en tierra y mar están empezando a fallar, posiblemente como resultado del aumento de las temperaturas.

La cantidad de CO2 que ha permanecido en la atmósfera como resultado de todo ello se ha incrementado en un 40% en 1990 a un 45% en el 2008. Esto sugiere que los espacios que absorbían el carbón están comenzando a fallar.

La profesora Le Quéré puso énfasis en que existen aún muchas dudas respecto a los “sumideros de carbón”, como la habilidad de los océanos para absorber el CO2 disuelto, pero que todas las pruebas sugieren que hay ahora un ciclo de “respuestas positivas” allí donde las emisiones de dióxido de carbono en aumento conducen a temperaturas crecientes y un aumento en correspondencia del dióxido de carbono en la atmósfera.

“Lo que sabemos en este momento por los modelos informáticos que hemos utilizado –y que no pasan de ser artesanía por el momento– sugieren que el ciclo de respuesta del carbono en el clima está comenzando a venirse abajo”, señaló. “Estos modelos, si se proyectan a lo largo de un siglo, muestran grandes respuestas, con un calentamiento global creciente de entre el 5 y el 30%. No hay todavía pruebas firmes, pero se trata de un ciclo que ya ha comenzado.”

El estudio también ha encontrado que por vez primera desde los sesenta, la combustión de carbón ha superado la de petróleo como fuente principal de las emisiones de dióxido de carbono producidas por combustibles fósiles. Buena parte de este carbón se empleó en China para producir bienes que se venden a Occidente (los científicos estiman que el 45% de las emisiones chinas son producto de la manufactura de productos que son vendidos fuera del país).

Es claro que China, habiendo superado a los EE.UU. como el mayor emisor de carbono, será central en cualquier acuerdo climático, y en ese sentido el comunicado de los líderes chino y estadounidense fue interpretado como una señal de que un progreso puede ser posible en la capital danesa el mes próximo.

Los presidentes Hu y Obama dijeron en concreto que un acuerdo debería incluir objetivos como la reducción de las emisiones de las naciones ricas y una declaración de planes de acción para atenuar la emisión de gases invernadero en los países desarrollados, elementos claves para cualquier acuerdo.

Un crecimiento de 6ºC: las consecuencias

Si dos grados son los aceptados generalmente como el umbral para un cambio climático peligroso, uno de seis grados en la media de las temperaturas mundiales deberá ser sin duda aún mucho más peligroso, escribe Michael McCarthy. Hasta qué punto, lo advirtió en el 2007 el divulgador científico Mark Lynas, que reunió todas las investigaciones científicas disponibles para dibujar un paisaje del mundo en el que las temperaturas superasen en tres el límite de peligrosidad.

Su veredicto fue que un crecimiento de las temperaturas de esta magnitud “catapultaría el planeta a un estado invernadero extremo como no se ha visto en casi 100 millones de años, cuando los dinosaurios pastaban en bosques polares y los desiertos se extendían hasta el corazón de Europa.”

“Causaría –continúa– la extinción en masa de prácticamente toda la vida animal existente y probablemente reduciría a la humanidad a un pequeño grupo de supervivientes en liza contra el entorno y entre ellos mismos por sobrevivir cerca de los polos.”

Muy pocas especies animales se adaptarían a tiempo a un cambio climático tan abrupto, sugiere. “Con los trópicos siendo demasiado cálidos como para albergar plantaciones, y los subtrópicos demasiado secos, miles de millones de personas se encontrarían en vastas zonas del planeta básicamente inhabitables. Esto probablemente incluyera incluso el sur de Europa, a medida que el desierto del Sahara vaya cruzando lentamente el Mediterráneo.”

“A medida que los casquetes polares se fundan, cientos de millones de personas se verán forzadas a desplazarse al interior debido al rápido crecimiento de las aguas. Cuando las reservas de comida decaigan, las zonas más elevadas de las latitudes medias y las regiones subpolares se convertirán en refugios disputados.”

“Las islas del Reino Unido puede que se conviertan en unas de las propiedades inmobiliarias más deseadas del planeta. Pero con un par de miles de millones de personas llamando a nuestras puertas, las cosas podrían ponerse verdaderamente feas.”

* Steve Connor es el editor de la revista Science.y Michael McCarthy es un naturalista y escritor.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Hacia una Declaración de Derechos de la Naturaleza

Norma Aguilar Alvarado

Alai-amlatina

Ante el inminente fracaso de la Cumbre de Copenhague, urge cambiar radicalmente la relación con la Pachamama.
Estados Unidos y China han advertido que la 15º Conferencia de las Partes (COP15) del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se reunirá en Copenhague, Dinamarca, en diciembre próximo, no logrará un acuerdo sobre las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. El fracaso de la reciente reunión de Barcelona ya había hecho prever este panorama desalentador.
El problema es de enfoque. Todos saben que el planeta está en peligro y que si no se toman medidas radicales y efectivas, la vida desaparecerá. Pero mientras se siga viendo a la Tierra solo como el depósito de recursos para la acumulación individual, todo intento de diálogo conducirá, como máximo, a medidas paliativas y no a soluciones efectivas. De lo que se trata, entonces, es de replantear las relaciones con la naturaleza.
Debemos entender que la naturaleza es un ser vivo y nosotros somos parte de ella. Los pueblos indígenas dicen: “la Pachamama nos cría y nosotros la criamos a ella”. Y es que los pueblos indígenas no trabajan para la acumulación individual sino para satisfacer las necesidades de todos. Por eso el trabajo es una fiesta, una forma más de diálogo entre los miembros de la comunidad y con la naturaleza.
La biodiversidad –en peligro por el calentamiento global- es la mayor riqueza de este planeta y es la que dio origen a la inmensa diversidad cultural que la habita. Los seres humanos y los pueblos se formaron en su relación con ella, en su cuidado, en su crianza, en una eterna reciprocidad por los bienes que nos ofrece para sobrevivir. Pero las invasiones de Europa al Abya Yala (hoy América) y otros continentes, cortaron abruptamente estas civilizaciones que supieron vivir en armonía con la Madre Tierra durante decenas de milenios, para, en solo quinientos años de saqueo, mercantilización y depredación de la naturaleza, conducirnos al borde de un cataclismo climático global.
Si reconocemos a la naturaleza como un ser vivo, la hacemos sujeto de derechos. Hay un vasto movimiento social en todo el mundo que comparte la propuesta de redactar y adoptar en el seno de las Naciones Unidas una Declaración de los Derechos de la Naturaleza. Y algunos gobiernos de la región (Bolivia, Ecuador) han hecho suya esta iniciativa.
La ONU y el planeta
La preocupación por el cuidado de la naturaleza no es nueva en la comunidad internacional. En 1982, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Carta Mundial de la Naturaleza. Cinco años después, la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo emitió el Informe “Nuestro Futuro Común”, conocido como Informe Brundtland, cuyo llamado principal es precisamente a la creación de una Carta que contenga los principios fundamentales para una vida sostenible.
El 9 de mayo de 1992, la ONU adopta la Convención Marco sobre el Cambio Climático, que entró en vigencia en 1994. Ese mismo año, en Río de Janeiro, Brasil, se reúne la primera Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que dio lugar a la Agenda 21, un Plan de Acción que los Estados deberían llevar a cabo para transformar el modelo de desarrollo actual, basado en una explotación de los recursos naturales como si fuesen ilimitados y en un acceso desigual a sus beneficios, en un nuevo modelo de desarrollo que satisfaga las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras. Diez años después se reúne la segunda Conferencia en Johannesburgo, Sudáfrica.
Entre ambas conferencias, conocidas como “Cumbres de la Tierra”, los países industrializados se reúnen el 11 de diciembre de 1997 en Kioto, Japón, y se comprometen a ejecutar un conjunto de medidas para reducir los gases de efecto invernadero, fijándose metas hasta el año 2012. Estados Unidos retiró su firma de este documento, llamado Protocolo de Kioto. La Cumbre de Copenhague, en diciembre, debería asumir nuevos compromisos en este campo para el 2013 en adelante, pero ya los países poderosos adelantaron que no habrá acuerdo.
La Carta de la Tierra
Mientras todo este proceso se desarrollaba, también se iba gestando un documento que intentaba ser una Carta Magna o Constitución del planeta. Y el 29 de junio del 2000 es lanzada oficialmente la Carta de la Tierra en La Haya, Holanda. Se trata de una declaración solidaria que afirma que es posible vivir y disfrutar de la Tierra sin destruirla y sin causar daños a las comunidades humanas ni al conjunto de seres vivos que la habitamos. Y que reconoce y advierte que para lograrlo se necesita un cambio de mentalidad y de corazón.
La Carta de la Tierra está estructurada en cuatro principios angulares que contienen 16 principios generales, a saber:
I. Respeto y cuidado de la vida.
1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad.
2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.
3. Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas.
4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras.
II. Integridad ecológica
5. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida.
6. Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y, cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución.
7. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.
8. Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido.
III. Justicia social y económica
9. Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental.
10. Asegurar que las actividades e instituciones económicas, a todo nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa y sostenible.
11. Afirmar la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, el cuidado de la salud y la oportunidad económica.
12. Defender el derecho de todos, sin discriminación, a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual, con especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y las minorías.
IV. Democracia, no violencia y paz
13. Fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transparencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participación inclusiva en la toma de decisiones y acceso a la justicia.
14. Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para un modo de vida sostenible.
15. Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración.
16. Promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz.
Así, en resumen, la Carta de la Tierra muestra que la protección del medio ambiente, los derechos humanos, el desarrollo equitativo de los pueblos y la paz son interdependientes e indivisibles. Todos los problemas están relacionados: los ambientales, los sociales, los económicos, los políticos y los culturales, lo cual invita a promover soluciones que los tengan en cuenta conjuntamente.[
Derechos de la Pachamama
¿Por qué no retomar estos principios para, a partir de la Carta de la Tierra, redactar y aprobar una Declaración de los Derechos de la Naturaleza? El cambio de mentalidad y de corazón es posible, como decíamos al inicio: basta con dejar de ver el planeta como un depósito de recursos para ser saqueados, mercantilizados y servir al enriquecimiento de unos pocos. Basta con volver a la armonía con nuestra Pachamama. Se trata, sencillamente, de defender la vida, toda la vida, con sus riquísimas diversidades biológicas y culturales.
El año que termina ha sido rico para el movimiento indígena en este camino. En mayo se reunió en Puno la IV Cumbre de Nacionalidades y Pueblos Indígenas del Abya Yala, que tomó tres acuerdos centrales para difundir las demandas y propuestas en torno al calentamiento global: la Minga Global por la Madre Tierra, que se realizó en octubre; la creación del Tribunal Internacional de Justicia Climática, que tuvo su primera Audiencia en Cochabamba, Bolivia, en el marco de esta Minga Global; y la realización de una cumbre paralela a la Conferencia de Copenhague en diciembre.
La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), sus organizaciones integrantes y diversas organizaciones del movimiento social del continente, Europa y otras latitudes, participarán en esta Cumbre Alternativa, en cuyo marco se desarrollará una nueva Audiencia del Tribunal Internacional de Justicia Climática.
Como hijos de la Madre Naturaleza, la adopción de una Declaración de sus Derechos forma parte central de nuestra agenda.
Norma Aguilar Alvarado, Área de Comunicaciones Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas - CAOI

Minería o ambiente, el dilema del rey Midas

22 Nov 2009
Por: Redacción Vivir EL ESPECTADOR
En los próximos seis años se esperan inversiones en explotación minera que superarían los US$47.000 millones. Pero una gran cantidad de las solicitudes de títulos mineros coinciden con áreas de protección.
Carbón, petróleo y níquel ya representan el 47% de las exportaciones de Colombia. Para 2019 se busca duplicar por cinco las exportaciones de oro.
Los mapas no pueden ser más claros. En verde están señalados los parques nacionales naturales, los parques naturales regionales, las zonas de páramo, las reservas forestales. En naranja, las solicitudes de títulos mineros. Basta un solo vistazo para comprender el dilema que enfrenta el país: debajo de buena parte de su más sensible riqueza natural hay un manto de carbón, níquel, oro, petróleo.

Mientras todo el sector minero y el Gobierno se frota las manos ante las crecientes cifras de inversión por parte de las grandes compañías mineras —en seis años se esperan unos 47.000 millones de dólares—, buena parte del sector ambiental se las lleva a la cabeza por el riesgo inminente de afectación a los recursos naturales.

Colombia cada día es más un país minero que agrícola. Las expectativas de crecimiento se afincan en la exploración y explotación de yacimientos de carbón, petróleo, níquel y oro. Los tres primeros ya representan el 47% de nuestras exportaciones. La meta, para 2019, es duplicar la exportación de carbón y multiplicar por cinco la de oro. Todo esto sin contar las sorpresas mineras que podrían estar escondidas en zonas de la Amazonia y el Chocó, donde aún la información es pobre.

“Colombia, a golden opportunity”, se lee en el primer pantallazo de la página oficial de la multinacional Greystar Resources Ltda. Esta es una de las empresas que han solicitado títulos en un área muy cercana al páramo de Santurbán, en Santander, en el que nace parte del agua del que dependen 3 millones de santandereanos.

La pregunta que atormenta a los ambientalistas es si el país será capaz de hacer respetar las áreas que ha decidido proteger. Si bien en el Código Minero se restringió la explotación en los parques nacionales, las zonas Ramsar y los páramos, es asombroso que tantas solicitudes mineras coincidan con estas áreas protegidas. Por ejemplo, de los casi diez millones y medio de hectáreas que forman parte de los parques nacionales naturales, existen solicitudes de títulos mineros para 348.291.

Algo similar ocurre con los parques regionales. Quizás lo más preocupante es lo que pueda suceder en áreas de páramo. Del millón de hectáreas que corresponden a este ecosistema, casi la mitad ha sido reclamada para exploración minera.

Dónde hacer minería

Juan Carlos Espinosa, oficial de política sectorial de la organización ambiental WWF, considera que a nivel internacional este tipo de debates se han concentrado en cómo ejercer más responsablemente la actividad minera, con criterios ambientales y sociales. Opina que “en ese sentido, tener empresas multinacionales que se han vinculado a estos proyectos y son de alguna manera vigiladas por grandes grupos ambientales, es bueno porque cuentan con los recursos para ejercer este tipo de minería”.

Pero advierte que el verdadero debate “no es cómo hacer la minería, sino dónde hacer minería. Y ahí es donde está el dilema para Colombia”. La propuesta de WWF y otras organizaciones es sentar a negociar a los sectores involucrados y definir con claridad cuáles áreas son intangibles.
Alberto Galán, del Fondo Patrimonio Natural, ve en todo este asunto un riesgo grande, pero también una oportunidad. “Depende de las decisiones que tomemos —comenta—, la minería es una opción de desarrollo y mal haríamos en no entender eso. Pero eso no implica que se haga sin respeto de los otros objetivos sociales del país, como la protección a la biodiversidad”. Su propuesta apunta a que se definan zonas aptas y prohibidas y que se discuta cómo aprovechar las regalías, incluyendo programas de protección ambiental.

No es un asunto fácil. Manuel Rodríguez Becerra, ex ministro de Ambiente e investigador de la Universidad de los Andes, cree que estas son justamente las discusiones que no se han dado en el país, con los riesgos que ello involucra: “A mí me da la impresión de que si alguien encuentra minerales, luego es difícil negar la licencia ambiental. Ahí están la vulnerabilidad. Si meten 20 millones de dólares, ¿quién dice luego que no pueden explotar esa zona?”.

En su opinión, el país debe dar señales muy claras a la comunidad internacional a la que está invitando a invertir, de que aquí se hace cumplir la ley ambiental. “Creo que el país ha aflojado en ese sentido”, dice el ex ministro y cita el caso de la empresa Drummond, que tuvo un mal desempeño en áreas como Ciénaga y La Jagua de Ibirico y sin embargo recibió nuevos títulos mineros.

Expertos coinciden en que el ejemplo sería lo que está haciendo la Agencia Nacional de Hidrocarburos que se ha dado a la tarea de ordenar la exploración en la Orinoquia desde una perspectiva social y ambiental.

Podría ser uno de los caminos para evitar la tragedia del rey Midas, a quien se le concedió el deseo de convertir en oro todo lo que tocaba y descubrió muy tarde la tragedia de su ambición: ni siquiera podía llevarse comida a la boca, porque se transmutaba en el brillante mineral.

Minería responsable

El ex ministro de Ambiente Manuel Rodríguez Becerra asegura que en el país hay buenos ejemplos de minería responsable, como son las minas de Cerro Matoso y Cerrejón Norte, donde se explota níquel y carbón, respectivamente.

Sin embargo, pese a la alta tecnología que se puede aplicar a la explotación minera y los planes de manejo ambiental, por tratarse de una actividad de alto impacto siempre existe un riesgo.

Entre los principales problemas que se generan están el alto impacto paisajístico que produce, la cercanía a zonas pobladas, las explotaciones dispersas, la disminución del recurso hidrogeológico, la generación de deslizamientos, así como la afectación de zonas de alta importancia ecosistémica, entre muchas otras.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Agua: pobladores a cuidarla, mineras a derrocharla


Argentina - Jujuy
Jueves 12 de Noviembre de 2009 12:35
Vecinos de Tilcara y Juella duros con el gobierno que pide "racionalizar el agua y autoriza la mega minería, que consume millones de litros de agua por día".

Comunicado de Prensa
Tilcara - 11/11/2009. Mientras desde el gobierno provincial dicen "la población debe concientizarse.... y piden racionalizar el uso", se siguen otorgando permisos para cateo, exploración y explotación de minerales de primera y segunda categoría a cielo abierto sin control posible.

La Mega Minería es una actividad productiva que consume enormes cantidades de agua. Los emprendimientos mineros que se llevan a cabo actualmente en nuestro país y tambien nuestra provincia, como Mina Pirquitas y Aguilar-Mina Esperanza, son de gran envergadura, la mayoría de ellos a cielo abierto, y constituyen la llamada Mega Minería.

En la actualidad ya casi no quedan minas donde encontrar los minerales en forma de vetas. Hoy en día se encuentran dispersos en las rocas de los cerros, por eso la minería se realiza a cielo abierto, dinamitando cerros enteros, pulverizando la roca y luego separando. Ya no se hace en galerías o socavones. La minería moderna a cielo abierto trabaja explotando cerros, dejando cráteres de varios kilómetros de ancho en los que podrían caber pueblos enteros. Parte de la roca dinamitada se tritura y se junta en pilas, que se riegan con millones de litros de agua mezclada con varias toneladas de sustancias toxicas como el cianuro y el ácido sulfúrico. Con este método logran separar el mineral de la roca. A este proceso se le llama lixiviación.

La Mega minería a cielo abierto, requiere de miles de litros de agua dulce por minuto, por lo que sacan agua de todas las fuentes cercanas y disponibles, disminuyendo el agua disponible para la agricultura, la ganadería y el consumo humano. Esta agua queda con importantes cantidades de sustancias toxicas y metales pesados que se liberan de las rocas al explotarlas. El agua queda contaminada durante siglos.

Los Vecinos Autoconvocados de Tilcara y otras organizaciones ambientales y sociales lo venimos alertando, y ahora la falta de agua parece haber "tomado por sorpresa" al gobierno provincial que se excusa en la sequía y diciendo que se desperdicia mucha agua.

Resulta que ahora, las ciudades y los pueblos somos los responsables del mal uso del agua, mientras que se autoriza a las mineras a utilizar mas de 3 millones de litros de agua por día. Otra vez los agricultores y los ganaderos deben sufrir la falta de agua, mientras estos grandes emprendimientos utilizan y contaminan todo lo que quieren. "El agua debe priorizarse para consumo humano y la producción de alimentos para nuestro pueblo", expresaron.

La minería a gran escala consume cantidades enormes de agua, lo cuál implica la utilización irracional de un recurso escaso en las zonas desérticas y semidesérticas de la Provincia, lo que traerá aparejado grandes daños a la agricultura y ganadería menor de esas zonas.

Los Vecinos Autoconvocados de Tilcara queremos advertir sobre los graves impactos ambientales y sociales aparejados por los descomunales consumos mineros en una región árida o desértica, como la Puna y la Quebrada, donde el agua dulce es escasa y no puede recuperarse. El agotamiento de fuentes asociadas a las minas a cielo abierto inevitablemente reduce el nivel local y regional del agua. La desviación de estas aguas de las que dependen fundamentalmente la poblaciones y la fauna de la región son la causa de una verdadera competencia con otros sectores de la sociedad.

Entre los impactos ambientales, sociales y económicos, se destacan: los posibles agotamientos de napas, pérdidas de vertientes y caídas de nivel del agua en pozos, con lo cual pueden afectarse consumos potables, para animales de cría, la vida silvestre nativa, así como los usos municipales y domésticos del agua. Además hay que agregarle la contaminación existente, producto de la actividad minera actual y pasada en la Puna. Sobran ejemplos: Mina Aguilar y la contaminación de los Ríos Casa Grande, Yacoraite y Río Grande; Ex -Mina Pan de Azúcar y contaminación Río Cincel que desemboca en la Laguna de Pozuelos.

El agua no es una mercancía para comerciar, es un derecho humano y de todos los seres vivos.
Vecinos Autoconvocados de Tilcaracontra la minería contaminante

autoconvocadostilcara@gmail.com

En defensa del agua y de la vida NO a la minería a cielo abierto / NO a la contaminación de nuestras tierras y ríos.

ACTO EN BRUSELAS CONDENA TRATADOS COMERCIALES ENTRE EUROPA Y AMÉRICA LATINA

Robson Braga */ Adital

Entidades civiles internacionales realizan mañana (18), frente al Parlamento Europeo, en Bruselas, una manifestación contra los Tratados de Libre Comercio (TLC) entre la Unión Europea y América Latina. Para los manifestantes, los acuerdos birregionales permiten que multinacionales europeas acentúen la crisis económica y socio-ambiental que viven los pueblos latinoamericanos. El acto cierra el seminario "La complicidad de la Unión Europea en el saqueo de las empresas transnacionales europeas en América Latina y el Caribe", realizado ayer y hoy.

Los grupos se reúnen frente al parlamento europeo, desde las 12h30 a las 14h de mañana, para criticar el doble discurso de la Unión Europea. Por un lado, afirma apostar al desarrollo regional latinoamericano; por otro, propone TLCs que "sólo pueden debilitar la capacidad de los países de promover políticas de desarrollo y los obliga a fomentar el modelo extractivista de recursos naturales", dice un comunicado de los movimientos.

Para los manifestantes, los tratados integran un modelo económico global que genera la incapacidad de los países latinoamericanos para promover políticas de desarrollo, profundiza la pobreza de los pueblos, las graves violaciones de derechos humanos, la concentración de la riqueza y de la tierra, entre otras "consecuencias nefastas".

En el centro de las discusiones sobre los tratados comerciales en América Latina, aparecen los países miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN): Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

En julio de 2008, Bolivia y Ecuador se negaron a negociar un TLC con la Unión Europea, lo que obligó a toda la CAN a suspender un acuerdo de asociación con el bloque europeo. En febrero de 2009, la UE inició negociaciones con Perú y Colombia para la firma de un TLC conjunto.
"El equipo negociador de Ecuador presenta una posición ambigua, mientras que Colombia y Perú se subordinan a la política de la Unión Europea, destruyendo la CAN y poniendo en riesgo el esfuerzo de Bolivia de salir de la pobreza y de garantizar los derechos humanos de las grandes mayorías".

Los gobiernos de Colombia y de Perú han reaccionado con represión ante las manifestaciones de indígenas, de trabajadores y de sindicalistas contrarios a la implementación de los TLC, denuncian los movimientos populares.

En los dos países, los organismos del tercer sector ya contabilizan cientos de muertos, heridos y detenidos. En junio de este año, en la ciudad peruana de Bagua, 34 personas murieron y 200 fueron heridas luego de la represión policial a una manifestación indígena contra la aprobación de un paquete de leyes que modificaba la propiedad del agua y de la tierra amazónica.
Seminario.

El acto de mañana cierra el seminario internacional "La complicidad de la Unión Europea en el saqueo de las empresas transnacionales europeas en América Latina y el Caribe", realizado ayer y hoy por la Red Birregional Enlazando Alternativas, en Bruselas.

Los participantes analizaron la estructura que está por detrás de las multinacionales de capital europeo y la complicidad de los gobiernos y empresas europeas en delitos ambientales, culturales y económicos cometidos en América Latina. Los debates ayudaron a elaborar las denuncias que, en mayo de 2010, el grupo llevará al Tribunal de los Pueblos, en Madrid, durante la cumbre birregional de mandatarios.

Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com

* Periodista de Adital

martes, 17 de noviembre de 2009

ES LA HORA DE LAS MUJERES Y DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

Foro de los Movimientos Sociales paralelo a la cumbre de la FAO

Esther Vivas desde Roma

Los debates continúan y avanzan en el Foro de los Movimientos Sociales que se está celebrando estos días en Roma, paralelo a la cumbre mundial sobre seguridad alimentaria de la FAO. Los delegados y delegadas de organizaciones campesinas, pastores, pescadores.. se reúnen para dar respuestas a preguntas como ¿Quién decide sobre la alimentación y la agricultura? ¿Qué, cómo y para quién se produce? ¿Quién controla los recursos de producción? Asimismo, mujeres, pueblos indígenas y jóvenes se reúnen específicamente para analizar, a su vez, a estas cuestiones que posteriormente tendrán que ser debatidas y puestas en común colectivamente.
La asamblea de mujeres celebrada a lo largo de este sábado 14 y domingo 15 ha puesto de relieve el papel central de la mujer en la producción de alimentos, así como su total invisibilidad en el mismo. Mujeres que vienen de África, Asia, Europa, América Latina y del Norte... señalaban cómo a pesar de sus distintas procedencias las problemáticas que enfrentan son prácticamente las mismas: dificultad para acceder a la tierra, a los medios de producción, el reconocimiento de su papel como productoras, etc.
En palabras de la activista iraní Maryam Rahmanian es la hora de la soberanía alimentaria, de las mujeres y de aquellos y aquellas que trabajan la tierra. Es necesario dar la vuelta al actual sistema agroalimentario y poner en su centro a las personas y el respeto a la madre tierra. Según la activista iraní, no tiene ningún sentido que “el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el G8 y hasta Bill Gates decidan qué se tiene que cultivar, cómo comerciar, en qué condiciones. Éstas instituciones y personas son parte del problema no de la solución”.
Desde el año 1996, en que la Vía Campesina alzó la bandera de la soberanía alimentaria en la cumbre mundial sobre alimentación en Roma, multitud de alianzas se han tejido para avanzar en la consecución de este objetivo. Hoy, redes como el Foro Mundial de Pueblos Pescadores, la Red de Organizaciones Campesinas y de Productores Agrícolas de África Occidental, Amigos de la Tierra, la Coalición Internacional del Hábitat y la misma Vía Campesina, entre muchas otras, unen fuerzas y levantan colectivamente este Foro de los Movimientos Sociales.
Mucho camino queda aún por recorrer y la crisis alimentaria actual implica cambios drásticos e inmediatos en las políticas agroalimentarias. Los movimientos sociales campesinos, jóvenes, pastores, mujeres, pescadores tienen soluciones y alternativas al modelo agroindusrial, como queda patente en este Foro. Pero, ¿qué falta? Voluntad política por parte de aquellos que ostentan el poder. ¿La FAO estará a la altura de las circunstancias?
Esther Vivas participa en el Foro de los Movimientos Sociales paralelo a la Cumbre Mundial de la FAO sobre seguridad alimentaria en Roma (Italia).

Hacia la Cumbre del Clima de Copenhague

Sergio Ferrari
Rebelión

El planeta está enfermo. Y como nuestro propio organismo cuando está doliente, manifiesta síntomas para llamar la atención y reclamar su cura.

Su temperatura corporal ha aumentado como media 0,74 °C (grados Celsius) en los últimos 100 años. En algunas regiones superó 1,5°C. Durante todo el último milenio, el margen de variación de la temperatura había sido apenas de 1°C.

Causa principal de esta explosión de calor: el aumento descontrolado de emisión de gases de efecto invernadero producto de ciertas actividades humanas como la combustión de carbón, petróleo y gas natural así como la deforestación a gran escala. Principales responsables históricas de esta situación: las naciones desarrolladas.

Otro dato elocuente. Durante 800.000 años, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera fue de entre 200 y 300 ppm (medida que indica la cantidad de moléculas del dióxido de carbono por cada millón de moléculas de aire seco). Hoy supera las 380 ppm, la marca más elevada desde que el hombre tiene memoria.

La amenaza de una convulsión global –producto de la fiebre- está a la puerta con eventuales consecuencias apocalípticas: polos descongelados, mares en aumento, costas desaparecidas, tifones y huracanes multiplicados, sequías crecientes en los países tropicales, agricultura diezmada, flora y fauna amenazada, millones de refugiados climáticos dispersos en el mundo.

LOS DESAFIOS DE COPENHAGUE

En algunos días, entre el 7 y el 18 de diciembre próximo, Copenhague, capital de Dinamarca, reunirá a los representantes del mundo entero en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), continuando así los esfuerzos de Balí (2007, COP13) y Poznan (2008, COP14). Y la pregunta del millón sigue siendo la misma.

¿Cómo llegar a un acuerdo para evitar que la temperatura aumente más de 2°C en los próximos 40 años? Con la hipótesis científica que ese registro pueda constituir la frontera de la viabilidad misma de la existencia de la vida en el planeta. Y por ende, ¿cómo reducir a escala planetaria la emisión de gases de efecto invernadero?

No se trata hoy de acuerdos jurídicos. Existen ya la Convención del Clima de 1992 y el Protocolo de Kyoto que proponen mecanismos concretos.

Lo que está en juego es la voluntad política para definir responsabilidades históricas en el deterioro climático. Y poner en cuestión el concepto mismo de crecimiento y de la lógica productiva planetaria. Temas tan de fondo que no dejan mucho margen al optimismo.

La reciente y fracasada reunión preparatoria de Barcelona de la primera semana de noviembre, convocada para preparar la Cumbre de Copenhague, no hizo más que desnudar la falta de esa disposición de negociación, particularmente de las grandes potencias, muy especialmente de los Estados Unidos, quien hasta ahora no ratificó el Protocolo de Kyoto. El cual obliga a los países industrializados involucrados a reducir sus emisiones hasta 2012 en un 5,2 por ciento menos que las cifras vigentes en1990 (año tomado como referencia).

Sobre la mesa entonces, tres temas esenciales que imposibilitan por el momento el consenso. El primero: medir el rol histórico de cada actor planetario en la situación actual del deterioro climático, sin esconder la responsabilidad preponderante de las naciones más desarrolladas.

Segundo: sacar conclusiones prácticas, financieras, contables, para que los que más han deteriorado el clima asuman su responsabilidad y financien a los países “en desarrollo” (empobrecidos) facilitándoles a hacer frente al deterioro climático con medidas muy concretas.

Y en tercer lugar, mirar hacia al futuro, previendo reducciones significativas de las emisiones de gases destructores por parte de los países desarrollados y “emergentes” (China entre ellos), para evitar el sobrecalentamiento del planeta y posibilitar la continuidad de la vida en el mismo.

Un ABC tan simple como complejo. Copenhague se perfila ya como una nueva frustración climática. Mientras tanto la Tierra, ya grave, sigue empeorando.

Mercado de carbono y calentamiento global

Alejandro Nadal · · · · ·
La Jornada, 11 noviembre 2009

Para enfrentar el problema del calentamiento global existen soluciones reales. Pero ninguna de ellas es favorecida por los centros de poder corporativo o sus aliados en los gobiernos, porque implican sacrificios de rentabilidad para los principales emisores de gases invernadero. Por eso el mercado de carbono es sistemáticamente presentado como el instrumento más efectivo para encarar este grave problema. Es más, parece ser la respuesta dominante: corporaciones gigantes, gobiernos y hasta organizaciones ambientalistas apoyan esta solución.

¿Qué es el mercado de bonos de carbono y cómo funciona? Es un mecanismo diseñado para reducir los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Se supone que genera incentivos para que las empresas que emiten GEI limiten sus niveles de contaminación atmosférica.

El mercado es organizado por una autoridad administrativa que fija un nivel máximo de emisiones permitidas. Ese volumen de contaminación permitida es asignado entre los diferentes agentes emisores (por ejemplo, de acuerdo con sus niveles históricos de contaminación), de tal manera que cada compañía tiene ahora un tope de emisiones que no debe rebasar. Si sus emisiones son inferiores, una empresa puede vender el volumen no utilizado a las que rebasaron el volumen permitido. Se supone que esto genera un sistema de incentivos y castigos, que conduce a reducir el costo de transitar hacia un sistema de menores emisiones.

El mercado de carbono no es una fantasía. El Protocolo de Kyoto (PK) estableció las bases para construir mercados de cuotas permitidas de emisiones de carbono. En Europa ya funciona el mercado más grande de emisiones de carbono, el sistema de comercio de derechos de emisión (EU ETS). Estados Unidos está algo rezagado, pero el mercado puede crecer exponencialmente si el Senado aprueba la ley Waxman-Markey. Y las corporaciones de todas las ramas de la economía y muchos gobiernos presionan para que sea el principal componente del acuerdo sucesor del PK.

Este mecanismo de mercado se baña en las aguas de la ideología neoliberal y responde a la creencia de que los mercados asignan eficientemente los recursos. La crisis económica y financiera global ya debería haber enfriado el entusiasmo del pensamiento vulgar por las virtudes del libre mercado y la privatización.

El mercado de bonos de carbono tiene grandes defectos, que lo convierten en un obstáculo para alcanzar buenos resultados en materia de reducción de emisiones de GEI. La idea central del mercado de carbono es que todas las reducciones de emisiones son equivalentes. Es decir, como los gases en la atmósfera siempre se están mezclando, es lo mismo reducir una tonelada de CO2 en Oaxaca que en Milán. Por eso se pueden intercambiar los derechos a emitir gases invernadero entre agentes tan diferentes como una planta termoeléctrica, una siderúrgica o una granja porcícola. De entrada, esa premisa es un error: las reducciones de emisiones no son iguales ni desde el punto de vista de equidad, ni desde el punto de vista tecnológico.

Para empezar, las reducciones de emisiones en un país con un ingreso per cápita de 2 mil dólares anuales no son equivalentes a las de un país con un ingreso per cápita de 30 mil dólares anuales. No es lo mismo reducir las emisiones de metano generadas por un búfalo de un campesino en Bangladesh, que las de un Cadillac que circula por Park Avenue, para recordar el célebre ejemplo de Anil Agarwal.

Por otro lado, existen proyectos que sientan las bases para mayores reducciones en el futuro. Algunas reducciones de emisiones tienen un efecto multiplicador para inducir contracciones adicionales en otros sectores de la vida social y económica. En cambio, otros recortes de emisiones simplemente corresponden a ganancias en eficiencia que son consecuencia de rutinas de modernización, como cuando se introducen mejoras que debían haberse adoptado hace mucho. Es decir, el mercado de carbono puede contribuir a retrasar la reducción global de emisiones. En lugar de favorecer las innovaciones e inversiones de largo plazo en el marco de una estrategia integral, el sistema de mercado de carbono constituye una ensalada de medidas de todo tipo, sin prioridades y sin jerarquía.

Esto es clave porque la economía mundial está fuertemente anclada en su adicción a los combustibles fósiles. La infraestructura industrial y del transporte descansa tan profundamente en tecnologías integradas al consumo de combustibles fósiles, que sólo una transformación similar a la que se dio en los sistemas económicos entre 1850 y 1930 permitirá alcanzar las reducciones de emisiones que la comunidad científica está recomendando. Lo que se necesita es una transformación sistémica. No hay tiempo para parches por aquí y remiendos por allá.

El mercado de carbono proporciona una salida falsa al problema del calentamiento global. Es injusto y es ineficaz. Y lo peor es que cierra el paso a una discusión seria sobre las alternativas que permitirían alcanzar los resultados que recomienda la comunidad científica.

Alejandro Nadal es economista, profesor investigador del Centro de Estudios Económicos, El Colegio de México, y colabora regularmente con el cotidiano mexicano de izquierda La Jornada.

Aterciopelados, con la camiseta puesta en contra del proyecto minero de Cajamarca

EL NUEVO DÍA
NOVIEMBRE 14 DE 2009

"El gobierno de verde no tiene ni un pelo", dijo Andrea Echeverri, vocalista de Aterciopelados, al rechazar el espaldarazo que dió el presidente de la República al proyecto minero en Cajamarca, a cargo de la multinacional sudafricana Anglogold Ashanti.

Su pronunciamiento se dio ayer, horas antes de ser jurado en el concurso de Cortolima, que tendría lugar en el Patio de Banderas, sitio donde la agrupación también presentaría su producción discográfioca "Río".

"No estamos de acuerdo con este tipo de proyecto, mucho menos con atentados ecológicos tan graves como podría ser La Colosa, pues la minería a cielo abierto solo deja pobreza y destrucción, pues implica usar toneladas de explosivos que van a la corteza terrestre, sin contar las toneladas de cianuro que pueden contaminar el agua", aseguró la artista.

Igualmente, Héctor Buitrago, arreglista de la banda de rock, indicó que "no tiene sentido que en este siglo sigamos tratando así a la madre tierra, y que el gobierno le haya dado el espaldarazo al proyecto no implica que sea una decisión correcta".

"Estamos viendo como muchas iniciativas en el país estan avanzando y defendiendo el territorio, las montañas, las aguas. Yo creo que es un clamor del pueblo que está sintiendo las políticas neoliberales de entregar a multinacionales nuestros recursos, lo que en otros paises ya se está reversando", indicó al invitar a la juventud a continuar con pie firme en la lucha para evitar este proyecto, que para Andrea Echeverri es una acción "retrograda y poco progresista".

El grupo con amplia trayectoria y una carrera de éxitos le está apostando de lleno a los temas ambientales, tales como el referendo del agua y la seguridad alimentaria, aseguró estar complacido de que en Colombia se esté creando un movimiento de resistencia a la contaminación del planeta.


El disco


Además de felicitar a los diez finalistas del concurso "Canción verde" de Cortolima y sentar su rechazo por el proyecto minero La Colosa la pareja de artistas habló sobre su último disco "Río", con el que buscan el reencuentro del hombre con la naturaleza.

"Estamos muy contentos de apoyar la creatividad de éstos jóvenes que quieren un país biodiverso y vivo", manifestó Echeverri al señalar que es precisamente para éste tipo de personas a quienes va dirigida la producción.

Este albúm que marca el regreso de aterciopelados tras el lanzamiento de "Oye" y de discos individuales de Buitrago y Echeverri, está conformado por 13 temas que mezclan el rock alternativo con músicas tradicionales entre los cuals se encuentran las canciones ambientalistas: "Tréboles" y "Aguita", las antibélicas: "Ataque de risa" e "Hijos de tigre"; así como otras que describen la realidad Colombiana con cierto sentido del humor y profunda crítica y tristeza.

De hecho, el duo adujo que el tema "Río" que le da el nombre a la producción resaltan la importancia y la necesidad de cuidar el río Bogotá, en parte preocupados por el futuro de la niñez, de ahí que están más enfocados en "buscar un cambio, otra mirada sobre la manera de hacer dinero".

lunes, 9 de noviembre de 2009

La Colosa: exploración para 2010

Periódico Regional. Nuevo Día. 9 de Noviembre de 2009.

El proyecto minero, a cargo de la sudafricana AngloGold Ashanti, empezaría la exploración aurífera a comienzos de 2010. Así lo estima la empresa, tras conocer la Resolución 2014 del 20 de octubre de 2009 del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, en la cual se le permite a la compañía realizar la exploración bajo unas condiciones especiales.

Fuentes del Minambiente explicaron que con esta determinación se agota la vía gubernativa en lo que se refiere al trámite de sustracción en una zona de reserva forestal.
"Con esto se liberan las restricciones que había, es decir, se destraba un poco el proceso. Aunque la idea es agilizar todo, no creemos que se comience este año con la exploración, puesto que todavía obtener permisos como el del uso del agua", explicó una fuente de Anglogold.
De hecho, esta sería la siguiente prueba de fuego que tendría que pasar la minera, pues la solicitud está en manos de la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), autoridad ambiental del departamento que se ha opuesto desde el principio al desarrollo del proyecto, hecho que todavía genera incertidumbre al interior de la minera.

La odisea
El cuatro de mayo de este año, después de que el proyecto estuviera paralizado por 15 meses (desde febrero de 2008), se produjo el primer acto administrativo por parte del Ministerio de Ambiente con la Resolución 814.
En ésta se autorizó un área de sustracción de 6.39 hectáreas, cuando la empresa había requerido 515 hectáreas. Es decir, que sólo aprobó 1.24 por ciento de lo solicitado.
En su momento la noticia fue un aliciente para la empresa, pues fue la primera señal de esperanza para empezar la exploración. Sin embargo, Anglogold solicitó una aclaración sobre cuál sería la zona específica que se podía explorar.
Además, la Procuraduría Ambiental y Agraria del Tolima, el distrito de riego Usocoello y Cortolima también interpusieron recursos. Ésta última, por ejemplo, pidió revocar la decisión del Minambiente.
Todo esto se resolvió hacia mitad de este año con la Resolución 1567, a la cual también se interpusieron otros recursos. No obstante, la decisión tomada en el último documento de octubre no deja campo para más apelaciones dentro del Ministerio.
Con la decisión se da luz verde a la exploración en zonas de reserva, no sólo para la minera, sino para otras empresas que estén interesadas en realizar proyectos de este tipo en el país.
Justamente éste ha sido el tema álgido dentro del camino que ha recorrido el proyecto aurífero que se ubica en Cajamarca (Tolima). Dentro del nuevo Código de Minas se estableció que en las reservas forestales no protectoras de cuencas hidrográficas u otros ecosistemas vulnerables se pueden sustraer áreas y hacer exploración.
El ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, afirmó que todos estos tropiezos y demoras se presentaron porque no se había tenido un caso como el de La Colosa en el país.
Durante la fase exploratoria la minera no requiere de la licencia ambiental, pues ésta es necesaria en la etapa de producción.

Buen mensaje para inversionistas
El presidente del Organismo Latinoamericano de Minería, Aurelio Martínez, aseguró respecto a la decisión del Minambiente que "se genera un buen mensaje para los inversionistas, pues era un tema frente al que todos tienen los ojos puestos".
Agregó que muchas empresas recibieron con perplejidad la noticia cuando se paralizó el proyecto. "En la medida que la iniciativa siga su curso, se generará un buen potencial para los empresarios", recalcó Martínez.
Frente a la determinación que tome Cortolima, dijo que "hay que ser razonablemente optimistas en que faciliten la realización de la iniciativa. De lo contrario, la señal sería totalmente inconveniente". De comprobarsen las reservas estimadas en más de 12 millones

Cianuro de La Colosa podría matar a cualquier persona y acabar con el arroz si llega al río Coello

Periódico Regional. Nuevo Día. 7 de Noviembre de 2009

Los riesgos del proyecto minero La Colosa por el uso del cianuro podrían ser letales, pues suponiendo que el río Bermellón en Cajamarca tiene un caudal de 10.7 metros cúbicos por segundo, su concentración sería de 72 miligramos de cianuro por litro, los cuales serían transportados hasta el río Coello, y llegaría a matar un adulto que consumiera un litro proveniente de esta afluente.
Del mismo modo, si el Coello promedia un caudal de 31.24 metros cúbicos por segundo, entonces su concentración aproximada sería de 50 miligramos de cianuro por litro, suficiente para matar a un niño que tomara un litro de agua de este río.
Así lo revela un reciente estudio hecho por profesores del Grupo de Investigación en Políticas de Desarrollo Territorial de la Universidad del Tolima, sobre los riesgos integrales que implica el proyecto de exploración y explotación minera La Colosa, en Cajamarca.
El diagnóstico fue presentando durante un foro nacional ‘Minería y Ambiente’ que se llevó a cabo en la Universidad del Tolima, y que reunió a organizaciones sociales, políticas, étnicas, ambientales, sindicales, estudiantiles, académicos y a la comunidad en general que hace parte de la lucha de resistencia frente al saqueo de los recursos naturales, que han implementando las grandes multinacionales.
Para los organizadores, el foro tuvo como fin ganar elementos teóricos, técnicos y jurídicos frente a la problemática minera y ambiental, construir una agenda política proyectada a posicionar la defensa de los territorios nacionales, así como hacer visibles los efectos nefastos de la política minera actual y la presencia del capital trasnacional frente a los intereses de las comunidades y de los recursos naturales.
Uno de los datos que más generó inquietud entre los asistentes, fue con respecto a los más de 500 mil habitantes que suman los municipios de Cajamarca, Ibagué, Rovira, San Luis, Espinal, Coello y Flandes y las 169 veredas vinculadas a la cuenca del río Coello que resultarían afectadas, pues el proyecto ejerce influencia sobre estos bastos sectores, por lo que sus pobladores resultan vulnerables a accidentes o a impactos ambientales que se puedan generar, dice el estudio.
Así mismo, el riesgo económico que trae el proyecto es alto, "la contaminación por mezcla cianurada del Coello y sus consecuencias podrían generar la mayor calamidad económica de Colombia, esto es, la pérdida total de 200 mil ocupados anuales y el desabastecimiento alimentario de 15 mil toneladas anuales de arroz durante los próximos 10 años".
Entonces, mientras el total de regalías por año podría ascender a 53 mil millones de pesos, el valor bruto del arroz dejado de producir en ausencia de dos mil 913 hectáreas sería de 13 mil millones de pesos por vigencia, por lo que igualmente se dejaría de cultivar en un lapso de 15 años, lo que implica un total de 195 mil millones de pesos en pérdidas en dicho periodo.
Del mismo modo, y dado que el proyecto impactaría directamente en 515.75 hectáreas, inicialmente solicitadas para sustraer la Reserva Forestal, sus costos de erosión ascenderían a 978 mil pesos por hectárea/año, lo que implicaría un impacto total de 12 mil 600 millones de pesos durante los 15 años del proyecto y más de 10 años de restauración integral del suelo. Aunque el diagnóstico de riesgos integrales debe ser ajustado con modelamientos físicos y matemáticos, para el grupo de investigadores constituye una aproximación en datos para orientar en la toma de decisiones.
Así mismo, concluye que el proyecto minero La Colosa es justificado en los planes de desarrollo minero del Gobierno nacional actual, como una oportunidad inevitable para el mejoramiento de servicios públicos esenciales como la salud, educación, agua y alcantarillado, fundamentalmente en Cajamarca y otros municipios del Tolima.
No obstante, el análisis costo-beneficio de distintos escenarios contaminantes, han demostrado que los perjuicios sociales y ambientales resultan mayores que los beneficios potenciales, tanto en Cajamarca como en distintos municipios del distrito de riego Usocoello.

Con 104 incidentes ambientales
De acuerdo con un informe de la Organización para las Naciones Unidas, ONU y que fue presentado en el foro nacional de ayer por el investigador en recursos energéticos, el irlandés Geróid Langsigh, la mina Yanacocha, ubicada en Cajamarca, en el norte de Perú, y controlada por la estadounidense Newmont Mining, es uno de los yacimientos auríferos más grandes de Latinoamérica.
No obstante, el irlandés señaló que pese a la producción que la mina genera, la tasa de mortalidad es superior si se compara con el departamento más pobre de Colombia, Chocó.
Expuso a los asistentes lo que ha sido el proceso de la minería en la industria globalizada y la manera en que países como Canadá, Francia, Alemania, Italia, Suiza y Estados Unidos lideran este sector en todo el planeta.
En América Latina, "Perú es el segundo país productor de plata, tercero en zinc, quinto en cobre y sexto en oro, con 10 mil millones de dólares en inversiones entre los años 1992 y 2005.
"Cualquiera pensaría que el nivel de vida en este país es más alto que el de Colombia, pero resulta que no es así", dijo Langsigh.
Basado en estadísticas del Banco Mundial, entre los años 1996 y 2001, el PIB en Colombia creció 7.1 por ciento, mientras que Perú tuvo el 4.3 por ciento.
La desnutrición crónica de niños en este país pasó de 38.7 por ciento a 42.8 por ciento.
La población en miseria alcanzó un 77 por ciento y la mortalidad infantil un 51 por ciento, una cifra muy alta comparada con Chocó.
Así mismo, explicó que Colombia es más rico en desarrollo que el mismo Perú, también lo es frente al mayor productor minero en el mundo que es Sudáfrica, de donde proviene la multinacional Anglogold Ashanti.
Con relación al Tolima, el irlandés mostró preocupación por el impacto ambiental que la explotación de la mina La Colosa pueda generar, "no solo el sector agrícola se vería afectado, todas las minas a cielo abierto son perjudiciales porque interrumpen para siempre los flujos de agua", indicó Geróid Langsigh
Concluyó que son 104 incidentes ambientales los que han generado las minas de Anglogolg Ashanti a nivel mundial y que las regalías generalmente terminan siendo inferiores a los costos de cierre.
"Pues cerrar las minas de esta multinacional en el mundo implicaría alrededor de unos 404 millones de dolares", enfatizó.

Hablan los cajamarcunos
El foro congregó a diferentes organizaciones y activistas sociales de Zaragoza - Antioquia, del Cauca, de Bolívar y del Tolima.
Rogel Bernal, representante de Zaragoza rechazo el proyecto La Colosa en el Tolima, "somos un ejemplo de como las grandes empresas han desalojado el trabajo que por años ha representado la minería a los medianos y pequeños productores de Colombia".
Con una voz de aliento animó a los tolimenses a seguir luchando por la resistencia para que la explotación minera no siga desplazando a las comunidades de los territorios nacionales.
"La gente no tiene toda la información frente a los impactos que podría generar la mina, de la contaminación de las aguas subterráneas por metales pesados.
"Además, a muchos los manipulan con plata o les dicen que les van dar empleo", agregó Luis Carlos Hernández, miembro del observatorio social y ambiental regional, otro cajamarcuno que promueve la resistencia de la explotación minera a cielo abierto.
Igualmente, manifestó con tristeza cómo los directivos de la instituciones oficiales como la Universidad del Tolima y el mismo Gobierno departamental, no han sentado una posición critica frente al tema.
"Solamente la Asamblea del Tolima nos escuchó y está con nosotros, pero hasta el momento ha sido imposible reunirnos con el Gobernador, aunque sabemos su posición, pues es el presidente del distrito minero de Bermellón y por eso está a favor del proyecto", señaló Hernández.
Aunque la vía jurídica ha favorecido a la multinacional, agregó que seguirán luchando como lo han venido haciendo durante estos dos años, teniendo en cuenta que la explotación minera aún no ha sido aprobada, así como el fallo del Consejo de Estado, por lo que seguirán aunando esfuerzos.
Por su parte, Evelio Campos, coordinador de Ecotierras, dijo que de acuerdo con una reunión que sostuvo hace 15 días con el rector de la Universidad del Tolima y la Pastoral Social se acordó coordinar un seminario que reúna al Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo, organizaciones y a dirigentes del Municipio y del Departamento, para que desde la región se ponga en conocimiento la información precisa de lo que implica este proyecto minero.
Wilson Páez, habitante de la vereda Águila en el Cañón de Anaime, denunció que "Anglogold compra conciencias", pues asegura que en las últimas semanas llegan a las diferentes instituciones educativas regalando las pinturas para el plantel.
"La comunidad del Águila rechaza este hecho, pero por ejemplo en La Leona y en la mayoría de colegios de la zona urbana ya recibieron los ‘obsequios’ de la multinacional".
Incluso, asegura que la entidad ofreció parte de su dinero para la compra de una ambulancia, "con el pretexto de que es destinada para la zona rural del municipio" dijo el cajamarcuno.
"No me parece que la empresa invierta en todo, hasta paga los concursos deportivos con tal de impresionar a la comunidad", sostuvo.

"Reparten baratijas, como un acto de corrupción", senador Robledo
El senador Jorge Enrique Robledo también se hizo presente denunciando la forma en la que operan en Colombia muchas de estas empresas trasnacionales, explotando los recursos naturales de la Nación sin dejar mayores ganancias para sus ciudadanos y mucho menos para los trabajadores que en dichas compañías mineras laboran.
"Reparten baratijas, como un acto de corrupción, en lugar de salir a debatir con responsabilidad sobre el tema" dijo el Senador.
También, explicó como la globalización condena a desaparecer todas las formas de capitalismo que no sea monopolistas, "eso explica en buena medida las desnacionalización de la economía del país".

jueves, 5 de noviembre de 2009

Otra agricultura para otro clima

Esther Vivas
Público

El actual modelo de producción agrícola y ganadero industrial contribuye a profundizar en la crisis ecológica global con un impacto directo en la generación de cambio climático. Aunque a primera vista no lo parezca, la agroindustria es una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero.

Así lo ha puesto de relieve la campaña "No te comas el mundo", en el marco de las movilizaciones de estos días en motivo de la reunión de las Naciones Unidas en Barcelona sobre cambio climático, previa a la crucial cumbre de Copenhague (COP15) en diciembre donde debe aprobarse un nuevo tratado que sustituya al de Kyoto.

Según la campaña, entre un 44 y un 57% de las emisiones de gases de efecto invernadero son provocadas por el actual modelo de producción, distribución y consumo de alimentos. Una cifra resultado de sumar las emisiones de las actividades estrictamente agrícolas (11-15%), de la desforestación (15-18%), del procesamiento, transporte y refrigeración de los alimentos (15-20%) y de los residuos orgánicos (3-4%).

Y es que no podemos olvidar los elementos que caracterizan a este sistema de producción de alimentos: intensivo, industrial, kilométrico, deslocalizado y petrodependiente. Veámoslo en detalle.

Intensivo, porque lleva a cabo una sobreexplotación de los suelos y de los recursos naturales que acaba generando la liberación de gases de efecto invernadero por parte de bosques, campos de cultivo y pastos. Al anteponer la productividad, por delante del cuidado del medio ambiente y la regeneración de la tierra, se rompe el equilibrio mediante el cual los suelos capturan y almacenan carbono, contribuyendo a la estabilidad climática.

Industrial, porque consiste en un modelo de producción mecanizado, con uso de agroquímicos, monocultivos, etc. La utilización de grandes tractores para labrar la tierra y procesar la comida contribuye a la liberación de más CO2. Los fertilizantes químicos utilizados en la agricultura y en la ganadería moderna generan una importante cantidad de óxido nitroso, una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero. Asimismo, la quema de bosques, selvas... para convertirlos en pastos o monocultivos acaba afectando gravemente a la biodiversidad y contribuye a la liberación masiva de carbono.

Kilométrico y petrodependiente, porque se trata de una producción de mercancías deslocalizada en búsqueda de la mano de obra más barata y de la legislación medioambiental más laxa. Los alimentos que consumimos recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa con el consiguiente impacto medioambiental. Se calcula que en la actualidad, la mayor parte de los alimentos viajan entre 2.500 y 4.000 kilómetros antes de ser consumidos, un 25% más que en 1980. Nos encontramos ante una situación totalmente insostenible donde, por ejemplo, la energía para mandar unas lechugas de Almería a Holanda es tres veces superior a la utilizada para cultivarlas, a la vez que consumimos alimentos que provienen de la otra punta del mundo cuando muchos de éstos se cultivan también a nivel local.

La ganadería industrial es otro de los principales generadores de gases de efecto invernadero y su avance ha significado una mayor desforestación con un 26% de la superficie terrestre dedicada a pastos y el 33% a la producción de grano para piensos. Sus porcentajes de emisión equivalen al 9% de las emisiones de CO2 (principalmente por desforestación), el 37% de las de metano (por la digestión de los rumiantes) y el 65% del óxido nitroso (por el estiércol).

Este modelo de alimentación kilométrica y viajera, así como el alto uso de agroquímicos derivados del petróleo, implica una fuerte dependencia de los recursos fósiles. En consecuencia, en la medida en que el modelo productivo agrícola y ganadero industrial depende fuertemente del petróleo, la crisis alimentaria, la crisis energética y la crisis climática están íntimamente relacionadas.

Pero a pesar de estos datos, podemos parar el cambio climático y la agricultura campesina, local y agroecológica, como señala el centro de investigación GRAIN, puede contribuir de forma determinante a ello. Se trata de devolverle a la tierra la materia orgánica que se le ha quitado, después de que la revolución verde haya agotado los suelos con el uso intensivo de fertilizantes químicos, pesticidas, etc. Para hacerlo, hace falta apostar por técnicas agrícolas sostenibles que pueden aumentar gradualmente la materia orgánica de la tierra en un 2% en un periodo de cincuenta años, restituyendo el porcentaje eliminado desde la década de los 60.

Es necesario apostar por un modelo de producción diversificado, incorporando praderas y abono verde, integrando de nuevo la producción animal en el cultivo agrícola, con árboles y plantas silvestres, así como promover circuitos cortos de comercialización y la venta directa en mercados locales. Con estas prácticas, se calcula que sería posible capturar hasta 2/3 del actual exceso de CO2 en la atmósfera. El movimiento internacional de La Vía Campesina lo tiene claro cuando señala que “la agricultura campesina puede enfriar el planeta”.

Asimismo, hay que denunciar las falsas soluciones del capitalismo verde al cambio climático como la energía nuclear, los agrocombustibles u otras, así como los lobbies empresariales que buscan mercantilizar el tratado de Copenhague. Desde distintos movimientos sociales se exige “justicia climática” frente a los mecanismos de mercado incorporados en el protocolo de Kyoto y que tendrán continuidad en Copenhague. Una justicia climática que debe ir a la par con la “justicia social”, ligando la lucha contra la crisis ecológica global con el combate contra la crisis económica que afecta a amplios sectores populares, en base a una perspectiva anticapitalista y ecosocialista. Para que el clima no cambie, hay que cambiar el mundo.

*Esther Vivas es autora Del campo al plato (Icaria, 2009). Artículo publicado en Público, 03/11/09

lunes, 2 de noviembre de 2009

FORO NACIONAL MINERÍA Y AMBIENTE



FECHA: Noviembre 6, 7 y 8 de 2009
LUGAR: Ibagué, Universidad del Tolima. Teleconferencias – Aula Múltiple

Programación

Viernes 6 de noviembre

8:00 a.m Inscripciones
8:30 a.m Instalación del Foro
9:00 a.m GEOPOLITICA Y GEOESTRATEGIA DEL ORO Conferencista: GERÓID Ó LOINGSIGH
10:30 a.m Refrigerio
11:00 a.m IMPACTOS AMBIENTALES DE LA GRAN MINERÍA
Conferencista: ALFONSO AVELLANEDA
12:00 a.m Almuerzo
2:00 p.m CÓDIGO MINERO, SOBERANÍA Y AMBIENTE
Conferencista: Senador JORGE ENRIQUE ROBLEDO
3:00 p.m LOS RIESGOS DE LA GRAN MINERIA EN EL“CASO LA COLOSA” TOLIMA.
Conferencista: FABIO SANDOVAL
4:00 p.m Refrigerio
4:30 p.m FORO CENTRAL: RETOS DEL MOVIMIENTO SOCIAL FRENTE A LA GRAN MINERIA Y LOS PROBLEMAS AMBIENTALES EN COLOMBIA
Participantes: Jorge Enrique Robledo, Alfonso Avellaneda, Geróid Ó
Loingsigh y Fabio Sandoval, Teófilo Acuña FEDEAGROMISBOL José Santos
PROCESO DE COMUNIDADES NEGRAS, Andrés Idárraga
6:30 p.m Presentación de Muestras Culturales del Tolima

Sábado 7 de noviembre

8:00 a.m EL CAPITAL TRASNACIONAL, LA VIOLENCIA CONTRA LAS COMUNIDADES Y EL
DERECHO AL TERRITORIO
Conferencistas: LUZ ANGELA ROJAS del CEDINS USO
9:00 a.m EXPERIENCIAS DE RESISTENCIA POR LA DEFENSA DEL TERRITORIO, CONTRA LA
GRAN MINERÍA Y LA DESTRUCCIÓN DEL AMBIENTE EN AMÉRICA LATINA
Conferencistas: SEMBRAR SINTRACARBON
10:00 a.m PRESENTACIÓN DE CASOS: TOLIMA, SUR DE BOLÍVAR, CHOCÓ, RISARALDA
CAUCA, SANTANDER, EXPERIENCIAS SINDICALES, OTROS.
12:00 m Almuerzo
2:00 p.m TRABAJO POR COMISIONES, INSTALACIÓN DE MESAS DE TRABAJO
6:30 p.m Presentación Muestra Cultural de las delegaciones

Domingo 8 de noviembre

8:00 a.m. DERECHO HUMANO AL AGUA Y CRISIS AMBIENTAL
Conferencista: RAFAEL COLMENARES,Ecofondo
9.00 am SOCIALIZACIÓN DE LAS CONCLUSIONES DEL TRABAJO POR COMISIONES
12:00 m DECLARATORIA Y CIERRE

Convocan

CED-INS
Coordinador Nacional Agrario
Fedeagromisbol
Ilsa
Colectivo estudiantil Punto de Encuentro
Red de Hermandad y Solidaridad por Colombia.
Corporación Sembrar
Asociación Tierra Viva
CENSAT Agua Viva
Ecofondo
Facultad de Humanidades UT
Corporación Aury Sara- USO
OCE
SINTRA CARBON
MINGA TOLIMA
Observatorio Ambiental UT

LOS VERDADEROS PIRATAS

Enviado por miguelur el Sáb, 31/10/2009 - 14:16
Joaquim Sempere/ Publico

En 1991 se hundió el orden político de Somalia, país que sucumbió a una guerra civil empeorada por la intervención estadounidense. El colapso político dejó la sociedad somalí sin defensas, situación que fue aprovechada por navíos procedentes de Europa, Estados Unidos, China y otros países para verter en sus aguas grandes cantidades de residuos tóxicos y radioactivos. El abuso se hizo visible cuando, en 2005, un tsunami depositó en las playas y costas somalíes bidones corroídos y otras muestras de estos residuos. Según el enviado de las Naciones Unidas en Somalia Ahmadou Ould-Abdallah, la porquería tóxica acumulada en pocos días por la catástrofe marina provocó úlceras, cánceres, náuseas y malformaciones genéticas en recién nacidos y, al menos, 300 muertes.
Pero las desgracias no terminan ahí. Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.
Un reportaje de Al Yazira informa de que grupos de somalíes trataron de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas Voluntarios de Somalia”, reuniendo dinero con el que pagar a la empresa estadounidense Hart Security, que se dedica a entrenar y formar luchadores y mercenarios por todo el mundo –y que, años más tarde, ha actuado como mediadora para el cobro de rescates en aquellas mismas aguas: ¡negocio redondo!–. Al parecer, hubo intentos de esos guardacostas voluntarios de negociar con los buques de pesca extranjeros para que dejaran de faenar o pagaran un impuesto para seguir haciéndolo, intentos que resultaron fallidos. El desenlace final fue lo que hoy se califica como piratería somalí. En un país plagado de armas, desgarrado por bandas rivales y sometido a una situación económica desesperada, un desenlace así no debería sorprender. A la vista de lo anterior es legítimo preguntarse: ¿quiénes son, en esta historia, los verdaderos piratas?
Hay en España quien propone que los atuneros españoles (que son sobre todo vascos) lleven militares a bordo para disuadir a los piratas. En el Parlamento vasco, los votos del PP y el PNV han hecho posible el pasado 8 de octubre aprobar una moción en esta línea. El Congreso ya lo había descartado meses antes arguyendo que la legislación española no lo permite. Francia sí lo permite, y hace tiempo que en el Índico los barcos de pesca franceses llevan militares a bordo. Pero esta diferencia es de detalle: ambos países lograron que el 10 de diciembre de 2008 los ministros de Defensa de la Unión Europea aprobaran la llamada Operación Atalanta contra la piratería somalí, y que se diera luz verde al envío de entre 6 y 10 buques de guerra para “garantizar la seguridad” en el golfo de Adén con el mandato de vigilar las costas de Somalia, “incluidas sus aguas territoriales”.
Estos hechos muestran que el colonialismo no sólo no ha muerto, sino que está tomando nuevos bríos. Y un nuevo aspecto marcado por la crisis de recursos naturales, en este caso la pesca. Las flotas pesqueras de los países ricos, compuestas por buques con capacidad para moverse por todos los mares del mundo, esquilman un caladero tras otro: son las principales culpables de la sobrepesca que desde hace años viene destruyendo la capacidad de regeneración de las especies marinas y preparando un colapso de las capturas a escala mundial. Las primeras perjudicadas son las poblaciones de los países pobres que dependen de la pesca local: ellas carecen de flotas potentes para pescar lejos de sus costas. El caso somalí es uno de los más sangrantes por las circunstancias políticas internas, pero no es el único.
España está recuperando sus blasones imperiales contribuyendo a empobrecer a uno de los países más pobres del mundo. Al hacerlo no sólo comete una injusticia, sino que practica una política sin futuro también para sus habitantes. Porque cuando ya no haya caladeros por explotar en ningún rincón del mundo, ¿qué harán nuestros marineros y pescadores?
Es una indignidad aprovecharse de un país desangrado por una guerra civil y luego mandar a los soldados a defender una causa indefendible que no hace más que profundizar la tragedia de ese pueblo. Y si se quiere mirar desde otra óptica, ¿cuánto nos cuesta mantener la dotación de dos buques de guerra, un avión y 395 efectivos de la Marina española que tenemos destacados en la zona?
El caso tiene su moraleja. Un país desarrollado como España no debe, tras agotar sus propios recursos pesqueros, expandirse por los mares del mundo privando a otras poblaciones más pobres de sus medios de subsistencia, porque agrava la situación de esas poblaciones y las empuja a una resistencia que desemboca en aventuras violentas y salidas militares. La solución hay que buscarla en casa, adaptándose a unos ecosistemas dañados y gestionándolos mejor (por ejemplo, con la piscicultura como alternativa a la pesca), y adoptando medidas previsoras para que nadie se quede sin trabajo y sin fuente de ingresos. Es inquietante que se esté haciendo exactamente lo contrario: optar por la huida hacia delante y por un neoimperialismo ecológico reforzado militarmente que sólo puede redundar en un empeoramiento de la situación.

Joaquim Sempere es Profesor de Teoría Sociológica y Sociología Medioambiental de la Universidad de Barcelona

EL CLIMA NO ESTÀ EN VENDA

Enviado por redactor el Lun, 02/11/2009 - 15:05 ecología Catalunya

Este mes de noviembre en Barcelona tendremos una oportunidad única, quizás la última, de evitar un colapso irreparable del clima global. Del 2 al 6 de noviembre se celebrará en esta ciudad la última ronda de negociaciones antes de la cumbre de Copenhague de diciembre de 2009, en que 192 gobiernos tienen que pactar el tratado que sustituirá al de Kyoto. En este tratado los países tienen que comprometerse a reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global del planeta.

Todo el mundo se pregunta por qué nadie hizo nada para evitar la crisis económica cuando aún era posible. Ahora podemos evitar la crisis climática que apenas empieza a manifestarse, pero cuando haya estallado plenamente ya no habrá marcha atrás. Veremos, impotentes, como los campos se secan, los bosques arden, las costas se inundan y los huracanes se intensifican y, quizás entonces, nos daremos cuenta de que el dinero no se puede comer. La ciencia dice bien claro que, sin compromisos mucho más ambiciosos que los que se plantean los gobiernos de cara al nuevo tratado, estaremos en riesgo grave de ir más allá de un punto de no retorno.

Al llegar a Copenhague puede ser que ya esté todo decidido, pero en Barcelona no. Será el momento en que los gobernantes de todo el mundo deben sentir que la humanidad no les perdonará un tratado que no frene el cambio climático de forma eficaz y justa, como no lo hizo el de Kyoto, y cada uno de nosotros debe ser la voz del planeta para darles este mensaje con toda la fuerza de que seamos capaces.

Los objetivos de la campaña unitaria El clima no està en venda (El clima no está en venta) en Catalunya son:
• Exigir que de la cumbre de Copenhague salga un compromiso firme de reducción drástica e inmediata de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como un programa creíble para que el uso de energías fósiles se haya abandonado plenamente a mediados de siglo y la deforestación se haya frenado mucho antes. Que se asuma el objetivo de una concentración de CO2 en la atmósfera no superior a 350 ppm, para evitar una interferencia peligrosa con el sistema climático.
• Exigir el reconocimiento de la Deuda Ecológica que tienen los países del Norte y sus transnacionales con el Sur, causada por los graves impactos sociales, ambientales y económicos del modelo de producción y consumo capitalista en los países más pobres. Reivindicar la Justicia Ambiental relacionada con el derecho de todos los seres humanos a un medio ambiente sano y a recursos naturales saludables en ámbitos como la tierra, el agua, la alimentación, la vivienda y el aire. Reivindicar las tres “c” de la Justicia climática: no sólo la contracción (reducción) de las emisiones globales sino también la convergencia en las emisiones per cápita, la gran disparidad de las cuales es una muestra más de la desigualdad del mundo en que vivimos, así como mecanismos de compensación de los gobiernos y las transnacionales históricamente responsables del cambio climático hacia quien sufre sus consecuencias.
• Denunciar los mecanismos de mercado incorporados en el protocolo de Kyoto y previstos para Copenhague porqué dan vías a los países y corporaciones responsables del cambio climático para eludir sus responsabilidades y enriquecerse sobre la base de los esfuerzos del resto del mundo para mitigarlo. Denunciar a los lobbies empresariales que presionan para diluir y mercantilizar el tratado de Copenhague. Denunciar las “soluciones” falsas y contraproducentes como los agrocombustibles y la energía nuclear.
• Exigir a los gobiernos español y catalán que asuman que hay que reducir de verdad las emisiones de gases de efecto invernadero y que dejen a un lado los planes estratégicos basados en el uso intensivo de combustibles fósiles. Que se acabe la situación ridícula e incomprensible de que algunos de los países europeos más amenazados por el cambio climático sean de los que más dificultades interponen para frenarlo.
• Poner de manifiesto que, en último término, sólo una subversión del actual sistema capitalista y las instituciones no democráticas del BM, FMI y OMC, que son los auténticos responsables de la crisis tanto social como ambiental a nivel global, nos permitirá resolver el problema del cambio climático de forma efectiva y justa. Mientras se siga persiguiendo un crecimiento indefinido de la producción y el consumo y tolerando las desigualdades (entre los países y dentro de los países mismos) chocaremos una y otra vez con los límites del planeta y las repercusiones sobre la sociedad serán gravísimas.

Barcelona: basta de falsas soluciones al cambio climático

Por: Esther Vivas

Barcelona se moviliza contra el cambio climático. Alrededor de unas cuatro mil personas han salido a la calle en el centro de Barcelona, este sábado 31 de octubre por la tarde, para denunciar las falsas soluciones que se proponen al cambio climático y exigir un cambio radical de modelo.

La manifestación se ha celebrado en motivo de la reunión oficial de las Naciones Unidas sobre cambio climático que tendrá lugar en la ciudad del 2 al 6 de noviembre, previa a la cumbre de esta organización en Copenhague (COP15) a principios de diciembre. La protesta ha sido convocada por la campaña unitaria El clima no está en venta, dónde participan más de cuarenta organizaciones catalanas como grupos ecologistas, sindicatos, cooperativas de consumo, ONGs, plataformas en defensa del territorio, entre otros.

Los manifestantes hemos exigido "un compromiso firme por una reducción drástica e inmediata de las emisiones de gases invernadero, así como un programa creíble para que el uso de energías fósiles se haya abandonado plenamente a mediados de siglo y la desforestació se haya parado mucho antes", como recoge el manifiesto de la campaña. La reivindicación de justicia climática, el reconocimiento de la deuda ecológica del Norte respecto al Sur y la denuncia de los mecanismos de mercado y de los lobbies empresariales han sido otras temáticas centrales.

Asimismo, se ha señalado la falta de voluntad política del gobierno español y catalán para frenar el cambio climático, al no establecer mecanismos concretos que permitan una reducción real de gases de efecto invernadero, mientras se apuesta por el uso intensivo de los combustibles fósiles y por grandes obras faraónicas.

La manifestación de este sábado ha sido tan solo la primera de toda una serie de actividades que se llevarán a cabo en el transcurso de la semana que viene y que incluirán charlas, acciones, debates, etc. coincidiendo con la reunión oficial en Barcelona.

Agricultura y cambio climático
Las actividades de la campaña, pero, han empezado este viernes 30 y sábado 31 por la mañana con la organización de un seminario sobre cambio climático y modelo alimentario global de la plataforma No te comas el mundo. Un seminario que ha contado con la participación de varios ponentes internacionales, quienes han puesto de relieve los vínculos entre el modelo de agricultura intensiva e industrial y la generación de cambio climático así como las consecuencias dramáticas que la crisis ambiental tiene para el futuro de la agricultura y la alimentación mundial.

A destacar, los datos ofrecidos por la agrónoma chilena Camila Montesinos de GRAIN que señalaban el enorme peso que la agricultura y la ganadería industrial tienen en la generación de cambio climático con un 44-57% de las emisiones de gases de efecto invernadero, resultado de sumar las emisiones de las actividades estrictamente agrícolas (11-15%), de la desforestación (15-18%), del procesamiento, transporte y refrigeración de alimentos (15-20%) y de los residuos orgánicos (3-4%).

Montesinos señalaba también la urgencia de devolver la materia orgánica a la tierra después que la revolución verde haya agotado los suelos con el uso intensivo de fertilizantes químicos, pesticidas, etc. Para hacerlo, hace falta apostar por técnicas agrícolas sostenibles que pueden aumentar gradualmente la materia orgánica de la tierra en un 2% en un periodo de cincuenta años, restituyendo el porcentaje eliminado desde los años 60. Montesinos apostó también por integrar de nuevo la producción animal en el cultivo de la tierra y por la venta directa en mercados locales y circuitos de proximidad.

Las movilizaciones contra el cambio climático tendrán su punto culminante el 12 de diciembre con la jornada de acción internacional contra el cambio climático en Copenhague que se espera reúna a miles de activistas de todo el mundo.

Esther Vivas es miembro de la campaña El clima no està en venda.